Sacrificios de niños a los Baalim.

Sacrificios de niños a los Baalim.

Ofrecieron a sus hijos y a sus hijas como sacrificio a esos demonios.
Derramaron sangre inocente, la sangre de sus hijos y sus hijas.
Al ofrecerlos en sacrificio a los ídolos de Canaán,
su sangre derramada profanó la tierra.
Tales hechos los contaminaron; tales acciones los corrompieron.
Salmos 106:37-39 
[…] Cada villa fenicia tenía su Baal, que quiere decir Señor, el posesor, cuyo plural es Baalim, o los señores. Les llamaban también Melek –o sea rey- y Adón, o amo.
 
No había un Baal, Melek o Adón único para toda Fenicia. Cada villa tenía su Baal con sus caracteres personales. El Baal de Tiro, que se llamaba Melkart, en su origen debió de ser un dios solar, pero con el tiempo tomó un carácter marítimo. Los griegos lo identificaron con Hércules; le llamaban el Hércules Melkart, o el señor de Tiro. El Baal de Sidón era Eshmun, y los griegos creyeron que era el propio Asclepios o Esculapio disfrazado de fenicio. Esto hace suponer que se acudía al Baal sidonio principalmente para recobrar la salud en casos de enfermedad.

La Biblia hace referencia al Baal de Ashod, al que llama Dagón (I, Samuel, V, 4). Éste, por lo menos, debía tener aspecto humano porque al caer su estatua se rompió la cabeza y los brazos. Pero ha hemos dicho que los Baalim fenicios podían incorporarse en un bloque de piedra o en un tronco de madera y desde allí recibir el culto de sus devotos. No es, pues, de extrañar que no se haya conservado ninguna estatua de Baalim fenicios. La forma preferida para los ídolos líticos que se substituían a los Baalim era un simple menhir puntiagudo sin ningún adorno o figura. Los griegos llamaban betilos a estos simples bloques cónicos de piedras sin desbastar, sede temporal, alojamiento perentorio del espíritu de cada Baal. Los betilos estaban implantados en lugares altos, recintos cerrados con una cerca de piedra, generalmente en un rellano de la colina vecina a cada ciudad. Tácito nos dice que cuando Vespasiano quiso consultar el oráculo del Monte Carmelo, en Canaán, no encontró en el lugar santo ni templo ni estatuas, sino solamente un altar de piedra al aire libre. Debía ser un betilo, una de estas piedras sin labrar a la que el Señor Baal descendía cuando se le invocaba para recibir un sacrificio.
 
Los Baalim querían sangre y sacrificios expiatorios. Eran dueños y señores de la vida y las haciendas de sus devotos. Éstos, en inscripciones, se declaran perros, clientes, esclavos de un Baal. Había que demostrar la servidumbre debida al Señor sacrificándole animales como víctimas y hasta degollando al primogénito sobre el betilo para que el Baal, desde dentro de la piedra, chupara la sangre del recién nacido. En ocasiones, era preferible quemar este primer fruto del matrimonio, pasarlo por el fuego, como dice la Biblia, para que el Baal aspirase el olor de la carne quemada en la columna de humo que subía hacia lo alto. Los Baalim eran propicios para conceder favores después de un sacrificio cruento. Hamílcar se tiró a la pira después de la derrota de Himera para propiciar a los Baalim de Cartago. En cambio, después de la victoria de los cartagineses sobre Agatocles, el año 307 antes de Jesucristo, los prisioneros fueron degollados en sacrificio expiatorio sobre un altar. El Baal bajaba a lamer la sangre o aspirar el humo con ferocidad semítica…
 
José Pijoán
Summa Artis
Historia General Del Arte. Vol. II.
Arte del Asia Occidental.
Decimocuarta Edición
Páginas 411-413.

Editorial Espasa Calpe. Madrid. 2003.

Crimen ritual. Nada nuevo bajo el sol.

Un comentario en “Sacrificios de niños a los Baalim.

  1. Sé que suena muy heavy, pero… ¿Podría ser que el plan de las niñas de Alcásser para esa tarde de viernes fuese el de asistir en calidad de invitadas a un sacrificio ritual en el matadero de Alcásser? El lugar era óptimo y según JIB no iban ni a misa ni a realizar ningún acto solidario para dar de comer a los niños de Biafra. Se me ha ocurrido tras leer este artículo. ¿Se sabe si en ese pueblo hay vestigios de cultura judía por algún lado?, ¿Hay indicios de que perviva alguna comunidad criptojudía que preserve al menos costumbres como guardar el Sabath?. Dicen que allá donde se han asentado siempre brota con fuerza actividades como la astrología, el tarot y demás mancias. También constituyen un inmejorable caldo de cultivo para la progresión de religiones neopaganas como la Wicca. Es posible que sea un disparate, pero hay lo dejo. Gracias y genial blog.

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