Philip Cairns.



Philip Cairns, un niño de trece años, nacido el uno de septiembre de 1973, desapareció en la tarde del jueves 23 de octubre de 1986, cuando volvía al colegio en Rathfarnham después de haber comido en su casa en el número 38 de Ballyroan Road, Templeogue, en las estribaciones de los montes de Dublín. Su abuela May Cairns, que vivía con la familia por aquella época, fue la última persona en verlo con vida. Philip se despidió de ella y desapareció para siempre. “Cheerio Gran, I’m off!”

Según la descripción que se facilitó, Philip tenia el pelo castaño, los ojos de color avellana y medía un metro cincuenta y siete centímetros. Tenía una pequeña marca de nacimiento bajo la barbilla.

Philip salió de la escuela secundaria en Coláiste Éanna a las 12:45 para ir a comer a casa. Y se volvió al colegio a las 13:30. Habría tardado unos quince minutos en un camino de poco más de un kilómetro que nadie le vio recorrer. Era su primer año en la secundaria. Terry Moore, tía de Philip, apareció en un programa televisivo de la noche de los sábados y afirmó que lo había raptado alguien que lo conocía. Philip sólo se habría subido a un coche de alguien en quien confiara y sólo podría ser alguien de la familia.

Quien quiera recorrer en “Google Maps” la ruta que habría tenido que tomar Philip, que introduzca estos datos:

Anne Devlin Rd, Ballyboden, Co. South Dublin to: 30 Hillside Park, Dublin 16, Co. South Dublin (Coláiste Éanna C.B.S.)

En el colegio se rumoreó, al día siguiente de su desaparición, que Philip había sido raptado por “un hombre malo”, que le había ofrecido caramelos con los que le atrajo hasta su furgoneta.

Varios centenares de policías y buceadores de la Garda, con la ayuda de Protección Civil, participaron en una búsqueda a gran escala por bosques, lagos, montañas y ríos. Se solicitó la ayuda de médiums y videntes y se distribuyeron fotos de Philip por todas partes. Se comprobaron aeropuertos, hospitales y estaciones de autobuses. Y se entrevistó a los compañeros de clase del niño durante las vacaciones de la semana siguiente a su desaparición. En Irlanda, las escuelas cierran de lunes a viernes en la última semana de octubre. Aquel año, probablemente fuera del 27 al 31 de octubre.




Seis días después, dos chicas –Orla O’Carroll y Catherine Hassett– encontraron la mochila de Philip en un callejón, a las 19:45. Estaba a plena vista, en un lugar muy concurrido y cerca de la casa del niño. Un lugar que ya había sido registrado previamente, sin que se hubiera encontrado nada, y la propia Catherine dijo que había pasado por allí el día anterior sin verla. El callejón unía Ann Devlin Road con Ann Devlin Drive. No se sabe ni quien dejó la mochila ni cómo llegó allí. Aunque llevaba seis días lloviendo, estaba prácticamente seca, menos la correa de cierre.


Custodiando el hallazgo.

La mochila.

¿Recogiendo pruebas con las manos desnudas?

El callejón.


Fue examinada detalladamente, pero no se encontraron pistas. A excepción de un libro de geografía y dos de religión, que tampoco se encontraron en casa del niño, todo el material escolar de Philip estaba en el interior de la mochila. Actualmente está custodiada en una caja fuerte por la Garda.


Como en tantos otros casos, hubo gente por todo el país que creyó ver a Philip. Incluso en la vecina Gran Bretaña. En total hubo unos cuatrocientos “avistamientos” que hubo que investigar. Llamadas probablemente falsas para dificultar la investigación, una táctica habitual en este tipo de casos.

Los padres de Philip, Alice y Philip, aparecieron en varios noticiarios de televisión con la foto de su hijo. Aunque con posterioridad han sido reacios a conceder entrevistas, al parecer porque la prensa emitió varios reportajes del caso en términos que disgustaron a la familia. En cambio, la Garda felicitó a los medios de comunicación por haber animado a la gente para que aportara nueva información al respecto.

Las teorías que se barajaron sobre el caso incluían varias hipótesis: muerte por accidente o rapto por paidófilos o satanistas. Esta última teoría surgió porque la desaparición se produjo cerca de la fecha de Halloween. También se rumoreó que miembros de la familia de Philip estaban mezclados con sectas satánicas. En la zona de Kilkenny se practicarían sacrificios rituales y aquelarres, en los que estarían mezclados políticos, hombres de negocios y miembros destacados del clero y la policía, que mantendrían lazos con otros grupos similares en todo el mundo.


Este artículo será transcrito en la siguiente entrada del blog.



En la misma área se produjeron siete homicidios y cinco desapariciones hasta el año 2001.

En el año 2006, veinte años después de la desaparición de Philip, la familia lanzó un llamamiento para que se aportara nueva información, afirmando que no habían perdido la fe en encontrarle con vida.

En el año 2007 se emitió una recostrucción del camino que solía seguir Philip para ir al colegio, a cargo de la cadena de televisión RTE 1, en su programa Crimecall. La organización Irish Crimestoppers Trust ofreció una recompensa de 10.000 euros a cambio de información. En un sólo día se recibieron llamadas de más de ochenta personas, pero sin éxito.

Philip tenía cuatro hermanas, Mary, Sandra, Helen y Suzanne. Sandra y Suzanne están comprometidas con organizaciones dedicadas a la búsqueda de niños desaparecidos. También tenía un hermano, Eoin, que tenía once años cuando sucedieron los hechos.

La desaparición de Philip fue vivida como propia por todo el país, especialmente porque sucedió a plena luz del día, lo que provocó el temor de todos los padres en cuanto a la seguridad de sus hijos.




En la actualidad, Alicia, la madre de Philip, piensa que el nuevo cuerpo creado por la Garda –la policía irlandesa-, la Alerta de Irlanda para el Rescate de Niños, salvará muchas jóvenes vidas de las garras del mal. “Si hubiéramos tenido esto cuando desapareció Philip, quizás le habrían encontrado. No obstante, me alegra ver que está en marcha.”

Ahora, cuando se sospecha que se ha raptado a un niño, la policía publica rápidamente una fotografía de la víctima y del sospechoso. Según el inspector John Ferris, “Esto implica que cuando se secuestra un niño habrá ojos y oídos por todas partes.”

Alicia cree que los avances tecnológicos hacen más difícil que se produzcan nuevos secuestros. “Las cosas eran distintas entonces, era otra época. No había teléfonos móviles entonces, con lo que las cosas habrían sido muy distintas. Teníamos suerte incluso de tener una buena foto a mano… porque Philip odiaba que le sacaran fotos, siempre se estaba tapando la cara o huyendo de la cámara. Si el sistema hubiera estado implantado en aquella época, su foto podría haber aparecido en los aeropuertos o en las pantallas informativas de las autopistas.”

Sus hermanas me dijeron que estaba jugando al fútbol en el campo. Pero yo sabía que algo había sucedido, porque Philip nunca llegaba tarde del colegio. Lo sabía. La policía entró en acción muy deprisa.”

Recuerdo que a la mañana siguiente la foto ya salió en los noticiarios de la televisión. El detective retirado, Inspector Gerry O’Carroll, que trabajó en el caso, dijo que había sido del que más se lamentaba de toda su carrera.”

En aquella época, más tranquila, no se supo de la desaparición de Philip hasta horas después.

La policía dice que las primeras seis horas son cruciales para encontrar a un niño secuestrado.

En Irlanda desaparecieron 13 niños en el año 2011 y 20 en el 2010. Con teléfonos móviles y con el C.R.I.A. (Child Rescue Ireland Alert) en acción.




Un libro que puede ser interesante… pero está agotado. El autor no tiene nada que ver con la familia de Philip, aunque comparten apellido:

¿Qué pensará un niño cuando se dé cuenta por primera vez de que hay adultos que matan niños?

Un comentario en “Philip Cairns.

  1. la respuesta a tu pregunta me estremece . una vez más muy buen artículo .

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