Rachel Corrie. (2/2)

El 16 de marzo de 2003, el IDF observó con preocupación una operación dedicada a la demolición de casas de palestinos en una zona situada entre el campo de refugiados de Rafah y la frontera con Egipto, la Ruta Philadelphi, una estrecha franja de terreno de unos catorce kilómetros de longitud. Según el tratado de paz egipcio-israelí, la zona estaba bajo el control de Israel y era patrullada por tropas, que oficialmente pretendían evitar el tráfico de armas y municiones a través de la franja de Gaza. En realidad, una de las misiones del ejército israelí ha sido siempre hostigar a la población palestina para ganar terreno para nuevos asentamientos judíos. No hay más que ver la evolución del territorio palestino desde 1947.

De hecho, además de las demoliciones se producían tiroteos, cada noche. El director del hospital de Rafah, Dr. Ali Moussa, declaró que habían perecido 240 palestinos, de los cuales 78 eran niños.

De modo que Rachel se dirigió hacia la zona, acompañada de otros cuatro activistas americanos del ISM, para intentar obstruir la operación de demolición. Rachel llevaba un chaleco naranja fluorescente con bandas reflectantes, de modo que era bien visible, así como un megáfono.

Bulldozer Caterpillar D9.

Llegaron a la zona de Hi Es Salam, en donde había dos bulldozers y un tanque israelíes. Durante tres horas estuvieron obstruyendo las demoliciones ilegales, situándose entre los bulldozers y las viviendas palestinas. Ahora pretendían demoler la vivienda de Samir Nasralla.







En un momento dado, Rachel se quedó sola delante de un bulldozer Caterpillar D9. Se arrodilló ante él a unos quince metros de distancia, gritando y moviendo los brazos, según habían estado haciendo todo el tiempo. Cuando se acercó tanto que la tierra ante ella empezó a moverse, Rachel trepó por el montón de tierra apilada. Su cabeza y hombros estaban a mayor altura que la pala mecánica. El conductor podía verla perfectamente. A pesar de todo, siguió avanzando. Rachel cayó y quedó atrapada entre los restos. Aterrorizada, intentó desesperadamente escapar, pero no tuvo tiempo. A pesar de los gritos de sus compañeros, amplificados por los megáfonos, la excavadora pasó sobre ella. Sesenta y cinco toneladas de bulldozer blindado. Luego se detuvo, y dio marcha atrás, atropellándola de nuevo.




El conductor, un inmigrante a Israel de origen ruso, fue entrevistado en la televisión israelí y declaró que no se oía nada y no se veía bien. Que había empujado el montón de tierra sin ver nada. “A lo mejor se estaba escondiendo allí.”

Rachel fue trasladada el hospital palestino de Najar en una ambulancia de la Media Luna Roja, a donde llegó a las 17:05, todavía con vida, pero moribunda. A las 17:20, se anunció oficialmente su fallecimiento.



Según el forense Yehuda Hiss, Rachel murió por asfixia mecánica provocada por presión en el torso, con fracturas en costillas, columna vertebral y escápulas, así como desgarros en el pulmón derecho con hemorragia en las cavidades pleurales.

La familia de Rachel y varios ciudadanos palestinos demandaron a la compañía Caterpillar por haber suministrado los bulldozers utilizados por el ejército de Israel, a pesar de que la compañía sabía con anticipación para qué iban a ser utilizados. La demanda fue rechazada por un juzgado Federal americano en noviembre de 2005. Una posterior apelación también fue rechazada, ya que los bulldozers habían sido entregados por el Gobierno de los Estados Unidos como parte de su ayuda a Israel.

¡El Gobierno americano había proporcionado a Israel la maquinaria pesada que había matado a Rachel!

En el año 2010, los padres de Rachel demandaron a las fuerzas armadas y al ministro de defensa israelíes. Durante el juicio no se permitió testificar al médico palestino que había atendido a Rachel, Ahmed Abu NikeraSe le negó el visado de entrada a Israel y se rechazó su solicitud de declarar por videoconferencia.

El 28 de agosto de 2012, el tribunal israelí desestimó la demanda, declarando que la muerte de Rachel había sido accidental. Además impuso a su familia el pago de las costas del juicio.

El Relator Especial de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos Ocupados, Richard Falk declaró:

Es un veredicto triste, sobre todo para la familia de Corrie, que inició el caso en 2005, pero también para el mandato de la ley y la esperanza de que un tribunal israelí fuera a poner límites a la violencia del Estado, particularmente en relación con los inocentes y los civiles desarmados en un territorio ocupado.

El gobierno sionista americano no movió un dedo en defensa de Rachel ni para ayudar a sus padres.
En un mundo perfecto, Rachel no habría muerto. En un mundo perfecto, Rachel no habría tenido que ir a Israel. Pero en un mundo tan sólo un poco más justo, a Rachel se le habría concedido el premio Nobel de la Paz. En cambio, lo obtuvieron Menachem Begin, Isaac Rabin y Shimon Peres. Dos primeros ministros y un presidente del estado de Israel.

4 comentarios en “Rachel Corrie. (2/2)

  1. Una historia realmente emotiva que desconocía, de nada de esto se habla en los medios de comunicación. Hay un pacto de silencio para ocultar estas atrocidades del Estado de Israel.

    Gracias por rescatarla para tu blog.

  2. Gracias a ti por entrar en mi blog y por tu comentario. Si la historia de Rachel Corrie te ha conmovido, por favor, que su muerte no sea en vano. Coméntalo con quien creas oportuno, que haya más personas que conozcan su historia.

  3. Impresionante historia Nozick… y realmente repugnante la forma en que fue tratada esta chica y su familia. Porquería de gobiernos!! pero el peor es el de USA!!!

  4. Cuando existe un mismo gobierno para dos países, es imposible que sirva a los intereses de ambos al mismo tiempo, Luz. A ver si el pueblo norteamericano despierta.

Los comentarios están cerrados.