Alcàsser. El sadismo mayor como indicio en la elaboración de un perfil criminal.




Este post puede considerarse como un anexo al anteriormente publicado “Alcàsser. Las primeras autopsias. 3/4“, en el que preferí no ser demasiado prolijo para no extenderme demasiado.

La aportación del Dr. Frontela al caso Alcàsser es trascendental, aunque no fuera capaz de ir hasta el final y defender sus hallazgos e hipótesis contra viento y marea.

El haber practicado radiografías de los cadáveres; sus quejas por el lavado y posterior mutilación de los restos de las niñas realizado por los forenses de Valencia, que ignoraron la presencia de larvas en los cadáveres; su opinión acerca de los motivos por los que no aparecían livideces cadavéricas en los cuerpos; el hallazgo de la cruz de Lorena/Caravaca, la tercera puñalada y su interpretación en cuanto al significado de la ablación por arrancamiento del pezón y la aréola derechas de c2 y el largo proceso que se tuvo que desarrollar para producir las lesiones de las niñas, resultan fundamentales en el caso y pueden calificarse de clavos en el ataúd de la versión oficial.

En opinión de Frontela, el arrancamiento del pezón y la aréola derechas de c2 era un claro indicio de sadismo mayor. Y, dado que el sadismo mayor es una parafilia que comienza a manifestarse en la madurez -a partir de 40 años, según Frontela-, por fuerza tenían que haber intervenido uno o más individuos en ese intervalo de edades, además de Anglés y Ricart.

“… La extirpación de la areola mamaria fue efectuada por un instrumento dotado de bordes agudos, no excesivamente afilados, con características de ser un corta-alambres o un alicate” “… La infiltración hemorrágica existente en la glándula mamaria y músculo pectoral derecho es muy amplia e indica o que ha pasado un largo periodo de tiempo (horas) entre la producción de la lesión y la muerte, en el transcurso del cual fue extendiéndose la hemorragia o que fue seccionado un vaso de medio calibre.


Esta lesión, supuso un sufrimiento físico considerable de la víctima, con independencia de otras clases de sufrimientos físicos y psicológicos; el lugar donde asienta tiene claro significado sexual, por lo que nos hallamos ante un sádico sexual como autor de esta lesión. Se trata de un sadismo mayor, esta persona es muy probable que haya realizado anteriormente o realice posteriormente otros actos sádicos, los cuales comienzan a darse con más frecuencia en el principio de la edad adulta, de los sujetos que presentan este trastorno psicosexual…”

Antonio Anglés y Miguel Ricart tenían 26 y 23 años en la época del crimen, respectivamente, por lo que ninguno de ellos encajaba en el perfil de sádico mayor.

El sádico se acaba comportando como un drogodependiente, que poco a poco va incrementando el consumo de sustancias químicas hasta que llega el abuso, la sobredosis y, quizás, la muerte. De este modo, el sádico comenzará conformándose con estímulos menores, quizás atar a su pareja o a su compañera sexual, pero la repetición de un estímulo lo acaba convirtiendo en inefectivo y cada vez se necesitan estímulos mayores para conseguir el mismo nivel de satisfacción. El organismo de una persona con una sexualidad normal (tanto en la forma como en la frecuencia) produce oxitocina en una situación de cortejo, apareamiento o posible apareamiento; el de un sádico necesita un incremento progresivo del estímulo -en su caso de la violencia ejercida y el sufrimiento causado-, para generar el mismo resultado.





Según Frontela, la mera amputación de un pezón era suficiente para hablar de sadismo mayor. No había que llegar a extremos como despedazar o eventrar a una persona. El límite y la frontera eran la forma, distribución y características de las lesiones. Pellizcos, azotes y pinchazos eran característicos del sadismo menor, pero cuando se infligían lesiones de mayor entidad, como heridas o golpes ejecutados con gran violencia, se pasaba la frontera y se alcanzaba el sadismo mayor.


Además, se había realizado lo que Frontela describió como una “puesta en escena”: se había cortado la camiseta, la unión de las copas del sujetador (con el fin de mostrar los pechos de la víctima), anudado la camiseta en la parte delantera, etc. Frontela no se atreve a ir más allá, pero si seguimos su razonamiento nos podemos imaginar a varios espectadores presenciando todo el ritual, algo que Frontela definió como “espectáculo”.

La versión oficial trató, en vano, de hacernos creer que Anglés era:

  • Un criminal muy sagaz y competente, capaz de desaparecer a voluntad y de eludir a la guardia civil, cuando no era más que un camello del tres al cuatro, un cantamañanas, un atracador de bancos de pacotilla que se quedaba en el coche mientras Ricart y compañía hacían el trabajo sucio, y que había sido detenido anteriormente en innumerables ocasiones.
  • Un bisexual que odiaba a las mujeres y que iba por todas partes diciendo que, en cuanto pudiera, reventaba a unas cuantas. Pero, por otra parte, estaba en busca y captura y decía que “la libertad era muy bonita”. Sí le había caído lo que le había caído con el secuestro de Nuria Pera, ¿acaso pensaba que iba a salir indemne del secuestro, tortura y asesinato de tres menores? No tiene sentido.
  • Y, sobre todo, un sádico de manual, que ya había torturado a Nuria Pera Mateu, le había arrancado los dientes a su propia madre y la había intentado quemar viva prendiéndole fuego a un colchón en el que estaba durmiendo. Nos cuentan que Neusa tenía que esconderse el dinero en la vagina para que Antonio no se lo quitara, pero más tarde pidió un préstamo de dos millones de pesetas y no se lo guardó en ninguna parte, sino que se lo acabó dando a Antonio voluntariamente.

Definitivamente, ni Antonio Anglés ni Miguel Ricart dan el perfil de sádicos sexuales. Dígase lo que se diga, ni el uno ni el otro tienen antecedentes de comportamientos sádicos, que habrían tenido que ir aumentando progresivamente hasta alcanzar el nivel observado en el triple crimen. Por eso son tan importantes las fotografías de las autopsias, porque dejan bien claro este punto. Y por eso se ha perseguido a cualquiera que las haya pretendido difundir, no por el supuesto morbo de los testimonios gráficos o para salvaguardar la intimidad de las víctimas, sino porque las fotografías apuntan muy, muy alto.


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En la vista oral, Frontela citó el DSM 4 y la Acción Popular 1 -cuyo representante creo que era Virgilio Latorre Latorre, abogado de la Asociación Clara Campoamor,- citó el CIE 10, y el Gisbert Calabuig, por lo que adjuntamos lo que dichos manuales comentan en lo referente al sadismo sexual y el sadomasoquismo.


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SUMARIO 1/93
FOLIOS 2044-2045
MANIFESTACIÓN DE Dª NEUSA MARTÍNS DÍAS

[…]

PREGUNTADA sobre un préstamo solicitado de 2.000.000 de pesetas manifiesta que es cierto que pidió un préstamo de 2.000.000 de pesetas y que lo hizo pasadas las Fallas de 1.992.

Que el motivo de pedir el préstamo era para comprar una casa en el campo por la zona de Murcia donde pudieran estar sus hijos y que la dejaran tranquilo, pues con los hijos en casa no podía estar porque ella trabaja de noche, la dejaban la casa toda sucia y siempre tenía que estar limpiando.

PREGUNTADA para que diga lo que hizo con el préstamo, manifiesta que la entidad bancaria BANCAJA le concedió el préstamo número 112-5210042023 y que en un principio el dinero se lo dio en un cheque; que su hijo ANTONIO ANGLÉS empezó a decirle que no era bueno que tuviera el dinero en un cheque; que era mejor que lo tuviera en efectivo y que cuando así lo consiguió del Banco, ANTONIO, con la excusa [de que] le podían quitar el dinero, se guardaba los dos millones en su chaqueta y que cuando desapareció, ANTONIO se marchó con sus dos millones y sin que nunca más haya vuelto a saber de él ni del dinero…


ANTONIO SALAS. OPERACIÓN PRINCESA. TEMAS DE HOY. 2013
FRAGMENTOS DEL CAPÍTULO “SNUFF MOVIE”

… El grupo -exactamente cuarenta y tres personas, todos varones menos Ana- se dirigió a un extremo de la mansión y empezó a descender por unas escaleras a lo que parecía un semisótano.

Al llegar al final de las escaleras, el motero se encontró con una amplia estancia perfectamente iluminada, con una serie de ventanas en la parte superior. Le sorprendió su asepsia. Aquello no se parecía a ningún sótano que hubiese visto antes.

En el centro de la sala, como único mobiliario, una camilla con el cuerpo desnudo e inerte de una joven. Parecía dormida. Quizá algo peor. A un par de metros, una cámara de vídeo colocada sobre un trípode. Al fondo, pegada a la pared, una mesa auxiliar con lo que parecía material quirúrgico, y varias filas de sillas ordenadas como en un anfiteatro. Inevitablemente, aquel lugar le recordó más un siniestro quirófano, habilitado para ofrecer a los estudiantes una clase magistral de cirugía, que un trastero subterráneo.

Uno a uno, siguiendo las indicaciones de don Pablo, todos los asistentes comenzaron a pasar ante el cuerpo de la chica. La rodeaban despacio. Se detenían unos segundos, contemplaban su desnudez como deleitándose en cada detalle de su piel joven, y después acudían a tomar su lugar en los asientos…


[…]

… El banquero escogió a la chica de la izquierda, y a las otras dos las condujeron de vuelta a la puerta por la que habían entrado, desapareciendo tras ella. A partir de ahí comenzó la barbarie.

El sicario empujó a la joven al centro de la sala, frente a la videograbadora, y le quitó la mordaza.

Era obvio que sus gritos formarían parte del espectáculo. La joven empezó a suplicar: hablaba español con un marcado acento mexicano, pero nadie parecía escuchar sus ruegos. Con cierto desdén, como el funcionario acostumbrado a repetir miles de veces el mismo procedimiento, el gatillero empezó el show. Se colocó detrás de ella para no entorpecer el tiro de cámara, pegó su pecho a la espalda de la niña y con un movimiento rápido le abrió la camisa, rompiendo todos los botones. Luego le rompió el sujetador, ofreciendo sus pequeños senos a las lascivas miradas de los presentes. A continuación le bajó los pantalones, y después las braguitas…

Fue entonces cuando Black Angel se dio cuenta del contenido de la bandeja metálica colocada sobre la mesita auxiliar. Como si realmente uno de los efectos de la droga ingerida fuese acentuar su capacidad de visión. Alicates, grilletes, bisturíes, tijeras, bastones y penes de látex…

De pronto alguien empezó a aplaudir, desbordado por la testosterona, y comenzó la locura. Otro de los presentes echó a caminar hacia la joven, que tenía los ojos desencajados por el terror, y mientras se acercaba se bajaba la bragueta del pantalón. Los demás también se acercaron un poco, más tímidamente: querían ver desde más cerca, ya les tocaría el turno de participar. Allí dentro todo estaba permitido. Incluso las perversiones más inconfesables…


MILENIO 3. MISTERIO Y OTRAS REALIDADES. 01/12/2013
LOS CASOS ALCÁSSER Y ANABEL SEGURA
ENTREVISTA A JUAN IGNACIO BLANCO (INTERVALO 20’12” – 44’45”)

Minuto 39’18”:

Iker Jiménez: ¿Eran filmaciones reales? ¿Tú identificabas a los personajes?

Juan Ignacio Blanco: Vamos a ver, la más importante de las que hay es… no es una snuff movie, nunca he comentado que sea una snuff movie, es una filmación en la que está sobre una camilla el… el cuerpo de una de las niñas, y van pasando por delante, en una especie de fila, como rindiendo no se sabe qué, porque no se hacen gestos, van pasando, van parando, van mirando, pues como cuando alguien va a un… a un velatorio y… y aparecen, pues eso, una serie de personas que entran por una zona de la escena, dan la vuelta a la camilla, y salen por el otro lado…”

VISTA DEL CASO ALCÁSSER

20ª SESIÓN
ACTA DEL DIA 9 DE JUNIO DE 1.997
PRUEBA PERICIAL

P. Frontela: Repito que hay una serie de afirmaciones rotundas que son la dinámica de las lesiones y las lesiones que tienen los cadáveres. Pero yo creo que la medicina legal debe ir al más allá para ayudar a la Justicia y a la Policía que directamente ayuda a la Justicia para la identificación de los autores. Verán. En medicina todos sabemos que lesiones que tiene un cadáver a veces dejan la impronta del sello de su autor, máxime si se hace una investigación y son crímenes inmotivados. Entonces en medicina legal se sabe por ejemplo que determinadas lesiones, determinado ensañamiento, determinada metódica de actuación del autor, pues tiene digamos la correspondencia muy probable a un enfermo mental, por ejemplo. Entonces ¿qué pasa?, ¿que porque no tenga la certeza absoluta de cuál es su autor se tiene que callar? No, entonces aporta este dato para que sea útil a la Justicia ya que ello facilitaría la investigación de la Policía. Bueno pues en este caso concreto nosotros vemos o nosotros, y esto repito en el terreno de nuestras consideraciones que pueden ser diferentes y muy respetuosas por otros peritos, vemos las siguientes manos. Vemos desde luego la mano de la persona que realiza una agresión sexual, separando los muslos de las víctimas, eso quede claro la mano de una persona. Luego tenemos la mano del que obedece y del que manda, digámoslo así, a grandes rasgos, del que obedece separando las extremidades de la víctima y del que manda separárselas. Del desalmado, digámoslo así en el sentido del agresor, que puede ser cualquiera por supuesto, y la del sádico que efectúa determinados actos. Es que normalmente el sadismo mayor su agresividad se centra en la producción de determinadas lesiones a fin de obtener la satisfacción sexual. Ya sabemos que a través de las lesiones no podemos intuir qué satisfacción o qué grado de satisfacción sexual han tenido determinadas personas, pero sí tenemos que colaborar y sabemos que determinadas lesiones tienen un tinte que muy probablemente es sádico.

El sadismo mayor se manifiesta en la edad adulta, se empieza a manifestar en la edad adulta el sadismo, y luego aunque pueda haber excepciones por supuesto como se ha dicho anteriormente, y luego pasa a formas de sadismo mayor ya muy adentrado en los 40 años, muy adentrado, 40 o 50 años etc. Por eso, si las dos personas de las que se tiene sospecha son mucho más jóvenes, es por lo que creemos que por lo menos hay la impronta de tres, por lo menos, y es más, yo diría que no necesariamente de tres, puede haber algo más, puede haber incluso alguien más que estuviese presenciando el espectáculo por lo siguiente, y me refiero a lo siguiente, nos encontramos, y esto vamos a decir refiriéndonos a una de las víctimas, los pechos al aire, cortada la camiseta, anudada la camisa en la parte delantera, vamos. Hay una especie, como si fuera de puesta en escena, lógicamente con el fin de que sea vista, no sabemos ni en qué contexto, ni en que entorno, pueden ser los mismos, lógicamente en el entorno más cerrado de los propios autores, pero nosotros no podemos nunca saber, ni intuir, ni sospechar si había alguien más…


DSM IV. MANUAL DIAGNÓSTICO Y ESTADÍSTICO DE LAS ENFERMEDADES MENTALES

… Las parafilias se caracterizan por impulsos sexuales intensos y recurrentes, fantasías o comportamientos que implican objetos, actividades o situaciones poco habituales. Estos trastornos producen malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. Las parafilias incluyen el exhibicionismo, el fetichismo, el frotteurismo, la pedofilia, el masoquismo sexual, el sadismo sexual, el fetichismo transvestista, el voyeurismo, y la parafilia no especificada…

… El estímulo preferido, incluso en una parafilia particular, puede ser altamente específico. Las personas que no tienen una pareja que esté de acuerdo en realizar las fantasías del individuo pueden solicitar los servicios de prostitutas o incluso pueden obligar a sus víctimas a realizarlas en contra de su voluntad. Los individuos que padecen este trastorno pueden escoger una profesión, tener como hobby u ofrecerse corno voluntarios para trabajar en oficios que les permiten estar en contacto con el estímulo deseado (p. ej., vender zapatos o lencería de mujer [fetichismo], trabajar con niños [pedofilia] o conducir una ambulancia [sadismo sexual). Asimismo, de manera selectiva, pueden mirar, leer, comprar o coleccionar fotografías, películas, o libros cuyo foco principal es el tipo de estímulo preferido por el individuo. Muchas personas que sufren esta alteración afirman que su comportamiento no les ocasiona ningún tipo de malestar y que el único problema es el conflicto social, consecuencia de la reacción de la gente frente a su comportamiento. Otros casos manifiestan intensos sentimientos de culpa, vergüenza y depresión por el hecho de efectuar actividades sexuales inusuales, que no son aceptadas socialmente o que ellos mismos consideran inmorales. A menudo, les es difícil desarrollar una actividad sexual recíproca y afectiva, por lo que pueden aparecer diversas disfunciones sexuales. Asimismo, las alteraciones de la personalidad son frecuentes y pueden ser lo suficientemente graves como para que se efectúe el diagnóstico de trastorno de la personalidad. También pueden aparecer síntomas típicos de depresión en estos individuos, lo cual puede provocar un aumento de la frecuencia e intensidad de la comportamiento parafílico…

F65.5 Sadismo sexual [302.84]

La característica esencial del sadismo sexual implica actos (reales, no simulados) en los que el sufrimiento físico o psicológico (incluyendo la humillación) de la víctima es sexualmente excitante. Algunos individuos con este trastorno se encuentran alterados por sus fantasías sádicas, las cuales evocan durante la actividad sexual, pero sin llevarlas a cabo; en estos casos las fantasías sádicas consisten normalmente en tener un completo control sobre la víctima, que se encuentra aterrorizada por la anticipación del acto sádico. Otros individuos satisfacen las necesidades sexuales sádicas con una pareja que consiente (que puede ser masoquista sexual) sufrir el dolor o la humillación. Otro tipo de individuos con sadismo sexual llevan a cabo sus necesidades sexuales con víctimas que no consienten. En todos los casos es el sufrimiento de la víctima lo que produce la excitación sexual.

Las fantasías o actos sádicos pueden involucrar actividades que indican la dominancia del sujeto sobre su víctima (obligar a la víctima a arrastrarse o tenerla en una jaula); pueden, asimismo, concretarse en el hecho de inmovilizarla físicamente, tenerla atada con los ojos vendados, darle una paliza, golpearla, azotarla, pincharla, quemarla, aplicarle descargas eléctricas, violarla, efectuarle cortes, intentos de estrangulación, torturas, mutilación o incluso la muerte. Las fantasías sexuales sádicas probablemente se dan ya en la infancia. La edad de comienzo de las actividades sádicas es variable, pero por lo general aparecen al comienzo de la edad adulta. El trastorno es habitualmente crónico. Cuando el sadismo sexual se practica con parejas que no consienten, la actividad tiene tendencia a repetirse hasta que el individuo es detenido. Algunos sujetos que padecen el trastorno pueden dedicarse a sus actos sexuales durante muchos años sin aumentar el potencial para infligir lesiones físicas graves. Sin embargo, la gravedad de los actos sádicos suele aumentar con el paso del tiempo. Cuando el trastorno es grave y se halla asociado con el trastorno antisocial de la personalidad los individuos pueden lesionar gravemente o matar a sus víctimas.

Criterios para el diagnóstico de
F65.5 Sadismo sexual [302.84]

  • Durante un período de al menos 6 meses, fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos que implican actos (reales, no simulados) en los que el sufrimiento psicológico o físico (incluyendo la humillación) de la víctima es sexualmente excitante para el individuo.
  • Las fantasías, los impulsos sexuales o los comportamientos provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

CIE 10. TRASTORNOS MENTALES Y DE COMPORTAMIENTO
CLASIFICACIÓN INTERNACIONAL DE LAS ENFERMEDADES

F65.5 Sadomasoquismo

Consiste en una preferencia por actividades sexuales que implican el infringir dolor, humillación o esclavitud. Si el enfermo prefiere ser el receptor de tales estimulaciones entonces se denomina masoquismo, si es el que lo ocasiona se trata entonces de sadismo. A menudo un individuo obtiene excitación sexual tanto de actividades sádicas como de masoquistas.

Es frecuente que se utilicen en grados leves de estimulación sadomasoquista para potenciar una actividad sexual que por lo demás sería normal. Esta categoría debe ser únicamente utilizada si la actividad sadomasoquista es la fuente más importante para la estimulación o si es necesaria para la gratificación sexual.

El sadismo sexual es difícil de distinguir de la crueldad en situaciones sexuales o de la cólera no relacionada con el erotismo. El diagnóstico puede hacerse con claridad cuando la violencia es necesaria para la excitación sexual.


MEDICINA LEGAL Y TOXICOLOGÍA. GISBERT CALABUIG
6ª EDICIÓN, 2004. CAPÍTULO 86. TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD
ANOMALÍAS DE LAS APETENCIAS SEXUALES. PÁGINA 1196: EL SADISMO

Sadismo.

La clasificación de la OMS agrupa bajo un sólo título el sadomasoquismo, siguiendo una descripción que es muy clásica. Sin embargo, estableceremos aquí la distinción entre ambas parafilias  por su diferente problemática médico-legal, con independencia de que el DSM.IV-TR las considere como desviaciones independientes.

El sadismo sexual se caracteriza por la satisfacción sexual obtenida al contemplar el sufrimiento real de la víctima, al azotarla, quemarla, herirla, mutilarla e incluso asesinarla.

A veces el sujeto encuentra una pareja masoquista, que consiente sus actos agresivos. Quizás pueda casarse con ella o estabilizar la relación del cualquier otra forma. Otras veces podrá ser detenido y juzgado: el 10% de los violadores son sádicos sexuales.

Este trastorno comienza con fantasías en la niñez, pero los comportamientos aparecen en la edad adulta y siguen un curso crónico.



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Fuentes:



Antonio Salas. Operación princesa. Temas de hoy. 2013. ISBN 9788499981550.

Milenio 3. Misterio y otras realidades. 01/12/2013. Los casos Alcàsser y Anabel Segura:


DSM IV – Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales.

CIE 10. Trastornos mentales y de comportamiento. Clasificación internacional de las enfermedades.


Medicina legal y toxicología. Gisbert Calabuig. 6ª Edición, 2004.

Sumario y Vista oral del caso Alcàsser.

Alcàsser. Las primeras autopsias 3/4.
http://lawebdelassombras.blogspot.com/2015/05/alcasser-las-primeras-autopsias-34.html

7 comentarios en “Alcàsser. El sadismo mayor como indicio en la elaboración de un perfil criminal.

  1. ¿Dentro de este sadismo mayor entrarían también las llamadas “lesiones firma” que ha mencionado alguna vez Juan Ignacio Blanco?

  2. “La versión oficial trató, en vano, de hacernos creer que Anglés era (…) Un bisexual que odiaba a las mujeres”

    Tal vez no iban tan desencaminados. No en lo que se refiere a Anglés, al que un medio de comunicación llegó a describir como neonazi, sino en lo que respecta al motivo.:

    “Esta forma de definir los crímenes de odio que plantea María Mercedes Gomez en el texto “Los usos jerárquicos y excluyentes de la violencia” puede entenderse como una forma de violencia dirigida a personas que pertenecen a un grupo específico, ya sea social, racial o étnico o que tengan una tendencia sexual o religiosa catalogada como “diferente”.

    https://es.wikipedia.org/wiki/Delito_de_odio

    De ser este el caso, ¿en qué se diferenciaban las niñas de Alcasser de sus asesinos?. ¿Se diferenciaban en algo de la gente de su entorno?.

  3. Bajo las condiciones que comentas, el crimen podría haber sido local (un crimen de odio o un ritual), aunque no llevado a cabo por latifundistas ni ganaderos, como alguno dice por ahí, y los culpables habrían quedado igualmente impunes, aunque no habría habido publicidad. La desmesurada publicidad que se dio al crimen, el hallazgo de los cadáveres, la dilatación del comienzo del juicio por 4 años y las pruebas que se quitan y se ponen indican, en cambio, un chantaje. Que también quedó impune. Queda por determinar el grado de participación del entorno, quién presionó y quién cedió y a cambio de qué. Aunque hay indicios que apuntan en una determinada dirección.

  4. Por que no se pude enviar toda la documentación, en copias por supuesto, a todos los programas de television, haber que ocurre. Me cuesta entender que esto no se pueda hacer. Alguien dirá, alguien saltara, alguien querrá sacrificarse por las niñas. No? El poder es todo según se dice pero la información en televisión tiene mucho poder, nadie se atreverá?todos están amenazados?y eso se va a seguir consintiendo sin que nadie lo frene?una madre preocupada.

  5. Se puede, claro que se puede, pero le aseguro que terminaría en la papelera. Juan Ignacio Blanco escribió un libro en el que -con extraordiario respeto, por cierto- aparecían las fotos de las autopsias. Pues bien, una de las madres de las niñas lo demandó y consiguió que el libro fuera secuestrado. También había una web en la que, con mayor detalle, se podían consultar las fotos de las autopsias. La misma madre volvió a demandar y la web desapareció.

    Hace relativamente poco tiempo se ha puesto en libertad a Miguel Ricart como resultado de la derogación de la doctrina Parot. Una cadena de televisión afirmó haberle hecho una extensa entrevista. Pues bien, nunca se ha emitido tal entrevista y Miguel Ricart ha desaparecido por la frontera francesa para que nadie pueda hablar con él.

    No hay nada que hacer, no se quiere que se sepa lo que pasó, ni la terrible batalla que se libró entre 1992 y 1997, de la que hemos sido víctimas todos los ciudadanos de este país. Y las primeras, las tres niñas, cuyo sufrimiento no podemos ni imaginar.

    No obstante, espero que alguna vez se haga justicia, con los culpables o con sus herederos ideológicos, los de ambos bandos. Y no sé muy bien cuál de ellos es más criminal.

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