Alcàsser. La alfombra.

Alfombra 02

Alfombra 01

La presencia de la alfombra en la fosa de La Romana es uno de los aparentes y múltiples absurdos del caso Alcàsser. El motivo más lógico de su aparición se debería a haberla utilizado para trasladar los cuerpos hasta la fosa, y de hecho Ricart apuntó a dicha hipótesis en una de sus primeras declaraciones: la del 28 de enero, a las 23:55, en la que afirmó que cargaron los cuerpos de las niñas en el maletero del coche envueltos en la moqueta. Por lo tanto, parece lógico que se deshicieran de ella enterrándola porque contenía restos biológicos. Lo que pasa es que sabemos que Anglés y Ricart no fueron los asesinos de las niñas. Entonces… ¿por qué se enterró la dichosa alfombra en la fosa? Si contenía restos biológicos comprometedores ¿por qué no se quemó? Y de nuevo aparece otra opción que ya hemos visto con otras evidencias del caso: la posibilidad de que la alfombra fuera plantada en la fosa para comprometer a alguien. ¿A alguien que tenía una alfombra azul de un diseño tan característico que se reconocía de inmediato su origen?

En el folio 482 del sumario se describe la famosa alfombra/moqueta del siguiente modo: “… Muestra nº 8: Una bolsa conteniendo alfombra de color marrón oscuro…” Parece ser que entonces sí que era una alfombra, aunque no azul. Una vez analizada por el I.N.T., se emitió un informe anunciando que en diferentes porciones de la alfombra “no se detectaba actividad fosfatásica, no se visualizaban espermatozoides y el estudio de las peroxidasas era negativo“. (Sumario, folios 1182-1208; 1667-1677). ¿En diferentes porciones? ¿Las muestras se tomaron de forma aleatoria o de las zonas concretas de la alfombra en las que había manchas que pudieran ser de sangre u otros fluidos corporales? Se describió la alfombra como “de color verdoso y parduzco oscuro de apariencia sintética, con fibras cuyo aspecto recuerda a las fibras de nylon.” Verdosa-parduzca, marrón oscuro, azul… ¿De cuántas alfombras estamos hablando?

Sin embargo, el profesor Luis Frontela Carreras había estado haciendo su propia investigación. En el mes de abril de 1997 consiguió un aparato de luz láser argón de alta potencia para estudios forenses con el que descubrió unas posibles manchas de sangre y semen en una zona determinada de la alfombra. Frontela comunicó su hallazgo pero se le denegó la realización de la prueba correspondiente para confirmar la composición de las manchas y su descubrimiento no se tuvo en cuenta. Además, el I.N.T. desautorizó el trabajo de Frontela, afirmando que no tenía ninguna base científica.

Blanca Estrella Ruiz Ungo, presidenta de la Asociación Clara Campoamor, estaba indignada porque Frontela no hubiera comunicado que estaba realizando un nuevo informe sobre la moquefombra. “Quién sabe si por esto no saldrá un asesino en la calle y Frontela entrará a la cárcel. Esto es una vergüenza. Frontela jamás debería volver a tocar a una niña asesinada…” “… Han dicho que la Guardia Civil había perdido 34 pruebas y están ahí, las acabo de ver. Están los palos, la camiseta, todo. Ha sido un montaje y hasta a mí me han hecho dudar.” Seguro que estaba todo. Hasta los famosos bolsitos de las niñas “llenos de chuches” surgidos de la fértil imaginación de Beru. Por aquel entonces, Fernando García ya estaba intentando evitar que la Asociación Clara Campoamor se inmiscuyera en el caso, pero al final no lo consiguió. En adelante, no pararían. Ya no se puede concebir un caso mediático sin la activa participación de Beru & Cía.

En cuanto a las pruebas perdidas, al comienzo del juicio la acusación particular había hecho constar la ausencia de 14 piezas de convicción: nº 33 (chaqueta oscura), nº 34 (dos piedras en camiseta), nº 84 (dos vasos de plástico amarillo), frasco de cristal vacío, nº 130 (botella de cristal vacía blanca), nº 167 (linterna marca Cegasa), nº 178 (Bote cargador de gas), nº 180 (aerosol marca Aerohogar), nº 198 (botella de butano), nº 213 (carenado de moto), nº 214 (cuchillo de cocina del registro), nº 240 (garrafa de plástico blanca), nº 247 (sierra de metal azul), nº 255 (cortafríos marca Bellota) y la aparición de otras nuevas que desconocía (una cámara de vídeo de 8 mm., y unas ampollas), solicitando que se suspendiera el acto hasta que obraran a la vista del tribunal. El ministerio fiscal se opuso, la acción popular 1 se opuso y la acción popular 2 también se opuso.

Es decir, que la Asociación Clara Campoamor se opuso. Y si se opusieron todos es porque, evidentemente, las piezas de convicción citadas no estaban disponibles, al menos en ese momento.

José Carboneres Álvarez, el controvertido funerario de Alberique, declaró en el juicio “… Que la alfombra estaba debajo de ellas, dentro de la fosa y ellas encima. Que la alfombra era de color azul. Sin lugar a dudas…” Cuando le enseñaron la moqueta para que la reconociera, se hizo un lio. “… Que creo que esa es la alfombra, pero el azul pareció allí un poco más claro. Que la alfombra la vi azul ahí y es esa, o por lo menos igual. Que esa alfombra creo que es la que salió de la fosa. Bueno, yo que sé, pero a mí me parece que era esa, era muy fuerte, intentamos sacarla y no se sacó, pero yo la vi más azul. Que allí todos vimos azul la alfombra, llegue a casa y todas las explicaciones que he dado, azul, azul. Que me parece que es de la calidad de esa o de la manera, pero me pareció aquella un poco más clara. Que la alfombra por lo menos es igual de calidad a la que salió. Que yo lo considere azul, me parece que es esa pero yo la considere azul…”

Vamos, que era azul, azul, pero le enseñaron la marrón y dijo que era esa.

Para Fernando García, la cosa estaba clara: habían quemado la alfombra -la verdadera- en las dependencias del cuartel de Patraix, en Valencia. Se lo había reconocido el mismísimo jefe de la UCO, el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Carrascosa Carrascosa (lo que implicaba que vaya usted a saber qué alfombra le habían entregado a Frontela). Sin embargo, Carrascosa lo negó todo en el juicio, afirmando que Fernando García le había dicho el nombre del dueño de la alfombra, añadiendo que se dedicaba a coleccionar alfombras persas. Manuel López Almansa, abogado de Ricart, le pidió que revelara el nombre, pero Mariano Tomás, presidente de la sala, se opuso para “proteger los derechos de las personas“. Ya, como en los casos de Rosario Porto y Alfonso Basterra, padres de Asunta, de José Bretón, padre de Ruth y José, o de Sergio Morate, el ex de Marina Okarynska, cuya presunción de inocencia fue celosamente protegida por la Justicia y los medios de comunicación. Por su parte, Fernando García declaró en un receso de la vista que Carrascosa era un mentiroso, por negar lo de la alfombra y por afirmar que le había ofrecido ayuda, lo que era falso.

Uno de los rumores sobre la alfombra que fueron más debatidos fue el relativo a unas preguntas hechas por un lector en un post del blog de Luis Solana, titulado “Felipe González sigue siendo un genio“, de fecha 22 de septiembre de 2007. El forero en cuestión le habría preguntado si había conocido a las niñas, si conocía la existencia de una casa propiedad de los padres de J. Mª Maravall en El Bixquert (Xàtiva) y si la alfombra pertenecía a dicha casa. Lástima que no se hiciera un volcado de pantalla como prueba, porque el caso es que dicho comentario en la actualidad no aparece en el blog. De todos modos, al parecer no recibió respuesta alguna.

Cenefa Separadora
Francisco Pérez Abellán.

Entrevista a Fernando García Mediano y Juan Ignacio Blanco Durán.
Caso Abierto. 30 De Septiembre De 2009.

JIB: “… Y, entre otras cosas, algo que se me quedó grabado constantemente que le dije [… Bueno ¿y la alfombra? ¿se acuerda usted de que color era?] Y había en el bar, donde nosotros estábamos, una máquina de tabaco, de Ducados, donde estaba… [… Como el azul ese del Ducados… Igual]. Oiga, pero que la alfombra que hay aquí… dice … [Yo se lo estoy diciendo, se lo juro por la memoria… de mi madre que eso fue así]…”

Entrevista a Juan Ignacio Blanco.
La Quinta Esfera – Radio Ritmo de Getafe.
Domingo, 17 de febrero de 2013.

JIB: “…Y le encontramos en… en… en un bar, nos sentamos, nos ponemos a hablar con él… [Bueno, cuéntenos usted algo de… de lo que pasó aquel día]. Dice [Bueno, ¿qué quiere que le cuente?] Dice Fernando, como siempre, [La alfombra, ¿de qué color era?] Y (…) había una máquina, de tabaco, en el propio bar, que anunciaba Ducados, con el azul Ducados, ese tono así… [Azul, como eso]. Dice… Pero oiga usted, aquí en el sumario pone que es marrón, marrón oscura. Dice [Oiga, que yo he estado allí. Le digo yo que azul, como eso.] Y el hombre, incluso hasta para demostrar que lo que estaba diciendo era verdad, recuerdo que sacó la cartera y… y… y dentro de la cartera llevaba la foto de las tres niñas. Y al lado llevaba una de monseñor Escribá de Balaguer…”

Entrevista a Juan Ignacio Blanco
Dimensión Límite. Programa 116
¿Qué pasó en Alcácer? [2ª Parte]
Sábado, 16 de marzo de 2013.

JIB: … Como tampoco están de acuerdo con… se les enseñó la alfombra en el acto de la vista oral y ellos negaron que esa fuera la alfombra que… que ellos habían visto allí y que había allí.

DC: ¿Qué tipo de alfombra era esa, Juan Ignacio?

JIB: Era azul. Es una alfombra azul. Lo que pasa es que con la alfombra, desde el principio, pero eso es… forma parte de la rumorología, porque en el caso Alcácer ha habido mucha rumorología. Y al principio de… de aparecer los cadáveres, se hablaba de una alfombra persa de un valor incalculable, aunque podía provenir de un chalet de lujo…

DC: O sea, que no cuadraba que una alfombra de esas características estuvieran en un sitio enterrado para unas niñas ¿no? Por dos delincuentes comunes.

JIB: Sí, no, evidentemente. Bueno, lo de la alfombra no ha cuadrado nunca. O sea, yo no puedo entender eso. Vamos a ver. Si tú vas a matar a tres niñas a pie de fosa, si la alfombra es la que hay ahí, en el juzgado. Es una alfombra pesadísima, gruesa, que mide cuatro metros por tres sesenta, que pesa cerca de cincuenta y cinco kilos, y que, supuestamente, Antonio Anglés y Miguel Ricart cargaron desde la fosa que está abajo, digo desde la caseta, que está abajo, hasta la fosa, simplemente para envolver a las niñas. Y dices, “pues a mí me tendrá usted que dar alguna otra explicación porque no lo entiendo, usted mata a las niñas a pie de fosa, con todo el respeto y perdón del mundo, se les da una patada, se las entierra y se acabó”. Y no tienes que meter encima una alfombra que, además, al ser tan gruesa ocupa muchísimo y es la que de alguna manera impedía o hacía que los cadáveres estuvieran prácticamente a… a ras de suelo. O sea, es que es una majadería utilizarla para… para lo que dice la sentencia y los hechos probados que utilizaron la… la alfombra. ¿No?

DC: Según Blanca Estrella, ella pudo ver esa alfombra. La alfombra era una especie de moquetilla sucia y cutre, para que nos entendamos.

JIB: No. No. No. No es. De momento no es una moquetilla, es decir, es una alfombra, […] lo que es una alfombra, y como la tengo fotografiada y ahora la podrás ver. Es una alfombra de un grosor aproximado de unos dos centímetros, dos centímetros y medio. No es que tenga calidad, pero es una alfombra de esas muy mullida y muy gorda, de pelo, muy grande, no es una moqueta. Y eso, evidentemente, no tiene ningún sentido, salvo que sea para trasladar cadáveres.

DC: O sea, tú defiendes la tesis de que era una alfombra fuera de lo común, ya no solamente en el grosor, sino quizá también en su valor. ¿O lo del valor tú lo descartas y lo dejas, como antes decías, a la rumorología popular?

JIB: No, no. Yo nunca he dicho. Yo nunca he dicho que la alfombra… Si es que para mí, la alfombra, lo que tiene que ver no es en la calidad ni en lo maravillosa que sea en sí. Es una alfombra que yo comprendo que ellos hayan podido llevarse hasta la caseta. Lo que pasa es que es una alfombra de esas que hay que llevarla entre dos, que pesa una barbaridad, pero que se ve que es muy abrigadita, pero no significa que sea de calidad, ni muchísimo menos. Hombre, lo que pasa es que no es tampoco una moqueta raída vieja. Pero. Es una alfombra, normal y corriente -además, un trozo muy grande de alfombra- que pesa mucho y que abulta mucho.

DC: Si, de hecho, pero si ya… incluso a citar a un tercer hombre, cuando con todo este, con todo este asunto concreto, es decir esa alfombra se puede haber trasladado por tres personas sin problemas tú mismo dices que era… que se podía trasladar por dos ¿no?

JIB: Sí, sí, por supuesto. Pero si lo que no le encuentro es el sentido. Que es lo que te quiero decir desde el principio. Es decir, si yo a las niñas las estoy matando a pie de fosa, y las voy a enterrar, no sé por qué tengo que enterrar una alfombra con ellas también. Porque eso es ridículo. Eso me obliga a abrir el agujero más gordo y a que me ocupe más espacio y haber tenido que subirme la alfombra desde abajo, desde la caseta, con lo que pesa, simplemente que es una paliza y es un rollo. Y dices “¿qué misión puede tener?” Y dices “hay diversas posibilidades”.

[…]

MC: Es que, yo estoy anotando aquí, tengo como unas mil quinientas o mil seiscientas preguntas. Porque, además, venía con la esperanza de que Juan Ignacio me resolviese muchas dudas y lo que hace es sembrarme más. A medida que le estoy escuchando ya, las pocas cosas que tenía claras se me van desmoronando. Pero hay… no, hay muchos temas aquí que no querría dejar pasar, porque veo que hace años que tengo curiosidad. Estaba hablando ahora del tema de las alfombras. De la alfombra o alfombras, no estoy muy seguro de… de si habría… Y en un momento determinado, yo recuerdo oírte comentar que en… en… en esa alfombra sí se habían encontrado unas marcas, que podían sugerir la presencia de un trípode. ¿Puede ser?

JIB: Sí.

MC: Porque esto nos lleva ya a otra dimensión de esta historia.

JIB: Bueno, el… Yo no sé si afortunada o desgraciadamente el tema de… del […] siempre ha sido algo que… que de una forma u otra ha… ha rodeado el caso Alcácer. El profesor Frontela se atrevió a más en… en el acto del juicio, y yo creo que en parte, entre comillas, lo demostró y él lo pudo hasta plantear. Que las lesiones de Desirée, concretamente, tal y cómo se habían producido, y sobre todo partiendo de la ropa hacia dentro, el tenía claro que se la había ido desnudando, en un intento de mostrar su cuerpo a una tercera persona. Que las lesiones siempre se habían producido de cara a que, de alguna forma, quien las disfrutara, entre comillas, fuera una tercera persona que está enfrente. Entonces, ese tipo de detalles que él da, y que además son claros de cómo se le había cortado la… la ropa de Desirée y cómo se habían hecho las lesiones, estaban siempre hechas desde… desde atrás, y en un intento, evidentemente, siempre, de mostrar hacia esa otra tercera persona dominante. Esa otra tercera persona es la que se puede sustituir, evidentemente, por una cámara…

[…]

MC: Es difícil hablar sin hablar ¿no? Es complicado. Eh… entiendo entonces que, desde el momento de su desaparición, hasta que mueren, tú incluyes en esa cronología la grabación de un vídeo snuff que se habría realizado sobre esa alfombra que luego aparece, porque ahí sí tengo un pequeño fallo para… para comprender esa cronología. Eh… si la alfombra… eh… estaba ubicada en la casa de La Romana, yo entiendo que ahí no es dónde se grabaría en teoría el… el presunto vídeo ¿no? Es decir, la muerte no se produjo tampoco en La Romana, sino en otro lugar dónde supuestamente, entre otras cosas, se habría grabado esa película.

Bloque 01

El caso Alcàsser en una foto: bloque de cuerpos, una mano aislada, pico de alfombra azul.

JIB: Claro, eso es… quizás, a lo mejor, antes me he explicado mal. Es decir, la… la alfombra no ha aparecido… no pertenece a… a la caseta de La Romana ni mucho menos. Eso es lo que dicen ellos, evidentemente, y que Antonio Anglés y Miguel Ricart se la tienen que llevar cargando hasta la fosa para esa situación. La alfombra cumple una misión que es muy clara, que es el transporte de los cadáveres. Es decir, los… los tres cuerpos, y eso se ve clarísimamente en la única foto que hay con los tres cadáveres dentro de la fosa, forman un bloque. Forman un bloque que está separado por grietas del resto de la tierra. Es decir, es un bloque que se ha desenterrado, en bloque, se ha utilizado esa alfombra como medio de transporte, para poder transportar esos cuerpos. De ahí que aparecieran esos famosos huesos de los que hemos hablado antes y que falten los análisis de ADN que no les da la gana de hacérselos, parecen demostrar, sin ningún género de duda, que vienen de una fosa donde hay más cuerpos. Y dónde, con ese bloque de cuerpos, se han colado dos o tres huesos que forman parte de otro de los enterramientos… […] … Pero, evidentemente, la alfombra sí tiene restos de las niñas, como hemos comentado antes, en esa zona tan grande dónde tiene todos estos líquidos, porque las niñas, en su primer enterramiento, están con la alfombra esa. Pero esa alfombra sirve para trasladarlas, en el medio de locomoción, lógicamente, el… los cuerpos hasta la fosa de La Romana, que es dónde se vuelven a poner…

Cenefa Separadora

Carta del profesor D. Luis Frontela Carreras.
11 de mayo de 1997.

Luis Frontela Carreras, Catedrático de Medicina Legal de la Universidad de Sevilla, en contestación al fax recibido del Excelentísimo Sr. Presidente de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Valencia, con fecha 9 de mayo, en el que se me pide manifieste que autoridad judicial me ha ordenado la práctica del análisis de la moqueta con posterioridad al 29-11-96, fecha en que por esa Sala se confirmó el auto de conclusión del Sumario, y si se hizo advertencia en anteriores informes practicados de las posibilidades de esta pericia, manifiesta:

  1. Con fecha 17 de septiembre de 1993 recibí la moqueta y otras muestras, acompañadas del oficio adjunto, del Instituto Nacional de Toxicología, indicando: … según lo ordenado por el Juzgado de Instrucción nº 6 de Alcira… No recuerdo haya recibido ningún escrito ni oficio en relación a la moqueta.
  2. Al recibir las muestras de un Organismo Oficial del Ministerio de Justicia, acompañadas del oficio de referencia, estimábamos lógico que el destino de dichas muestras era estudiarlas.
  3. Las muestras que recibimos, directamente relacionadas con las autopsias efectuadas fueron las primeras en ser estudiadas, con el fin de evacuar el informe de las mismas; el resto de las muestras se examinaron a continuación. Cuando llegamos a la moqueta nos llamó poderosamente la atención la discrepancia entre la zona más manchada a simple vista y los lugares donde fue cortada y tomadas las muestras; no obstante en los informes que leímos del Instituto Nacional de Toxicología se decía que en dicha moqueta no había sangre ni esperma, por lo que, dando por válidos dichos resultados, no procedían más estudios ni informes. Dábamos por válidos los resultados porque, las manchas de sangre pueden ser detectadas aunque no sean visibles a simple vista, al menos en nuestro laboratorio es costumbre buscarlas por medios químicos mediante la denominada “huella de Taylor” es decir frotando con un papel de filtro especialmente humedecido en toda la superficie del objeto a estudiar y empleando el reactivo de Kastle Meyer o el de Adler, de la Bencidina, que indica el Instituto Nacional de Toxicología que les dio resultados negativos (ignoramos si este Centro lo realizó únicamente en los trozos cortados o en toda la moqueta).
  4. En el mes de abril de 1997 nos fue entregado por la casa “Cencri” un aparato luz láser Argon de alta potencia para estudios forenses. El manejo y aplicaciones de dichos láseres, aplicados a la criminalística ya lo hacíamos hace más de diez años en los laboratorios de la policía Metropolitana de Londres (Scotland Yard), aunque hasta estos últimos años no se han fabricado aparatos portátiles. Con dicho láser examinamos de nuevo las muestras que obraban en nuestro poder, entonces descubrimos la confirmación de nuestra extrañeza inicial, en la moqueta había manchas y elementos de interés criminalístico que inmediatamente estudiamos, sin pérdida de tiempo.
  5. Llegado este punto actuó mi moralidad, mi conciencia profesional y mi espíritu de colaboración con la justicia. En ese momento, y no antes, disponía de nuevos elementos de juicio, que no creía oportuno callar, debía transmitírselos a los jueces, quienes son al fin y al cabo, quienes tienen la potestad de valorarlos; por muchos formalismos que existan no podía asumir, de ninguna manera, que la postura correcta hubiese sido el silencio. Si bien a título científico y dada la naturaleza del Sumario dos peritos efectuamos las observaciones y estudios, yo, como director del Instituto de Medicina Legal, asumí plenamente la responsabilidad de profundizar en el estudio de las muestras, únicamente por una razón: ser útil a la justicia.
  6. Todos los estudios realizados han sido llevados a cabo de forma desinteresada, no habiéndose cobrado honorarios alguno, sin que ni siquiera se nos haya compensado gran parte de los gastos originados y que han sido abonados de nuestro peculio personal.
  7. Por el contrario, en este caso “Alcácer” sufrimos y estamos sufriendo un verdadero calvario, salpicado de lamentables inconvenientes, que soportamos gracias a nuestra profesionalidad:

Tuvimos que afrontar como uno de los médicos forenses, el día que efectuamos las autopsias, en vez de respetar la libertad e imparcialidad pericial, nos llamaba la atención porque las estábamos haciendo minuciosamente, dado que considerábamos que no eran completas las que se habían realizado previamente. Cuando comenzamos las segundas autopsias, comprobamos atónitos, que se habían amputado o no disponíamos de las cabezas, genitales, manos y otras lesiones de los cadáveres, en un incomprensible acto, en contra de toda ética y actuación profesional, de quienes sabían que a continuación de ellos íbamos a efectuar nosotros otras segundas autopsias y cuando no corría tanta prisa la toma y ocultación a nuestros ojos de dichas muestras.

La ropa de las víctimas estaba mojada, introducidas en bolsas, en contra de los correctos dictados de la ciencia que obliga a secar las prendas (no a mojarlas) con el fin de que no se deterioren las manchas de interés criminalístico que pudiera haber.

Trajimos a Sevilla las ropas de las víctimas para su estudio con el pleno conocimiento y autorización del Juez de Instrucción, inmediatamente comenzamos a secarlas y, sin terminar esta operación, recibimos un telegrama del Juez ordenándonos que las devolviéramos inmediatamente ¿por qué? Cuando meses más tarde nos envían de nuevo las ropas, comprobamos que entre el barro y las prendas se hallaban pelos de gran interés criminalístico, que por la circunstancia de su localización se encontraban en la ropa desde que fueron enterrados los cadáveres, y que no habían sido “vistos” ni estudiados en otros laboratorios donde habían permanecido dichas prendas. Comunicada la existencia de dichos pelos y realizado un primer informe de los mismos, sin ultimar su estudio, se nos ordenó los devolviésemos al Instituto Nacional de Toxicología; allí, al parecer, efectúan estudios del ADN y por tal motivo amputan los bulbos, no obteniendo resultados. Dichos pelos nos son enviados de nuevo y, posteriormente, parte de los mismos, nos ordenan sean enviados a otro laboratorio. Y así, podría ir recorriendo toda una serie de “peculiaridades”, poco comprensibles, hasta llegar al hallazgo de manchas de interés criminalístico en la moqueta, manchas que no habían sido visto antes por otros investigadores.

Y es cuanto manifiesta en el escrito, que consta de tres folios, firmados en Sevilla a 11 de mayo de 1.997.

Carrascosa niega haberle dicho al padre de Miriam que la Guardia Civil destruyó pruebas.
Levante EMV. Martes, 1 de julio de 1997.

El padre de Miriam, Fernando García, y su equipo han criticado duramente la actuación del teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Carrascosa Carrascosa, jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) del cuerpo cuando se produjo el rapto y asesinato de las adolescentes. García llegó a afirmar que el teniente le había reconocido que una alfombra hallada en la fosa de La Romana fue quemada en las dependencias del cuartel de Patraix, en Valencia.

Antonio Carrascosa, que se querelló por éstas y otras informaciones, desmintió ayer, tajantemente y ante el tribunal que juzga a Miguel Ricart, las imputaciones del padre de Miriam.

El testigo relató que ha mantenido tres conversaciones con Fernando García, la primera el 6 de octubre de 1996. En una de ellas, le exigió ver una alfombra persa supuestamente hallada junto a los cadáveres de las niñas. “Me dijo el nombre de su titular -su propietario- y me añadió que se dedica a coleccionar alfombras persas”, explicó el mando policial.

Carrascosa le contestó: “El único conocimiento que yo tengo es que en la fosa apareció una moqueta”. Y le añadió que la información de que disponía era “bastante buena y creíble” porque en el levantamiento de los cadáveres participaron el juez, la secretaria del juzgado y un equipo de la policía judicial.

No obstante, le precisó que si tenía pruebas o indicios de lo que afirmaba “debía acudir al juez y denunciarlo”. Fernando García, según la versión del teniente coronel, le espetó: “Ya se verá en su día, ya se verá en su momento”, y no aceptó el ofrecimiento de indagar sobre dónde estaba en esos momentos la moqueta que envolvía los cadáveres -la tenía el forense Luis Frontela- porque “no existía”.

El ex jefe de la UCO respondió con un rotundo “falso” a la pregunta de si le había comentado a García que se habían destruido pruebas, que la alfombra de la discordia había acabado reducida a cenizas en las dependencias de la 311 Comandancia. “No le pude informar de si se había guardado o no en el cuartel porque no lo sabía”, aclaró.

El abogado defensor de Ricart, Manuel López Almansa, pidió a Carrascosa el nombre del coleccionista de alfombras. El presidente de la sala, Mariano Tomás, lo consideró improcedente y recordó que “el tribunal tiene la obligación de proteger los derechos de todas las personas y cuando alguien intenta transgredir esto no lo puede permitir”…

[…]

Fernando García, padre de una de las víctimas de Alcácer, tildó ayer de “mentiroso” al teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Carrascosa, después de que éste negara en estrados haberle comunicado que la moqueta en la que fueron envueltos los tres cadáveres había sido destruida en el cuartel de Patraix. García, sensiblemente alterado, hizo esta valoración a los informadores nada más salir de la sala, durante un receso en la vista oral.

Horas después, al finalizar la sesión, el padre de Miriam reiteró nuevamente a los medios de comunicación su impresión respecto a que “Carrascosa está diciendo cosas que no se ajustan a la verdad. Antes dijo una cosa, ahora dice otra. Él sabrá el motivo“.

En su opinión, a lo largo de la testifical del actualmente ex jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Policía Judicial, hubo “falsedades” y negó, además, que el agente se hubiera ofrecido a facilitarle información relativa a la investigación del triple crimen: “No me ofreció nunca nada, pero claro, si le creéis a él…”, manifestó desafiante a los periodistas que le recordaron las palabras vertidas en estrados por el agente…

Cenefa Separadora
Fuentes:

  1. Levante EMV. Sábado, 14 de junio de 1997. Toxicología afirma que el informe sobre la presencia de posible semen en la moqueta “carece de base científica”.
  2. Levante. EMV. Martes, 17 de junio de 1997. El Tribunal califica de “grave irregularidad” el análisis de la moqueta que el forense sevillano realizó por su cuenta.
  3. Levante EMV. Martes. 1 de julio de 1997. Carrascosa niega haberle dicho al padre de Miriam que la Guardia Civil destruyó pruebas.
  4. Francisco Pérez Abellán. Entrevista a Fernando García Mediano y Juan Ignacio Blanco Durán. Caso Abierto. 30 De Septiembre De 2009.
  5. Entrevista a Juan Ignacio Blanco. La Quinta Esfera – Radio Ritmo de Getafe. Domingo, 17 de febrero de 2013.
  6. Entrevista a Juan Ignacio Blanco. Dimensión Límite. Programa 116. ¿Qué pasó en Alcácer? [2ª Parte]. Sábado, 16 de marzo de 2013.
  7. Sumario del caso Alcásser.
  8. Vista oral del caso Alcàsser.
  9. El secuestro de Olot. El ex-general Antonio Carrascosa, un torturador: http://elsecuestrodeolot.blogspot.com.es/2013/02/el-ex-general-antonio-carrascosa-un.html