Alcàsser. Las Autopsias de Frontela. C1.

El mismo día que aparecieron los cuerpos de las niñas, un mando de la Guardia Civil realizó una llamada de teléfono al titular de la Cátedra de Medicina Legal de la Universidad de Sevilla, D. Luis Frontela Carreras, invitándole a formar parte en calidad de forense en las autopsias que se iban a realizar a los tres cadáveres. Frontela aceptó. No era el único que deseaba su participación: el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Alcàsser, José Manuel Alcayna, también estaba interesado, porque el teniente coronel Miranda, Jefe de la Agrupación de Valencia, así se lo había aconsejado. Alcayna contaba con el visto bueno de Francisco Granados, delegado del Gobierno de la Comunidad Valenciana.

Los forenses valencianos estaban que se subían por las paredes ante la participación del “intruso” y, por otra parte, para que Frontela pudiera actuar era necesario que los padres de las víctimas se presentasen como acusación particular. Se hizo la gestión a toda prisa, las tres familias se presentaron en Alzira y se consiguió que el juez Bort, sin mucho entusiasmo por su parte, autorizara la intervención de Frontela. Así que Alcayna pidió a Frontela que cogiera el primer avión de Sevilla y se viniera a Valencia.

Pero Frontela fue frenado en seco por el forense Villalaín, que le dijo que no era necesaria su presencia.

“… Sin recordar exactamente el momento de la mañana, a lo largo de la mañana comunican que el profesor Frontela está a las puertas del Instituto, es más estaba entrando en el Instituto, y el juez pregunta que quién es este señor. Se le dice que es el profesor Frontela. Pregunta, concretamente me ofrezco yo para entrar en contacto con él como compañeros que somos. El Juez me pregunta que es lo que desea, le manifiesto que quiere personarse en la autopsia y el juez dice que tiene que realizar los trámites correspondientes. Entonces acompaño al Profesor Frontela, lo llevo a mi despacho para que tenga donde acogerse, pueda disponer de un teléfono para hacer las gestiones pertinentes, me vuelvo a incorporar a la autopsia y una vez concluida la sesión de mañana vuelvo a por el profesor Frontela y su equipo que estaba en la cátedra y en mi despacho, comemos unos aperitivos y unas picadas en el bar de enfrente y vuelvo a incorporarme a la autopsia. Esto es todo el trámite y lo que yo sé sobre la presunta intervención del profesor Frontela.”

Cuando, por fin, Frontela tuvo acceso a los tres cuerpos, las primeras autopsias ya se habían realizado y casi no le quedaba nada que analizar. Los cuerpos habían sido lavados con agua a presión y se habían extirpado las manos, los genitales, el ano y las cabezas. Frontela estaba sin larvas, esporas, hongos, semillas, tipos de tierra, diatomeas ni huellas digitales. No podía determinar la existencia de lesiones en ano y genitales ni su origen y no disponía de cráneos con los que poder averiguar la identidad de las víctimas y determinar si la causa de la muerte había sido por disparo de arma de fuego, su calibre, distancia a que se había realizado, si había sido en vida de las víctimas o no, etc.

Tenía ante sí una inmensa tarea y, dadas las circunstancias, hizo lo que pudo. Pero el informe en sí, siendo trascendente, no es tan polémico como serían sus intervenciones en el juicio del caso, hasta que perdió fuelle -algunos rumores hablan de no sé que “pacto del cuarto de baño”- y acabó suscribiendo, casi en su totalidad, las tesis oficialistas. Además, no hubo manera de que facilitara las copias de las radiografías de las niñas, lo que al parecer le costó un enfrentamiento con J. I. Blanco. No obstante, como ya dije en otro post:

“… La aportación del Dr. Frontela al caso Alcàsser es trascendental, aunque no fuera capaz de ir hasta el final y defender sus hallazgos e hipótesis contra viento y marea.

El haber practicado radiografías de los cadáveres; sus quejas por el lavado y posterior mutilación de los restos de las niñas realizado por los forenses de Valencia, que ignoraron la presencia de larvas en los cadáveres; su opinión acerca de los motivos por los que no aparecían livideces cadavéricas en los cuerpos; el hallazgo de la cruz de Lorena/Caravaca, la tercera puñalada y su interpretación en cuanto al significado de la ablación por arrancamiento del pezón y la aréola derechas de c2 y el largo proceso que se tuvo que desarrollar para producir las lesiones de las niñas, resultan fundamentales en el caso y pueden calificarse de clavos en el ataúd de la versión oficial…”

Por eso, alguien no le perdonó que se entrometiera en el caso, y no dejó de tener ciertos problemas al respecto.

El 8 de octubre de 2011 nos enterábamos, por mediación de ABC, de que el Dr. Frontela estaba escribiendo una autobiografía:

“… —Con miles de autopsias hechas y habiendo participado en múltiples investigaciones criminológicas, imagino que tendrá material para una amplia autobiografía.

—No lo descarto en un futuro. Ahora escribo «Luces y Sombras de la Medicina Legal», donde expongo casos de mi experiencia profesional relativos a inocentes que estaban en prisión y de asesinos descubiertos cuando parecían crímenes perfectos.

—¿En su biografía contestará a las críticas que recibió de otros colegas?

—Han querido y quieren maltratarme, pero yo no me siento maltratado porque me resbalan las críticas. En segundas autopsias he descubierto datos que no se habían visto en la primera autopsia y eso ha originado que cuando yo intervengo teman que halle algo no visto antes. Para que yo hiciera una segunda autopsia, otros forenses han llegado a mandarme cadáveres sin vísceras o mutilados…”

El libro del buen doctor ha sido publicado recientemente, el día 1 de marzo de 2016. Puede que lo compre, pero en los resúmenes de las críticas que he leído no consta que trate el caso Alcàsser. Me lo pensaré.

Los Khazars.

Las autopsias realizadas por Frontela pueden encontrarse en su totalidad en el tomo 14 del sumario 1/93, folios 2457 a 2749. Aquí vamos a resumirlas todo lo posible, intentando transcribir tan sólo lo que nos ha parecido especialmente digno de mención.

El Dr. Luis Frontela Carreras, Catedrático de Medicina Legal de la Facultad de Medicina de Sevilla, con la ayuda del profesor asociado de dicha cátedra, el Dr. Luis Antonio Montes Palma, procedió a efectuar las segundas autopsias de las tres niñas, entre las 17:15 y las 23:50 horas del 29 de enero de 1993.

El informe, de doscientas ochenta y seis páginas, no se presentó hasta el 26 de agosto de 1994, más de año y medio después del día en que fueron realizadas las tres segundas autopsias.

Los Khazars.

AUTOPSIA Y ESTUDIOS EFECTUADOS EN C1

“… Al C1 le falta cabeza, manos y genitales, se halla en moderado estado de putrefacción, esqueletización de algunas partes y en otras con fenómenos conservadores…”

IDENTIFICACIÓN

“… El cadáver está introducido en un sudario de plástico de color blanco, que se halla cerrado mediante una cremallera y tiene adherida en el exterior una etiqueta de color blanco de 11 x 35 centímetros, en la cual, escrito a bolígrafo azul, se lee: «C» y el número «1»…”

Sexo: No se puede determinar el sexo por los genitales, al haber sido estos extirpados. La pelvis presenta el ángulo subpúbico en forma de U; la sínfisis es relativamente baja (mide 4.4 cm); el íleon es bajo y lateralmente divergente, estas características corresponden al sexo femenino.

Edad: Teniendo en cuenta las siguientes características del desarrollo dentario, la edad se calcula entre 15 a 16 años.

No se observaron cicatrices, tatuajes, marcas ni señales particulares identificables a simple vista; el cadáver nos fue entregado para la realización de su autopsia ya identificado como el de C1, cuya edad y talla facilitados coinciden con las observadas en el cadáver. No presenta objetos personales, los cuales pudieron haber sido retirados por los médicos forenses al efectuar la primera autopsia de este cadáver…”

Aquí Frontela se lava las manos en cuanto a la identificación del cadáver. Puesto que se lo dan identificado como el de C1, así sea.

ESTUDIO DE LA ROPA

“… El cordón de la bota izquierda está mal introducido; su extremo izquierdo debió ser extraído, o se salió de su posición, de los 2 agujeros superiores del mismo lado y del agujero central del lado derecho y al proceder a recolocarlo en los 2 agujeros centrales se hizo con una disposición diferente a la observada en la bota derecha; esta manipulación del cordón se correspondería con la que tendría de ser colocado, apresuradamente, por una persona diestra, que introdujese los cordones estando situada delante de quien vistiese las botas…”

Todavía con vida, o una vez fallecida, la bota izquierda de C1 se la había calzado una persona diestra situada ante ella. La declaración “refinitiva” de Ricart contiene el siguiente párrafo: “… Una vez hecho lo anterior Antonio le dijo a Antonia que se vistiera, ayudándola a hacerlo ya que la misma se encontraba en unas condiciones muy malas, y una vez vestida la ató al poste después de haber desatado previamente a Desirée, siendo en esta operación ayudado por el declarante…”

Frontela prosigue:

“… Adheridos a la superficie del sostén hay abundantes restos de materia orgánica y en el lateral externo de la copa derecha hay una mancha de color negruzco, de forma ovoidea irregular, de aproximadamente 4 x 4.5 cm de diámetro y bordes difuminados que da resultado positivo a la investigación de sangre…”

Los pechos de la pobre niña habían desaparecido a consecuencia de la putrefacción, pero la copa del sostén era un poderoso testigo de lo que había sucedido. ¿También habría sido arrancado el pezón derecho de C1, al igual que había sucedido o sucedería con C2?

La camiseta de manga larga y el jersey presentaban numerosos rotos, y varios de ellos parecían haber sido producidos por mordeduras de animales. En cambio, el pantalón vaquero y los calcetines estaban intactos, aunque el primero tenía manchas de barro, putrílago y moho y los segundos, de putrílago y barro. La braga tenía varios rotos producidos por toma de muestras.

Se encontró una ligadura que, en palabras de Frontela, “… uno de los extremos está cerrado en forma de aro, por medio de dos nudos simples, el otro extremo aunque está libre, tiene aspecto de que originalmente también formaba una circunferencia, con aspecto de que ambos extremos, servían para tener maniatada a la víctima. La porción central forma dos bucles de una longitud aproximada de 16 y 19 cm, cerrados en la base por una vuelta de la ligadura; esta disposición significa que la ligadura tenía un doble fin: mantener maniatada a la víctima y poder pasar por su centro un elemento que sirva para mantener a su vez atada o sujeta a la víctima a un poste o a cualquier otro elemento…” Que yo sepa, Ricart no describió ningún tipo de ligadura más o menos “sofisticada”, se limitó a decir que ataban y desataban a las niñas.

CABEZA

“… En la fotografía nº 4, hoja X, 815 del informe del Instituto Nacional de Toxicología, obrante en el tomo 5 del Sumario 1/93 se observa un orificio que está situado en el ángulo esfenoidal del parietal (figura número 1.17); alrededor del orificio observamos una transformación cromática que en ausencia de estudios bioquímicos de vitalidad, que no hemos podido efectuar porque no nos fue entregado el fragmento donde radica el orificio, permite indicar que se trataba muy probablemente de un disparo efectuado a una persona que vivía; su disposición presenta la base menor del tronco de como situado en la tabla externa, lo cual concuerda con que es un orificio de entrada de un disparo por arma de fuego…

“… La mandíbula… presenta dehilachamiento de la apófisis coronoides y fractura del cóndilo izquierdo con pérdida de sustancia de parte de la tabla externa…”

Para Frontela, la coloración grosella de los dientes tiene un origen “verosímilmente traumático”. En unos no hay dicha coloración, en otros ocupa casi toda la raíz y en otros es escasa.

TRONCO

“… Tórax y abdomen… están ampliamente comunicados… Faltan… las tres primeras costillas del hemitórax izquierdo, la clavícula, omóplato izquierdos y el miembro superior izquierdo; el omóplato derecho está parcialmente expuesto… La piel de la región anterior del tórax está en parte destruida…” (Por fauna, extirpación y putrefacción). Corroborando lo hallado en el sostén, Frontela indica que “… en el borde de una parte seccionada de piel correspondiente a la región pectoral derecha hay una infiltración hemorrágica…”

“… No se hallan pulmones, corazón, ni mediastino. Las costillas de hemitórax se conservan unidas con los músculos intercostales y la pleura parietal. En hemitórax izquierdo están desarticuladas las costillas, que se encuentran separadas de los músculos intercostales, macroscópicamente no se aprecian fracturas de costillas. Faltan tres costillas del hemitórax izquierdo. Hígado presenta calcificaciones por condensaciones transformativas postmortem… Estómago extirpado, no localizable….”

EXTREMIDADES

“… El miembro superior izquierdo está representado únicamente por el hueso del brazo, húmero, que se encuentra sin partes blandas, situado a la derecha de la cadera derecha…” Entonces… ¿le faltaba un antebrazo a cada cadáver? Un lío, porque luego dice tener un frasco etiquetado como “C1. Mano izquierda”, que describe así: “… En el interior de este frasco se encuentra una mano izquierda en gran parte momificada, unida al tercio inferior del antebrazo, separado del resto del miembro por serrado de los huesos…” La famosa mano que vieron los colmeneros, pero que simultáneamente pertenecía a un cadáver con ambas manos atadas a la espalda, ¿había sido aserrada «Macastre style»? Además, “… el brazo derecho está desarticulado a nivel de la muñeca faltando los dedos y la mano…”

Frontela encontró también numerosas y extensas infiltraciones hemorrágicas, así como multitud de hematomas, en los miembros inferiores.

PERINÉ

Frontela recibió, esencialmente, los genitales externos, que estaban introducidos en un recipiente cilíndrico de plástico. Ni rastro de la vagina y genitales internos. Supongo que se refiere a ovarios y útero. Tampoco estaba presente el recto de la víctima.

ESTUDIO DE LOS PELOS

Aquí Frontela presenta un detalle de los encontrados, tanto en la víctima como en sus ropas. Y concluye: “… Se ha hallado un pelo incrustado entre la atadura de la víctima y otros pelos de cabeza entre ropa de ésta que según las características microscópicas, corresponden a tres personas distintas, ajenas a las víctimas. Además hay un pelo de pubis que podría pertenecer a alguna de estas personas o a otra diferente. Precisamos pelos indubitados del pubis de las víctimas y sangre de sospechosos a fin de determinar el DNA y establecer la identidad de dichos pelos…”

CONCLUSIONES

Frontela data la muerte de C1 en fechas muy próximas a su desaparición. No se pronuncia sobre las manchas de sangre, debido al tiempo transcurrido y al lavado de las prendas. El roto de la copa derecha del sujetador se debía a un agente lesivo “… aunque sin poder indicar qué clase de agente por las deformaciones del roto y porque se había extirpado la piel de la zona cuando hicimos la autopsia…” “… Hay extensas pérdidas de piel en la espalda y demasiado anómalas para justificar que se hubiesen producido por la acción de animales; los bordes en algunas áreas son quebrados, en otros en bisel, mezcla de acción putrefactiva y de extirpación de la piel. Al haber sido retirado del cadáver partes de piel y de otros tejidos blandos cuando nosotros efectuamos la autopsia, no nos podemos pronunciar acerca del real mecanismo de producción de estas pérdidas de piel y tejidos blandos de la espalda…”

Lesiones

Son de varios tipos:

  • Por inmovilizar o sujetar a la víctima, maniatándola.
  • Mortal. Por arma de fuego. Estima que la víctima estaba viva cuando recibió el disparo.
  • Hematomas en genitales: labio mayor izquierdo y lado izquierdo de la vulva.
  • Contusiones cráneoencefálicas. Para vencer la resistencia de la víctima.
  • Estigmas en ambos muslos y piernas, para ayudar a la realización del coito.
  • De naturaleza sádica: golpes en nalgas.
  • De defensa.
  • En dientes por puñetazos en la boca.
  • La data de las lesiones podía corresponder a tres momentos distintos en el tiempo: máxima elevación de histamina, elevación superior y elevación moderada.

Resumen

Frontela consideraba que el disparo realizado en el cráneo se había producido en vida. Sin embargo, en los folios 1019-1039, el Instituto Nacional de Toxicología afirmaba lo siguiente:

“… En el cráneo nº 1, el diploe correspondiente al orificio de entrada, no muestra signos de reacción vital (hemorragia) cuando es observado macroscópicamente, ni bajo microscopio estereoscópico a cincuenta aumentos. Con el fin de comprobar este extremo, la muestra es observada bajo SEM (scanning electron microscope o microscopio electrónico de barrido), corroborándose la ausencia de hemorragia…”

En otras palabras, la niña ya estaba muerta cuando recibió el disparo en el cráneo. No obstante, Frontela basa su opinión en lo observado en una fotografía.

Otra discrepancia era el color grosella de los dientes, al que Frontela atribuía un origen hemorrágico, mientras que para el I.N.T. era anóxico.

El hallazgo de que el cordón de la bota izquierda había sido atado por una persona situada enfrente de la víctima no nos lleva a ninguna parte, porque Ricart afirma en su declaración que Anglés ayudó a C1 a vestirse.

Lo más llamativo es la ausencia del antebrazo izquierdo, la ausencia de los dedos y la mano derecha, el hallazgo de los pelos en la ropa y ataduras y el hecho de que la copa derecha del sujetador estuviera ensangrentada, por cuanto podría indicar que también en este caso se habría arrancado un pezón a la víctima, tal y cómo se hizo con C2. También cabe mencionar la peculiar ligadura que tenía dos fines distintos, según Frontela.

De todos modos, el mejor resumen global lo hizo el propio forense, en una carta dirigida al abogado de las familias de las niñas, D. Luis Romero Villafranca.  El letrado se guardó la carta y no se la entregó a ninguno de los familiares. Cuando Fernando Garcia se enteró, despidió al abogado. No era para menos.

Los Khazars.

CARTA DE D. LUIS FRONTELA CARRERAS AL ABOGADO DE LAS FAMILIAS, D. LUIS MIGUEL ROMERO VILLAFRANCA

Dos de febrero de 1993

Estimado D. Luis Miguel:

Este escrito contiene tres apartados, los dos primeros le ruego los considere estrictamente confidenciales, aunque en caso necesario puede compartirlos con sus clientes, a los que ruego la misma reserva, dado que por cuestiones éticas, de relaciones entre médicos, no deseo que trascienda lo que señalo en esos dos primeros apartados, para que esos profesionales no queden en mal lugar; salvo que en un determinado momento acordemos otra cosa porque usted crea que de seguir con el secreto perjudicaría los intereses de un tercer.

APARTADO PRIMERO.

(Incidencias)

Antes de comenzar a realizar nosotros las segundas autopsias, los médicos forenses que efectuaron la primera autopsia se reunieron conmigo, señalándome la desagradable situación que se les había planteado ante la opinión pública, porque parecería que su trabajo no había sido adecuado; les indiqué que yo únicamente cumplía un encargo de las familias de las víctimas, colaborando en el esclarecimiento de los hechos.

El director del Instituto Anatómico Forense propuso, de acuerdo con los médicos forenses y profesores de la Cátedra de Medicina Legal de Valencia, que se redactase un comunicado conjunto con destino a los medios informativos, a través del cual quedase limpia su imagen, y de ahí que firmásemos el comunicado cuya fotocopia le adjunto.

Transcurridas unas dos horas de realización de las segunda autopsias, tuvo lugar el siguiente diálogo:

El Dr. Verdú (al parecer profesor de la Cátedra de Medicina Legal de Valencia y que intervino en la primera autopsia) me dijo, con bastante enfado (siendo testigos doña María Graván y un guardia civil): “Prof. Frontela ¡está usted haciendo una autopsia muy minuciosa!”

Prof. Frontela: “estoy haciendo una autopsia como siempre la hago, minuciosa, responsable y científica”.

Dr. Verdú: “Es que eso no es lo acordado, quedamos en que Vd. sólo cogería pelos para estudio criminalístico”.

Profesor Frontela: “Sería una inmoralidad por mi parte hacer un simulacro de autopsia, y yo no hago inmoralidades sino que cumplo con la misión que me ha sido encomendada y de la forma más responsable y eficaz, así que las autopsias las efectuaré con la técnica que estime más correcta”.

Dr. Verdú: “Eso no es lo acordado”.

Profesor Frontela: “Lo único que se acordó es la realización de un comunicado conjunto y, desde luego, nunca la forma en que yo haría las autopsias porque, como perito, debo cumplir con mi deber de la forma más honesta y más experta posible, al igual que supongo Vds. harían de actuar como peritos honestos”.

APARTADO DOS.

(Primera autopsia)

Sinceramente, la primera autopsia efectuada a los cadáveres de Desiré, Antonia y Miriam fueron decepcionantes, mediocres por no decir pésimas. Le indico algunos de los muchos errores que observé se habían cometido en el transcurso de su realización.

a) Las ropas de las víctimas se hallaban completamente empapadas en agua e introducidas en bolsas de plástico; esto es un atentado contra los principios más elementales de criminalística porque con esta torpe maniobra, las manchas de sangre, de saliva, de esperma y otras que pudieran existir, se desnaturalizan, se invaden por hongos, se pudren más de lo que estaban y muchos indicios de interés criminalístico pueden perder su valor o desaparecer.

Cuando de un cadáver se retiran ropas o muestras húmedas o mojadas, éstas deben secarse inmediatamente o con la máxima urgencia posible; una vez secas se conservan normalmente inalteradas manchas e indicios, este es un principio básico que no cumplieron quiénes efectuaron la primera autopsia.

b) Según el estado que presentaban las ropas, éstas o no habían sido estudiadas en el transcurso de la primera autopsia o no con la suficiente minuciosidad y criterio científico, y en ellas hay indicios de gran interés.

c) Cuando nosotros efectuamos la segunda autopsia, los cadáveres habían sido decapitados por los Médicos Forenses y posiblemente enviadas las cabezas a otro centro, así como extirpados genitales y manos.

Esto me indica que los Médicos Forenses o el equipo que intervino no domina las técnicas de realización de autopsias, de interpretación y criminalísticas; no hacía falta efectuar tales amputaciones, con una toma de muestras adecuada hubiese sido suficiente.

d) Me alarma haber entendido, entre las opiniones de alguno de los médicos forenses, sus dudas acerca de si hubo penetración peneana o introducción de palos.

e) Cuando pregunté a los Médicos forenses donde estaban los pelos de cada una de las víctimas, para tomar muestras independientes de cada una de ellas, que pudieran servir para ulteriores constataciones criminalísticas, para mi asombro me dijeron que los pelos de las tres víctimas se hallaban mezclados; en efecto, en vez de tener la precaución de separar los pelos de cada víctima, ¡estaban todos mezclados formando una pelota entre las extremidades de uno de los cadáveres!

f) ¡Alarmante!: Los Médicos Forenses que realizaron la primera autopsia no efectuaron la correcta disección y autopsia de las extremidades de las víctimas, lo cual tuvo que ser efectuado por nosotros. Este aspecto tiene gran trascendencia y pudo haber tenido consecuencias desagradables porque, por la descripción que efectuaba un médico forense de las lesiones que tenían las víctimas, me da la impresión que no han sabido delimitar correctamente lo que son transformaciones cromáticas putrefactivas de las verdaderas violencias.

Esto es especialmente grave porque, de no haber intervenido nosotros para aclararlo, podría ocasionar notables discrepancias a la hora de constatar las declaraciones de los procesados con la realidad de los hechos y la reconstrucción del suceso, e impediría conocer la exacta verdad de lo sucedido.

g) No habían sido realizadas radiografías previas a los cadáveres, las cuales deben efectuarse en estos casos; radiografías que tuvimos que efectuar nosotros y cuyos originales quedaron en poder del juzgado, aunque nos dieron copias.

Me pregunto: Si las partes esenciales de los cadáveres, cabeza, manos y genitales habían sido extirpadas y enviadas a otro lugar, las pocas partes que quedaban en el cadáver no habían sido estudiadas convenientemente. ¿Qué han efectuado en la primera autopsia?

Los orificios de disparo por arma de fuego los ve cualquier persona, casi un profano, por lo tanto la identificación de la causa de la muerte la tuvieron fácil, ¿y los demás problemas médicolegales y de criminalística?

Me consta que los médicos forenses me han puesto, y siguen queriendo poner, todos cuantos obstáculos puedan para impedir mi labor; prefiriendo queden sombras con tal de salvar su orgullo.

TERCER APARTADO

Nosotros estamos en condiciones científicas y de apoyo técnico para esclarecer totalmente los hechos, con objetividad, reconstruir la verdad de lo sucedido y, a través de indicios, identificar a los verdaderos autores en cada una de las fases; para poder efectuar la pericia encomendada y dado que nos habían quitado de los cadáveres partes importantes, de momento, es imprescindible que nos sean enviados los siguientes elementos:

  • Todas las fotografías que fueron efectuadas en el transcurso de la realización de la primera autopsia, con descripción de lo que representan, dado que nosotros no vimos partes de los cadáveres que faltaban y es necesario que comprobemos el estado de las víctimas desde antes de ser retirada la ropa, hasta el aspecto de los tejidos en el transcurso de la primera autopsia (indicaron que me enviarían urgentemente las fotografías, incluso creí que me las iban a entregar al finalizar las autopsias que realizamos, y aun no las he recibido). (Con carácter de urgencia).
  • Fotografías realizadas en el transcurso del levantamiento de los cadáveres (debemos correlacionar determinadas marcas que había en la piel de los cadáveres y la distribución de manchas con las posiciones de los cadáveres en el lugar del suceso, para la correcta interpretación de algunos signos).
  • Dado que hemos comenzado el estudio de las ropas de las víctimas, no es prudente devolverlas hasta que terminemos de efectuar todas cuantas operaciones sean necesarias.
  • Es necesario que nos sean enviadas muestras de pelos de los sospechosos, para cotejarlas con los pelos hallados en la ropa, a fin de conseguir pruebas rotundamente identificativas de los autores.
  • Elementos importantes es la determinación de las distancias a que fueron efectuados los disparos, posiciones, direcciones y la indagación de otras violencias, aclarar que clase de acceso carnal hubo y toda una abundante serie de detalles de interés para la completa reconstrucción del suceso, a tal fin necesitamos disponer de: a) Las cabezas, manos y aparatos genitales extirpados de las víctimas, una vez que hayan terminado su estudio. Si a consecuencia del estudio realizado, partes de estos tejidos se han tenido que destruir, que nos envíen fotografías que se hayan efectuado de los mismos antes de su destrucción y resultados de los análisis y estudios efectuados; b) Un ejemplar de cada una de las preparaciones histológicas obtenidas o que puedan efectuar.
  • Pelos y demás indicios encontrados en vehículos, casas u otros lugares, en relación a los sospechosos, a fin de cotejarlos con los pelos y fibras de las víctimas.
  • Relación y detalle de las ropas que vestía cada víctima, sus edades y de otros detalles de sus características físicas.

En cuanto a nuestro trabajo, va a ser desinteresado, no voy a cobrar honorarios, únicamente el abono de los gastos tenidos con motivo de los desplazamientos a Valencia, en virtud del ofrecimiento que me hizo el teniente de alcalde.

Estoy a su disposición para cualquier duda, aclaración o ampliación de información.

Atentamente le saluda,

Luis Frontela Carreras

Cenefa Separadora

Fuentes:

  1. ¿Qué pasó en Alcácer. Juan Ignacio Blanco Durán. Son Expresión S.L.
  2. Sumario y Vista Oral del caso Alcásser.
  3. http://lawebdelassombras.blogspot.com.es/2015/06/alcasser-el-sadismo-mayor-como-indicio.html
  4. http://lawebdelassombras.blogspot.com.es/2014/03/alcasser-las-primeras-autopsias-1.html
  5. http://sevilla.abc.es/20111009/sevilla/sevi-cosas-caso-mariluz-puedo-201110082133.html
  6. http://elpais.com/diario/1997/06/10/espana/865893625_850215.html
  7. http://www.eldiario.es/politica/Absuelven-Frontela-testimonio-geriatrico-Reus_0_88191347.html
  8. Luces y sombras de la medicina legal. Luis Frontela Carreras. EAN: 9788416042234. Editado por Marbán Librería Editorial. 1 Marzo 2016. 672 páginas.
  9. http://www.cervantes.com/libro/9788416042234/lo-que-cuentan-los-muertos-luces-y-sombras-de-la-medicina-legal/
  10. http://lawebdelassombras.blogspot.com.es/2013/10/andreas-fabre-kaiser-pacto-de-silencio.html
  11. El asesinato de las niñas de Alcácer. Magdalena del Amo-Freixedo. Bell Book, 1998.