Alcàsser. Leandro Martínez Toledo.

Esther, Lean Y Marisa Dentro De Recreativos Zass 02


Fernando Martínez Laínez
recoge declaraciones de varias amigas de las niñas, pero entre ellas no se encuentra, curiosamente, la del protagonista de nuestro artículo. Ni tampoco me viene a la memoria ninguna entrevista, como no las hay, salvo error, de Soria Chaveli, Hervás o Cano Llacer, que tampoco aparecen como protagonistas de ninguno de los capítulos de “Sin Piedad“.

Leandro Martínez Toledo, que al parecer era novio de Miriam en la época de la desaparicion de las niñas -aunque hay controversia sobre si ella estaba empezando o no a conocer a otro chico, Salvador Hernández Fito-, aparece citado en tres de los capítulos del libro de Martínez Laínez: “Marisa”, “Matilde” y “Esther”.

Marisa

“… La que tenía el horario más flexible era la pobre Desi, que el año pasado se encaprichó de un chaval de Silla que era muy bonico, pero ni siquiera llegó a salir con él. Miriam iba con un chaval del pueblo que se llama Lean, de Leandro; y Toñi, nada…”

“… Miriam, cuando venía a COOLOR, siempre se marchaba a las nueve y media, porque era la hora que le marcaban sus padres, y como iba con el chiquito ese, el Lean, pues él la bajaba y la subía, no tenía problema; pero cuando perdía el autobús y no estaba Lean, tenía que apañárselas por su cuenta, como las demás…”

“… Yo, el viernes no vi a Miriam, pero ella había quedado en verse con el Lean en el local de los recreativos ZASS, que está aquí en Alcásser, o en la discoteca; y, si no, luego a las nueve y media, de vuelta al pueblo. A la que vi el viernes fue a Desi, que estuvo conmigo en clase ese día. “Me voy a Valencia a comprarme unos zapatos, ¿te vienes?“, le dije. Y ella me dijo: “No, no, que tienen que pasar Toñi y Miriam a por mí.” “Pues vale, cuando venga de Valencia ya os buscaré.” Yo llegué de Valencia hacia las ocho y cuarto y lo primero que hice fue llamar a Ester. “¿Ésas están en tu casa?“, le pregunté. Y me dijo: “No, ya se han ido.” “Pues me voy a ZASS a ver si están por ahí“, dije yo. Y cuando comprobé que tampoco estaban pensé: pues vale, y me vine a casa; y a las diez y media empezó a llamar por teléfono Luisa, la madre de Toñi, preguntando por su hija, y le tuve que decir la verdad, que no sabía nada. En seguida llamé a la madre de Desi, y me dijo que tampoco había llegado. Eso ya era un poco raro porque pasaba un poco de las once, demasiado tarde para ellas, pero le dije para animarla que a lo mejor habían perdido el bus. Yo esperé un poco más en casa y, luego, hacia las once y media, me fui al pub Confeti, donde a las doce vino el Lean a buscarme a ver si sabía algo, y le dije “no sé nada”. Entonces me fui con él a ver a los padres y por el camino Lean me dijo que si yo sabía con quién se habían subido que se lo dijera, porque los padres estaban ya hechos polvo y se imaginaban lo peor. Puede que el Lean estuviera un poco celoso de que Miriam estuviera con otro chico, aunque él para dárselas de duro no quisiera reconocerlo, y menos delante de mí, porque se imaginaba que yo luego se lo diría a Miriam y esas cosas a los chicos les sientan muy mal. Así es como reaccionan ellos, aunque las chicas también hemos hecho nuestras tonterías y tenemos manías bastante estúpidas. Yo creo que Lean quería a Miriam, aunque con esa edad tampoco se puede decir que se quiera para siempre. Habían estado bastante acaramelados casi dos años, pero Miriam era muy reservada y es muy difícil saber lo que había pasado entre ellos. El caso es que Miriam le dijo un día a Lean que le gustaba otro chico de Silla, que había conocido, y que lo sentía mucho, que quería que siguieran siendo buenos amigos. Pero Lean eso le sentó muy mal y se puso muy furioso. Debieron de tener un par de escenas que a Miriam le dejaron muy mal sabor de boca, pero ella no comunicaba sus problemas, se los guardaba dentro enteritos, aunque luego le daba por escribirlos. Pasaba muchas horas en su casa escribiendo.

Después de haber roto con Lean, ella sufrió bastante y debió de darle muchas vueltas al problema porque, finalmente, cambió de opinión y volvió con él. Fue a buscarle una vez y se lo dijo con la misma sinceridad con la que antes le había dicho lo del chico de Silla. «Me he equivocado, Lean quiero que volvamos a salir juntos». Y Lean le dijo que sí, pero sin demasiado entusiasmo. Se le veía un poco quemado y con ganas de no comprometerse demasiado. Seguramente, pensaba en el servicio militar, que ya le tocaba, y en que tendría tiempo para ver mundo y conocer a otras chicas, pero el caso es que él tampoco le dijo que no, y volvieron a salir. No sé muy bien por qué no estuvo Lean esa tarde en la discoteca o a lo mejor fue un rato y se marchó pronto; pero el caso es que; pero el caso es que; cuando Miriam subió, él ya no estuvo allí, así es que Miriam no fue a COOLOR para ver al Lean, como se ha dicho.

Lean y yo estuvimos con los padres un buen rato esa noche, y yo les dije -porque Ester me lo había confirmado- que habían ido a COOLOR y habían subido a dedo. Entonces fue cuando supusieron que les tenía que haber pasado algo y empezaron los lloros.”

Matilde

“… Y esta otra nota que dejaste… ¿Por qué estabas tan triste, hija? ¿Qué te había pasado? Debió de ser por lo de Lean, pero yo ya te dije que aquello te lo tomaste demasiado en serio, y que no tenías que haber dado tantas confianzas a ese chico. Hecha polvo debías de estar para decir esa monstruosidad de que deseabas la muerte rápida… Si hasta parece que tenías premoniciones, como si algún mal espíritu te hubiera hecho caso cuando lo escribiste…

La vida pasa deprisa para algunos. Pero mi corazón llora y muere de tristeza. Al verme en un error de la vida deseo la muerte rápida…”

“La de horas que te pasabas escribiendo en tu habitación, y cuántas vueltas debiste de darle a ese primer amor que se te metió en la cabeza… Con tu madre no tenías problema y me lo podías haber dicho, pero al repasar tus notas, cuando vino ese periodista, he comprendido lo infeliz que fuiste cuando tus ilusiones quedaron rotas; y todo por empeñarte en salir con Lean, que ahora está haciendo la mili y el otro día, ya lo vi, te dejó flores en la tumba por tu cumpleaños. Si comprendo bien lo que escribiste, yo creo que al principio os llevasteis bien, pero luego dejasteis de quereros…”

“… Ahora me voy, Miriam, y mañana vendré otro ratito a verte… Cuánto me pesa saber que sufriste tanto por esas cosas de Lean, que la vida te hubiera enseñado, de haber vivido un poquito más, que tampoco eran tan importantes, porque tú eras muy joven, y a esa edad la vida te va escarmentando rápido y lo que se te figura importante, al día siguiente ya no lo es, y las preocupaciones se van como vienen y se olvidan… Y eso es lo que tú hubieras hecho, casarte con un buen chico que no te hubiera hecho sufrir, tener muchos hijos y vivir, sobre todo vivir, que es lo que no te han dejado…”

Esther

“… Miriam era la más guapa. Hacía ballet en el Instituto y quería ser bailarina. La gimnasia le gustaba y le había dado un buen tipo. También era bastante reservada para sus cosas íntimas… Miriam se lo callaba todo, a lo mejor había salido con un chico y no te lo contaba… se lo callaba. Siempre estaba pensando.

Sí, fueron algo así como novios, y él se llama Lean, que en realidad es Leandro. Ahora está en la mili y se dedica a la naranja. Alto, muy fuerte, hacía pesas y kárate, y con decirte que calza un 45 te harás idea de lo chicarrón que es… Pero habían roto, Miriam tenía nobleza y, aunque callada, planteaba los problemas de frente. Rompió con el Lean porque había conocido a otro chico, así es que habló con él y se lo dijo: «Lo siento mucho, pero he conocido a otro chico en la acampada del Instituto y me gusta. Lo siento.» El Lean estaba que alucinaba, y aquello le sentó fatal, pero no le quedó más remedio que aguantarse.

Regañaron, pero, luego, al oír el disco de Peter Sealing que Toñi nos dedicó, a Miriam se le agolparon los recuerdos de su antiguo novio y le dio pena. Estuvo llorando toda la noche pensando en el Lean, en el daño que ella creía que le había hecho, y como era tan sensible fue a verlo otra vez, a hacer las paces, y a decirle que estaba arrepentida de lo que le había dicho. Hubo reconciliación -nos dijo Miriam-, pero el Lean se hizo un poco el duro y lo aceptó sin demostrar mucho deseo, dejando ver que tampoco estaba impaciente. Debió de ser una actitud calculada pero accedió a que volvieran a salir juntos y quedaron en verse, aunque no en la discoteca, porque Lean, a última hora, decidió no subir a COOLOR. Miriam no fue esa tarde a la discoteca por el Lean, y no tenía mucho interés en ir…”

“Esa tarde, las tres, acompañadas de Vanesa, que también era muy amiga, se fueron a eso de las cinco y media a los recreativos ZASS a jugar a las maquinitas, pero en realidad debieron de ir porque Miriam quería ver al Lean, que estaba jugando al billar. Bromearían un poco entre ellas y luego decidieron venir a verme a mi casa…”

Los Khazars.

VISTA ORAL SUMARIO 1/93
28/05/1997

FRANCISCO ANTONIO SORIA CHAVELI
AL LETRADO DE LA DEFENSA

Que el amigo que me llamó para que fuera a declarar a la guardia civil era Leandro Martínez.

Que era del grupo de amigos que conocía a las niñas.
Que no era del instituto.

Que la misma noche que desaparecieron por la noche dijo “no puede ser yo las he visto esta tarde”.

Que lo comenté el viernes trece. Lo comenté sobre las dos de la madrugada o cosa así con Leandro.

Que se sabía que habían desaparecido.
Que estábamos en la puerta de casa de Toñi cuando lo comentamos.
Que Leandro Martínez es el amigo que las conoce más y que salió con una de ellas.

SUMARIO 1/93 – FOLIO 643
MANIFESTACIÓN DE SANDRA LEAL GALÁN.

En Picassent (Valencia), siendo las 17,50 horas del día 18 de Noviembre de 1.992, personado en estas dependencias en compañía de su madre Dª Josefina Galán Manzano, acredita llamarse como queda dicho, con D.N.I. núm. 45.XXX, nacida en Valencia el 02-10-77, hija de Pedro y Josefina, domiciliada en Alcácer (Valencia), calle Colón nº XX-X.

PREGUNTADA para que diga si conoce a las jóvenes de su localidad que faltan de su domicilio, dice sí, conozco a las tres.

PREGUNTADA para que diga de qué las conoce, dice con Antonia somos como familia, conociéndonos desde pequeñas, con las otras el trato es de amistad.

PREGUNTADA para que diga el último día que las vio, dice a la llamada Antonia la vi el miércoles día 11 pasado, a la llamada Miriam la vi el 09 ó 10 en el autobús y a Desirée, el sábado anterior en la discoteca Coolor junto con las otras.

PREGUNTADA para que diga si acuden frecuentemente a la discoteca Coolor o si bien frecuentan alguna otra discoteca, dice que solamente la de Coolor, los sábados y domingos.

PREGUNTADA para que diga si tiene conocimiento de que alguna de sus amigas tuviese algún problema bien con la familia o con algún amigo, dice de Antonia no tenía ningún problema, en cuanto a Miriam, no sé cómo quedó con Leandro.

PREGUNTADA para que diga si tiene conocimiento de lo que le pasó a Miriam con el citado Leandro, dice solamente se que se enfadaron, se juntaron, se volvieron a enfadar, pero desconozco cómo quedaron.

PREGUNTADA para que diga si en alguna ocasión le han comentado que se marcharían de casa o que tenían intención de visitar algún lugar, dice no me dijeron nunca nada.

PREGUNTADA para que diga si tiene conocimiento de que alguna de ellas acostumbrase a pasar noches fuera de casa, dice en ocasiones Miriam se quedaba en casa de su prima en el mismo Alcácer y Antonia en mi casa, de la otra lo desconozco.

PREGUNTADA para que diga el motivo por el que cree que faltan de su casa, dice la Antonia, al ser muy miedosa, no creo que se haya marchado por su cuenta y me lo hubiera dicho.

PREGUNTADA para que diga los amigos y amigas más cercanos a las tres jóvenes Sara, Ester, Marisa y yo, sí bien con éstas se guardan las distancias.

PREGUNTADA para que diga si tiene algo más que manifestar, dice que la Antonia me dijo en una ocasi6n que le gustaría ir a Tarragona a casa de su tío, no teniendo más que manifestar en lo que me afirmo y ratifico, firmando ésta mi manifestación una vez de leída por si y encontrarla Conforme en unión del Instructor y su madre en Picassent, siendo la hora, día, mes y año anteriormente consignados.

Los Khazars.

Fuentes:

  1. Fernando Martínez Laínez. Sin Piedad.
  2. Vista oral del caso Alcásser, sumario 1/93.
  3. Sumario 1/93 (Caso Alcásser).