El caso Damasco #1.

El Padre Tomas Y Su Sirviente

“En los individuos la locura es poco frecuente, pero en grupos, partidos, naciones y épocas, es la regla.”
Friedrich Nietzsche

“… Porque, habiendo habiendo sido leídos al pueblo todos los preceptos de la Ley de Moisés, tomando éste la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua y lana teñida de grana, e hisopo, aspergió al libro y a todo el pueblo, diciendo: Esta es la sangre de la alianza que Dios ha contraído con vosotros. Y el mismo tabernáculo y los vasos del culto los aspergió del mismo modo con sangre, y según la Ley, casi todas las cosas han de ser purificadas con sangre, y no hay remisión sin efusión de sangre…”
Hebreos 9, 19-22

Cenefa Separadora

La traducción de un artículo no significa, necesariamente, estar de acuerdo con su contenido. Se presenta, únicamente, con el objeto de que los lectores puedan sacar sus propias conclusiones al respecto al tener acceso a fuentes distintas a las habituales. En este blog no se permite ningún tipo de discriminación por causas raciales o religiosas. Sin embargo esto no incluye al satanismo, por más que se intente disfrazarlo ocultándolo detrás de cualquier culto religioso. La Biblia prohíbe hasta la saciedad los sacrificios rituales y el consumo de sangre. Por tanto, quienes vulneren dichas prohibiciones no pueden apelar a la religión para justificar sus crímenes.

El que los practicantes de una religión determinada se encuentren con que grupos de satanistas se camuflan entre ellos no puede justificar en modo alguno que los crímenes cometidos por aquellos se pretendan hacer extensivos a todos los fieles de la religión afectada.


Cenefa Separadora
En 1516, los turcos otomanos conquistaron Palestina, y el país fue incorporado a los dominios del Imperio Otomano, que nombró gobernadores locales y estableció los correspondientes tributos. En 1537, Solimán el Magnífico hizo reconstruir los muros de Jerusalén. A finales del siglo XVIII, Napoleón comenzó una campaña en Palestina, capturando Jaffa, Ramle, Lydda, Nazareth y Tiberíades, pero su sitio de Acre fracasó.

En la tercera década del siglo XIX, Muhammad Ali Pasah consiguió liberar Siria del dominio turco y unificarla con Egipto, en el transcurso de la guerra egipcio-otomana y con el apoyo de Francia. Una muy mala noticia para quienes tenían otros planes de futuro para el cercano Oriente. En septiembre de 1840, las potencias europeas tomaron Acre y Muhammad Ali Pasah tuvo que renunciar a Siria, los Santos Lugares, Hiyaz, Adén y Creta.

Mapa 1840
En vísperas de la primera guerra mundial todo había vuelto a la “normalidad”. Egipto estaba ahora bajo dominio británico, con una Siria a tiro de piedra que había vuelto a estar bajo dominio turco. Una vez declarada la guerra, que consagraría la caída de las monarquías alemana, austriaca y rusa -esta última, victima de la revolución bolchevique-, se llegó a una situación en la que ambos bandos se encontraban atrincherados y parecía posible la paz por la incapacidad que parecían tener las dos partes para concluir las hostilidades de un modo favorable a sus intereses.

Mapa 1914
Entonces los británicos se aseguraron la colaboración de los líderes sionistas cuando Arthur James Balfour, secretario del Foreign Office, firmó su famosa declaración del 2 de noviembre de 1917, dirigida a Lord Rothschild, en la que manifestaba que el Gobierno de su Majestad Británica veía con simpatía el establecimiento de un hogar nacional en Palestina para la nación judía. Los líderes sionistas consiguieron que los Estados Unidos entraran en guerra del lado Británico, lo que aseguró a éstos la victoria sobre las potencias centrales. Tras otra guerra mundial, la segunda, la ONU dictó una resolución que establecía la partición de Palestina, el 29 de noviembre de 1947. El nuevo estado declaró su independencia el 14 de mayo de 1948.

Declaracion Balfour
Una vez esbozado el contexto histórico, volvamos atrás de nuevo…

El padre Tommaso da Calangiano era un monje capuchino de origen sardo y nacionalidad francesa. En 1840, el padre Tommaso llevaba 33 años al frente del convento de Damasco. Su ayudante y sirviente era el musulmán Ibrahim Amarah Al-Roumi.

El padre Tommaso tenía grandes conocimientos de Farmacología y Medicina y solía tratar a sus pacientes de Damasco gratuitamente, tanto a musulmanes como a cristianos o judíos. Tenía mucha práctica en las técnicas usadas en aquella época para la vacunación contra la viruela, que introdujo en la ciudad por primera vez, prestando un gran servicio al impedir que se desataran epidemias. La gente confiaba en él y lo respetaban y apreciaban.

En la tarde del miércoles cinco de febrero de 1840, el Padre Tommaso se desplazó al barrio judío de Damasco para tratar a un niño judío que padecía de viruela. El religioso desapareció y no se le volvió a ver nunca más. Ibrahim Amarah Al-Romi, su asistente, se alarmó ante su tardanza y fue a buscarlo. También desapareció para siempre.

Fue el comienzo de una amarga pesadilla que levantaría una auténtica polvareda en la ciudad y en Europa entera. Nada pasa por casualidad. ¿Por qué desaparece de repente un ciudadano francés residente en Siria, precisamente en Siria, que llevaba 33 años en Damasco sin que le hubiera sucedido nada parecido? No cabe duda de que el caso contribuyó a instaurar inestabilidad en la zona y a influir en posteriores acontecimientos.

Se han escrito multitud de artículos al respecto. Comenzaremos por uno que se debe al escritor Arnold Leese. No obstante, la traducción al castellano que se encuentra en internet es tan mala que he creído que por pobre que fuera la mía aportaría alguna mejora, y es esta nueva traducción la que presento a continuación a los lectores.  Las notas que figuran en medio del texto son mías, no del autor.

Cenefa Separadora

Arnold Leese
Asesinato ritual judío

Este caso, ahora casi completamente olvidado por las democracias, convulsionó Europa durante un considerable período de tiempo, debido a la agitación inducida por el poder económico judío, que no dejó piedra sin remover para calumniar y vilipendiar a los responsables de llevar a los judíos ante la justicia.

Achille Laurent, miembro de la Sociedad Oriental, reunió los detalles completos del juicio de los culpables según informaron los periódicos árabes de la época, y publicó los hechos completos del caso en su obra “Relation historique des Affaires de Syrie, 1840-1842” (Relación histórica de los sucesos de Siria, 1840-1842) que se publicó en Francia en 1846, en dos tomos, como Informe Oficial.

La fiesta judía del Purim se celebraba el 15 de febrero de 1840. El padre Tomás, un monje católico, desapareció en Damasco el 5 de febrero. Su sirviente fue en su búsqueda y también desapareció.

El cónsul de Francia, Conde Ratti-Menton, comenzó a hacer gestiones y consiguió que Sherif Pasha (Nota: Gobernador egipcio de Siria.) iniciara una investigación. Poco tiempo después se arrestó a siete judíos. Confesaron haber asesinado al padre Tomás para obtener su sangre, algunos después de ser sometidos al bastinado. (Nota: Castigo consistente en golpear las plantas de los pies con un bastón.) A cuatro de ellos se les prometió perdón si declaraban la verdad; a saber, Mousa Abou-el-Afieh, que se convirtió al Islam, explicando que tenía que hacerlo antes de poder confesar crímenes de otros judíos; Aslan Farkhi; Suliman, un barbero; y Mouran el Fathal. Confesaron por completo. Dieciséis judíos resultaron estar implicados y todos ellos fueron arrestados.

Algunos de los judíos, incluyendo a Mourad el Fathal, Mousa Abou-el-Afieh, Isaac Arari y Aaron Arari, describieron por qué era necesaria la sangre y cómo se recogió de la garganta cortada de la víctima para enviarla a un rabino para ser utilizada en la preparación del pan ceremonial (panes ácimos).

El Gran Rabino fue convocado ante el Tribunal de Investigación; se llamaba Yakub el Entabi. Se le pidió que escuchara cuidadosamente el interrogatorio de Mousa Abou-el-Afieh y sus respuestas, y que confirmara o negara cada respuesta dada por Mousa. De este modo, el Rabino admitió que se necesitaba sangre para el pan ceremonial. También confesó haber recibido la sangre del Padre Tomás.

De acuerdo a la costumbre turca, el bastinado se aplicó sin restricciones para hacer hablar a los judíos. El poder económico judío se esforzó en hacer creer al mundo que tan sólo la tortura había hecho confesar a unos inocentes.

Desafortunadamente para el poder económico judío, una de las preguntas formuladas se refería al lugar en dónde se habían librado de los restos del padre Tomás, y dichos restos se hallaban en donde los prisioneros habían declarado, esto es, en una canalización cubierta. Los restos fueron identificados por médicos europeos como pertenecientes al Padre Tomás.

Además, los desgraciados confesaron haber tratado al sirviente del Padre Tomás de igual modo, es decir, le cortaron la garganta, recogieron su sangre y se deshicieron de sus restos, esta vez en una letrina.

No existe bastinado ni tortura que pueda conseguir que un hombre inocente indique el lugar en donde se hallan los restos de la víctima de un asesinato.

Ahorraremos al lector los enfermizos detalles del crimen que figuran en las confesiones y admisiones de los depravados asesinos judíos; pueden consultarse extensos extractos de los procedimientos del juicio en el siguiente libro publicado en francés: “Le Crime Ritual chez les Juifs”, de A. Monniot, con prólogo del celebrado Edouard Drumont, publicado en 1914 por P. Tequi, Calle Bonaparte 82, París, al precio de 10 francos. Este libro muestra que las confesiones hechas por los culpables coincidían en todos los detalles, y que las preguntas que tuvieron que contestar no tenían una respuesta implícita.

Fueron declarados culpables catorce judíos, y diez fueron condenados a muerte, mientras dos ya habían muerto.

No es nuestro propósito horrorizar, sino exponer los métodos de intriga y corrupción judíos, que se usaron para ocultar la culpa de los responsables por miedo a la natural reacción de los gentiles ante los hechos, si llegaban a ser conocidos públicamente.

En cuanto los primeros reportajes del caso llegaron al occidente europeo, el poder económico judío se alzó como un solo hombre para cubrir las huellas dejadas por los evidentes criminales. Como bien sabemos, el dinero puede hacer maravillas en una democracia y también en los designios y la política de los potentados de Oriente (y ¡ay!, a menudo también de Occidente).

Probablemente lo mejor sea tratar cada cosa por separado:

1. La agitación de la prensa

Siguiendo los estereotipos judíos, el crimen ritual era “una invención de los gentiles”; el conde Ratti-Menton, el cónsul francés que había insistido que se practicara una investigación, fue atacado desde todos los ángulos; los judíos estaban siendo perseguidos, y así sucesivamente.

2. Agitación realizada en asambleas públicas

Por ejemplo, en Londres se indujo a la crédula democracia para que convocara al rebaño en una gran asamblea realizada en la Mansion House de Londres, para denunciar el Crimen Ritual (Nota: Literalmente la “acusación de la sangre”.) del que no sabían nada, y para ofrecer a los judíos la simpatía del pueblo británico. París, Nueva York, Filadelfia y otras ciudades siguieron el mismo ejemplo.

3. Soborno del Jedive de Egipto

Los millonarios judíos Moses Montefiore, de Inglaterra, y Cremieux y Munk, de Francia, fueron a toda prisa a Oriente. Apelaron al Jedive de Egipto, que tenía jurisdicción sobre Damasco, para que se revisara la sentencia. Se le ofreció una gran suma de dinero, que aceptó, y puso en libertad a los judíos condenados.

Obsérvese el resultado. ¡Los judíos proclamaron por todas partes que el Jedive había anulado el veredicto! No hizo nada parecido. No hubo anulación y no hubo repetición del juicio. El texto del firmán del Jedive, que emitió para poner en libertad a los asesinos judíos revela la auténtica verdad:

En atención y a solicitud de los Señores Moses Montefiore y Cremieux, que se presentaron como delegados de todos los europeos que profesan la religión de Moisés, hemos reconocido que desean la puesta en libertad y garantías de seguridad para los judíos que han sido detenidos o que han huido en el caso de la investigación del asunto del padre Tomás, monje, desaparecido en Damasco; él y su sirviente, Ibrahim.

Y como, a causa de su numerosa población, no sería conveniente rehusar su demanda y solicitud, ordenamos que los judíos presos sean liberados y que se de garantías a los fugitivos para que vuelvan. Y que se tomen todas las medidas posibles para que ninguno sea maltratado ni molestado en ningún lugar. Tal es nuestro deseo. Mehemet Ali.”

Liberó a los judíos por tanto a causa de su elevado número… e, indudablemente, por el soborno recibido. Sabía que eran culpables y nunca lo negó. A pesar de ello, la Enciclopedia Judía (1903, Vol. IV, pág. 420) se atreve a afirmar que los tres millonarios judíos consiguieron que el Jedive reconociera la inocencia de los condenados. Se dice que el precio del Jedive a cambio de su puesta en libertad fue de medio millón de piastras. Un rabino convertido, el Caballero P. L. B. Drach, escribió en su obra “La armonía entre la Iglesia y la Sinagoga” (1844, París, pág. 79): “El dinero jugó un importante papel en este caso.”

4. Soborno del Sultán

Habiendo ganado el primer asalto con el Jedive, el judío Montefiore fue a ver al Sultán de Turquía, y consiguió que decretara que el llamado “libelo de sangre” no tenía base alguna y que en adelante los judíos tendrían la misma consideración en los dominios del Sultán que los demás no-musulmanes. El precio fue un gran soborno procedente de la Casa de Rothschild.

El firmán (Nota: Decreto del Sultán.) del Sultán Abd-ul-Mehjid decía: “que un cuidadoso examen de los libros religiosos de los hebreos ha demostrado la prohibición absoluta del uso de sangre humana o animal en cualquiera de sus ritos religiosos. De lo que se deduce que los cargos contra ellos y su religión son calumnias.” (Nota: Como deja caer más adelante, Leese utiliza en el capítulo 3º de su libro el evidente argumento de que la prohibición de robar contenida en el séptimo mandamiento no puede servir de justificante para afirmar que ningún cristiano puede cometer un hurto.). Esto, tal y como se demuestra en el capítulo III es un mero sofisma, pero incluso en 1936 una tal Miss C. W. I. Finn tuvo el descaro de presentar el firmán como “evidencia” de que el libelo de sangre es falso, en una carta enviada al Jewish Chronicle de fecha 2 de octubre de 1936.

El texto del firmán se reproduce en la Enciclopedia Judía, Vol. I, pág 47 (1906).

En su viaje de vuelta, Montefiore intentó conseguir una audiencia con el Papa Gregorio XVI, pero le fue rehusada.

5. Intento de soborno del Cónsul de Francia

El Conde Ratti-Menton, el Cónsul de Francia que había mostrado tal determinación en conseguir que se persiguiera a los autores del crimen ritual, y que era un hombre íntegro, escribió a Sherif Pasha el día 22 de Abril, comunicándole que los judíos le habían ofrecido medio millón de piastras, a través del consulado austriaco, para que se suprimieran las evidencias. No hace falta decir que cuando comprobaron que este hombre de honor era incorruptible, los abogados de los judíos se ocuparon, como ya se ha comentado, de manchar su reputación.

Thiers, el Ministro de Asuntos Exteriores de Francia, en réplica a los ataques de origen judío sobre el Cónsul de Francia Ratti-Menton, declaró lo siguiente en la Cámara de Diputados, el 3 de Junio de 1840: “Pongo en su conocimiento, caballeros, repito, que los israelitas se ocupan de este asunto en todas las cancillerías y nuestro Cónsul sólo tiene el apoyo del Ministro de Asuntos Exteriores de Francia. Un servidor público de Francia que obra con rectitud siempre será protegido contra todas las influencias, cualesquiera que sean.” El señor Thiers añadió que el superior inmediato del Conde, W. I. Cochelet, Cónsul de Egipto, había dado su aprobación a la conducta de su subordinado y el Cónsul Británico opinaba lo mismo.

6.Soborno de los diplomáticos de Austria

Durante todos los procedimientos, el Cónsul de Austria apoyó a los judíos contra la acusación de crimen ritual. La razón de esta conducta, debidamente confesada, procedente de una fuente judía es la siguiente (Tomado de La historia de los judíos en Viena, por el judío Max Grunwald, 1936, Filadelfia, páginas 228-229):

Siguiendo la política de la Casa [de Rothschild] en otros países, donde obtuvo privilegios para los judíos a cambio de préstamos –en Roma, la abolición del Ghetto, y en Inglaterra, la emancipación de los judíos- Salomón [Rothschild] obtuvo de Metternich concesiones legislativas para los judíos. El fue quien influyó en el Canciller para que tomara una posición favorable en el caso del libelo de sangre de Damasco de 1840.”

Aquí lo tenemos; el poder económico de Rothschild; el canciller de Austria, Metternich; el cónsul de Austria en Damasco; la actitud del cónsul hacia la acusación de crimen ritual. Una cadena continua de corrupción por el dinero judío.

7. Supresión de los informes del juicio

Como ya mencionamos en el segundo párrafo de la descripción del caso, la transcripción del juicio está publicada en el libro de Achille Laurent. Este libro en la actualidad no se puede encontrar en ninguna parte. Sin embargo, Gougenot des Mousseaux (F12), publicó un resumen muy completo del juicio (tomado de Laurent) en su obra Le Juif, le Judaisme et la Judaisation des Peuples Chretiens, que fue elogiada por el Papa Pío IX, que lo nombró Caballero y le envió una copia del decreto al autor. Pero el libro de Gougenot des Mousseaux es ahora muy raro de encontrar, y el propio Caballero murió repentinamente en circunstancias misteriosas nueve horas después de recibir una carta de advertencia. (Nota: El propio Leese moriría en 1956 después de haberse interesado por el caso Schuessler-Peterson de Chicago.) Monniot, en una obra mencionada en la Bibliografía, ha tratado, no obstante, de facilitar los detalles del juicio a cualquiera que esté interesado en saberlos.

Pero, el lector puede preguntarse, ¿qué sucede con el sumario oficial del caso? Naturalmente, estaba guardado en los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia. Pero Desportes en su Mystere du Sang informó que siendo ministro Cremieux (uno de los judíos que se desplazó a Oriente para sobornar al Jedive para que pusiera en libertad a los asesinos rituales de Damasco) el sumario desapareció (¡en 1870!). Como esta revelación ocasionó comentarios, la cancillería hizo una declaración (el 5 de mayo de 1892) afirmando que la información era incorrecta y que el sumario seguía completo en el Ministerio. Sea como fuere, cuando Albert Monniot en 1913 intentó consultarlo como fuente cuando estaba escribiendo Le crime ritual chez les Juifs, se encontró con que se le denegaba el permiso para revisarlo. Por tanto no podemos saber si todavía existe o no, lo único que sabemos es que los secretos de los judíos están bien guardados. Pero no lo suficiente, como espero que el lector reconozca.

Sir Richard Burton, el gran explorador y orientalista, que fue Cónsul de Inglaterra en Damasco 30 años antes del crimen ritual, estudió el asunto del libelo de la sangre, y terminó escribiendo The Jew, the Gipsy and El Islam, del que poseo la edición realizada por H. Wilkins, (Nota: William Henry Wilkins, 1860-1905.) publicada por Hutchinson en 1898. Esta obra contiene una dura crítica al Talmud y una lista de crímenes rituales judíos, pero Wilkins en su prólogo escribe: “Utilizando las facultades que me han sido dadas, he pensado que era mejor posponer por el momento el Apéndice sobre el supuesto rito del sacrificio humano entre los sefardíes y el asesinato del Padre Tomaso; la otra alternativa era publicarlo censurado.”

Utilicemos, por tanto, el libro 1; el apéndice sobre el crimen ritual 2.

1 El libro. Es poco menos que imposible de conseguir.

2 El apéndice sobre el crimen ritual. ¿Cuál fue su destino? Fue el siguiente:

Consúltese el juicio de D. L. Alexander contra Manners Sutton, King’s Bench Division, de 27 de marzo de 1911, del que se hizo eco The Times al día siguiente. En él, D. L. Alexander, un judío que era Presidente de la Junta Judía de Diputados, pudo demostrar que había sido nombrado custodio del manuscrito por los albaceas supervivientes de Sir Richard Burton. Los albaceas habían vendido los derechos a un librero que, a su vez, se los vendió a Manners Sutton. Éste, sin saber nada de la titularidad de la custodia, hizo gestiones para la publicación del Apéndice. La demanda de D. L. Alexander detuvo la publicación, reclamando los derechos sobre la obra y la entrega del manuscrito. El judío ganó el caso.

Sólo nos resta decir que la lápida del padre Tomás tenía la siguiente inscripción (y probablemente todavía la tenga) en árabe e italiano: “Aquí descansan los restos del Padre Tomás de Cerdeña, Misionero Apostólico Capuchino, asesinado por los judíos el día 5 de febrero del año 1840.”

Hasta aquí, el informe de Arnold Leese.

Lapida Del Padre Tomas
(Nota: El texto de la lápida es un perfecto ejemplo de generalización. No es admisible, y es injusto, escribir “asesinado por los judíos”. En todo caso, se podría haber escrito “asesinado por un grupo de judíos“).

En sucesivos posts veremos el punto de vista de otros autores, de acuerdo con las fuentes que se citan a continuación.

Cenefa Separadora

Fuentes:

  1. Rhome, Harrell. Debacle in Damascus. The 1840 ritual murder case.
  2. Laurent, Achille. Relation historique des affaires de Syrie depuis 1840 jusqu’en 1842.
  3. Tlass, Mustafa. Matzo Of Zion.
  4. Monniot, Albert. Le crime ritual chez les juifs.
  5. Schramm, Hellmut. Der jüdische Ritualmord. Eine historische Untersuchung.
  6. Burton, Richard. The Jew, the Gipsy and El Islam.
  7. Gouguenot des Mousseaux. Le Juif, le Judaisme et la Judaisation des Peuples Chretiens.
  8. Issa Nakleh. Encyclopedia of the Palestina problem.
  9. https://www.jewishvirtuallibrary.org/jsource/anti-semitism/damascus.html
  10. http://www.cairn.info/revue-archives-juives-2001-1-page-114.htm
  11. https://fr.wikipedia.org/wiki/Affaire_de_Damas
  12. http://www.jewishencyclopedia.com/articles/4862-damascus-affair
  13. http://lawebdelassombras.blogspot.com.es/2016/03/gougenot-des-mousseaux.html
  14. http://lawebdelassombras.blogspot.com.es/2014/10/baal-y-moloch-en-la-biblia.html