Ariel Toaff. A contracorriente.

Ariel Toaff

Uno de los proyectos del blog es el análisis de la obra “Pascua de sangre” de Ariel Toaff. Como introducción al tema, nada mejor que consultar dos artículos al respecto: uno del diario hebreo Haaretz y otro de Israel Shamir, un escritor y periodista ruso de origen judío, que se convirtió al cristianismo ortodoxo y actualmente reside en Suecia.

Los Khazars.

HAARETZ

La Universidad de Bar-Ilan ordenará a un profesor que explique su investigación tras la publicación de un libro sobre el libelo de sangre

El libro de Ariel Toaff alega que las acusaciones de que los judíos utilizan sangre de cristianos podrían estar basadas en ceremonias reales.

11 de febrero de 2007

El domingo, la Universidad Bar-Ilan declaró que ordenaría al profesor Ariel Toaff que explicara la investigación en la que se basa su nuevo libro sobre la vieja acusación centenaria de que los judíos asesinaban cristianos en crímenes rituales.

El historiador de la Universidad, Toaff, ha provocado una tormenta al alegar en su libro que algunos de los libelos de sangre -acusaciones de que los judíos asesinaban cristianos en crímenes rituales para añadir su sangre al matzá 1 y al vino en Pascua- podría estar basados en ceremonias reales en las que efectivamente se había usado sangre de cristianos.

La Universidad manifestó que “La Universidad Bar-Ilan -sus directivos e investigadores- han condenado, y condenan, cualquier intento de justificar los horribles libelos de sangre contra los judíos.”

La Universidad dijo que en cuanto Toaff regresara de un viaje al extranjero le pedirían explicaciones relativas a su investigación, añadiendo que “hasta entonces… nos abstendremos de dar credibilidad a informes sin base que han sido rechazados por el propio Profesor Toaff y que, aparentemente, no tienen conexión alguna con la propia investigación.”

1 Pan ácimo (sin levadura) consumido por los judíos en Pesaj (Pascua).

Pasque di Sangue” acaba de ser publicado en Italia. Alarmó a la pequeña comunidad judía del país -en parte porque es el hijo de Elio Toaff, el rabino jefe que dio la bienvenida al Papa Juan Pablo II a la sinagoga de Roma hace dos décadas, en una visita histórica que ayudó a suavizar las relaciones judeo-católicas tras siglos de tensiones.

El autor, que está considerado como experto internacional en judaísmo italiano, profundiza en las alegaciones que condujeron a torturas y desvela juicios y ejecuciones, que periódicamente devastaban las comunidades judías de Europa.

Ya hace tiempo que los historiadores han descartado tales alegaciones como racismo, pero las fábulas del libelo de la sangre siguen siendo populares en la literatura anti-semita.

Los eruditos judíos y católicos han denunciado la obra de Toaff, declarando que simplemente reinterpreta documentos ya conocidos -y ha dado crédito a confesiones extraídas bajo tortura.

En una entrevista en el diario italiano La Stampa, Toaff respondió furioso a sus críticos, declarando, “Mi investigación demuestra que en la Edad Media, un grupo de fundamentalistas judíos no respetaba la prohibición bíblica y usaba sangre para sanación. No es más que un grupo de judíos, que pertenecían a las comunidades que había sufrido la más severa persecución durante las Cruzadas. De este trauma surgió una pasión de venganza que en algunos casos condujo a reacciones, entre ellas el asesinato ritual de niños cristianos.”

Los rabinos italianos emitieron una declaración en la que recordaba que la ley judía ha prohibido siempre la ingesta de sangre o su uso en rituales.

El padre de Toaff, que tiene 91 años, declaró que espera leer el libro de su hijo y examinar la documentación, pero resaltó que de acuerdo con la Torá y la tradición, el consumo de sangre animal estaba estrictamente prohibido, por no hablar de la de seres humanos.

En una entrevista del viernes con The Associated Press, Toaff dijo, “No hay pruebas de que los judíos cometieran tales actos.” Pero añadió que las confesiones tenían algo de ciertas -como cuando los acusados relatan liturgias anticristianas utilizadas principalmente en la Pascua, cuando la liberación de los israelitas del antiguo Egipto se convirtió en una metáfora para la esperanza judía de redención de sus sufrimientos a manos de los cristianos.

Estas fórmulas litúrgicas en Hebreo no pueden ser adivinanzas de los jueces que no conocían estas oraciones, que no pertenecían a ritos italianos sino a la tradición asquenazi,” dijo.

Toaff, que tiene 65 años, un rabino que tiene tanto la nacionalidad italiana como la israelí, dijo, “Quería saber cómo se sentían los judíos en este clima de odio.”

Monseñor Igino Rogger, un historiador eclesiástico que en los 60 dirigió la investigación del asesinato del niño de dos años Simón de Trento, por el que fueron ahorcados 16 judíos, dijo que muchos eruditos están de acuerdo que las confesiones no se podían tomar en serio en modo alguno.

No quisiera estar en la piel de Toaff, teniendo que dar cuentas a historiadores que tienen este caso seriamente documentado,” dijo. “Los jueces utilizaron torturas horribles, hasta el punto que loa acusados imploraban «Decidnos qué queréis que digamos.»

Israel J. Yuval, profesor de la Universidad Hebrea, un experto en el libelo de sangre, dijo, “Según la información que he recibido, la interpretación del Profesor Toaff suena falsa.”

El presidente de la Liga Anti-Difamatoria, Abe Foxman, dijo, “Es duro para mi creer que alguien, especialmente un historiador israelí, podría legitimar las demandas sin base sobre los libelos de sangre.”

El portavoz de la Universidad Bar-Ilan, Shmulik Algrabi, dijo, “El profesor Toaff es uno de los más grandes eruditos en su campo, y tenemos confianza en su método científico. El contenido del estudio se aclarará cuando el autor regrese a Israel.”

Cenefa Separadora

Simon De Trento

LAS PASCUAS DE SANGRE DEL DR. TOAFF
por Israel Shamir

Sangre, traición, tortura y sometimiento se entremezclan en la historia de un Judio italiano, el Dr. Ariel Toaff, como salida de la pluma de su compatriota Umberto Eco. El Dr Toaff se topó con un descubrimiento aterrador, quedó horrorizado pero siguió adelante valientemente, hasta que fue sometido a la presión total de su comunidad; se arrepintió, era un hombre roto.

El Dr. Toaff es el hijo del rabino de Roma y profesor de la Universidad judía de Bar-Ilan, cerca de Tel Aviv. Se ganó su reputación por su profundo estudio de la judería medieval. Su obra en tres volúmenes Amor, trabajo y muerte (subtitulado La vida judía en la Umbría medieval) es una enciclopedia de esta área ciertamente restringida. Mientras estudaba el tema descubrió que las comunidades judías asquenazis medievales del norte de Italia practicaban una forma particularmente horrible de sacrificio humano. Sus brujos y adeptos robaron y crucificaron bebés cristianos, extrajeron su sangre y la usaron en rituales mágicos evocando el Espíritu de Venganza contra los odiados Goyim.

Se concentró sobre todo en el caso de San Simón de Trento. Este niño de dos años de edad de la ciudad italiana de Trento fue secuestrado en su casa por unos Judios asquenazis en la víspera de la Pascua del año 1475. Por la noche, los secuestradores asesinaron al niño; extrajeron su sangre, traspasaron su carne con agujas y lo crucificaron cabeza abajo mientras decían “Así mueran todos los los cristianos por tierra y mar“, y así celebraron su Pascua, un ritual arcaico de efusión de sangre y bebés asesinados, en la forma más literal, sin la usual metáfora de conversión “vino-sangre“.

Los asesinos fueron detenidos, confesaron y fueron declarados culpables por el obispo de Trento. Inmediatamente, los judíos elevaron sus protestas al Papa, que envió al obispo de Ventimiglia a investigar. Al parecer aceptó un soborno considerable de los Judios y llegó a la conclusión de que el niño había sido asesinado por una mina de Hamas 2 con el fin de manchar la reputación de Israel, ya que no aparecieron órdenes del ejército de Israel en las playas de Trento. “Simon había sido asesinado por los cristianos con la intención de buscar la ruina de los judíos“, dijo la pre-bélica Enciclopedia Judía, en un claro caso de premonición: el mismo argumento fue utilizado por los Judíos en 2006 al explicar el asesinato en masa de niños en Kafr Qana.

2 Sarcasmo de Shamir referente a la organización de resistencia palestina.

Sin embargo, en el siglo 15 los Judíos tenían influencia, sí, pero no eran todopoderosos. No podían tratar al mundo como lo hicieron en 2002, después de su matanza de Jenín, ordenando a todos que se largaran. No tenían ningún veto estadounidense en el Consejo de Seguridad. No podían bombardear Roma, y la palabra “antisemitismo” se inventó 400 años más tarde. Se les dio un trato justo, que es mucho peor que el privilegiado: el Papa Sixto IV reunió una comisión de seis cardenales, presidido por la mejor mente legal de ese tiempo, para un nuevo juicio; y este Tribunal Supremo consideró los asesinos culpables. Para más información de las versiones católica y judía de los acontecimientos. El sumario del juicio ha sobrevivido siglos y todavía está disponible en el Vaticano.

En 1965, la Iglesia Católica Romana entró en un proceso de perestroika. 3 Fueron los días felices del Vaticano II, cuando los modernizadores arrancaron los cimientos de la tradición con la esperanza de actualizar la fe y encajarla en la nueva narrativa moderna judeo-amistosa; hablando claro, los obispos querían los favores de la prensa liberal.

Los siempre vigilantes judíos aprovecharon la oportunidad y presionaron a los obispos para que retiraran a San Simón de Trento de la circulación. Estaban encantados de hacerlo: siendo un ritual ya extraño, los líderes de la Iglesia habían declarado que los judíos no eran culpables de la crucifixión de Cristo, mientras admitían la culpabilidad de la Iglesia en la persecución de los Judios; de modo que la crucifixión de un bebé italiano era un asunto menor comparado con el cambio de rumbo. En una decisión precipitada, los obispos dictaminaron que las confesiones de los asesinos eran inaceptables al haber sido obtenidas bajo tortura, y por lo tanto los acusados eran inocentes, mientras que el joven mártir era cualquier cosa menos un mártir. Su culto se suspendió y fue prohibido, y los restos del niño mártir fueron retirados y arrojados en un lugar secreto para evitar la reanudación de las peregrinaciones.

3 Extrañamente, este proceso de la iglesia prácticamente coincidió con la primera Perestroika (el descrédito de Stalin) iniciado por Kruschev en el 22º Congreso del Partido en 1961, cuando el Partido Comunista se arrepintió de los pecados y crímenes de sus grandes líderes tradicionales. Treinta años después, una generación, el partido se derrumbó y sus miembros fueron diezmados por la segunda Perestroika. La penitencia es bueno para el alma, pero es que el alma es inmortal.

Y ahora volvemos al Dr. Ariel Toaff. Al examinar los documentos del juicio hizo un descubrimiento sorprendente: en lugar de ser dictadas por los celosos investigadores bajo tortura, las confesiones de los asesinos contenían un material totalmente desconocido para los eclesiásticos italianos o la policía. Los asesinos pertenecían a la pequeña y retraída comunidad asquenazi y practicaban sus propios ritos, bastante diferentes a los utilizados por los nativos Judios italianos; estos ritos se reproducen fielmente en sus confesiones, a pesar de que no eran conocidos por la Brigada Criminal de aquellos tiempos. “Estas fórmulas litúrgicas en hebreo con un fuerte contenido anticristiano no pueden ser adivinanzas de los jueces que no podían conocer estas oraciones, que ni siquiera pertenecen a ritos italianos, sino a la tradición asquenazi,” escribió Toaff. Una confesión es de valor sólo si contiene algunos datos veraces y comprobables del crimen que la policía no sepa. Esta regla de hierro de la investigación criminal se utilizó en los juicios de Trento.

Este descubrimiento tiene potencial para sacudir, conmocionar y remodelar la Iglesia. El noble y culto Dr. Toaff redescubrió a San Simón, la doble víctima de la venganza del siglo 15 y de la perestroika del siglo 20. Fue una llamada para el arrepentimiento de los médicos del Vaticano que olvidaron al niño asesinado al buscar la amistad de importantes judíos americanos, pero todavía no admiten su grave error. Monseñor Iginio Rogger, un historiador de la iglesia, que en la década de 1960 mal-dirigió la investigación sobre el caso de San Simón, dijo que las confesiones carecían de la más mínima credibilidad porque “los jueces utilizaron horribles torturas”. Esta fue una observación antisionista y antisemita, porque rechazar las confesiones obtenidas bajo tortura permitiría que todos los prisioneros palestinos salieran de las cárceles judías; era una manifestación anti-estadounidense, porque los EE.UU. reconocen el valor de las torturas y la practican en Guantánamo y en otros lugares. Fue una observación negadora del Holocausto porque así se invalidan los juicios de Nüremberg. El renombrado abogado judío estadounidense y adepto a la tortura Alan Dershowitz podría haber argumentado en contra de Rogger; pero por algún motivo no lo hizo.

No me gustaría estar en los zapatos de Toaff, teniendo que dar cuentas a historiadores que tienen este caso seriamente documentado“, declaró Rogger a USA Today. Los zapatos de Toaff son mucho más preferibles que los de Rogger que tendrá que responder por menospreciar al santo en el Cielo.

Por otra parte, este crimen de Trento no fue una excepción: Toaf descubrió muchos casos de este tipo de sacrificios de sangre relacionados con la mutilación de niños, derramamiento de sangre y su cocción en matzá (pan sin levadura) en un período que abarca cinco siglos de historia europea. La sangre, esta bebida mágica, era una medicina popular de la época, y de cualquier época: Herodes trató de mantenerse joven bañándose en la sangre de bebés, los alquimistas utilizaban sangre para convertir el plomo en oro. Los hechiceros judíos se enfrascaban en prácticas mágicas magia y lo usaban tanto como los demás. Había un mercado floreciente de tales exquisiteces, como sangre, polvo de sangre y matzá sangrienta. Los comerciantes judíos la vendían juntoi con certificados rabínicos de autorización; la más apreciada era la sangre de un goy katan, un niño gentil, mucho más habitual era la sangre de la circuncisión. Tales sacrificios de sangre eran “instintivos, viscerales, acciones y reacciones virulentas, en la que niños inocentes y que nada sospechaban se convirtieron en víctimas del amor de Dios y de la venganza,” escribió Toaff en el prefacio del libro. “Su sangre bañaba los altares de un Dios que, se creía, necesitaba ser guiado, y a veces empujado con impaciencia para a proteger y castigar.”

Este comentario un tanto críptico puede entenderse tras leer el libro del profesor israelí Israel Yuval Dos Naciones en tu seno. Yuval explicó que las libaciones de sangre eran necesarias (a los ojos de los magos judíos) para atraer la venganza divina sobre los goyim. También cita un caso irrefutable (es decir, no negado por los judíos) de un sacrificio de sangre realizado por un Judio . (Léase al respecto mi artículo Difamación que helaba la sangre.) Toaff mejoró a Yuval haciendo hincapié en el uso habitual de magia de sangre por los judíos en la Edad Media, autorizado para su uso anti-cristiano: la crucifixión de víctimas y la maldición de Cristo y de la Virgen. Aquí su libro se apoya en el (admitamos, más tímido) libro Ritos temerarios: Purim y el legado de la violencia judía, de Elliott Horowitz. Horowitz informa al lector de extraños rituales: la flagelación de la Virgen, la destrucción de los crucifijos y el apaleamiento y asesinato de cristianos.

Ahora depende de nosotros. Podemos mirar al pasado y decir: sí, algunos magos y místicos judíos practicaban sacrificios humanos. Asesinaron niños, mutilaron sus cuerpos y utilizaron su sangre para descargar la ira divina sobre sus vecinos no judíos. Se burlaban de los ritos cristianos utilizando sangre de cristianos en lugar de la sangre de Cristo. La Iglesia y el pueblo de toda Europa tenían razón. Los europeos (y los árabes, y los rusos) no eran locos intolerantes, interpretaban lo que veían. Castigaron a los culpables pero dejaron en paz a los inocentes. Nosotros, los humanos, podemos mirar esta terrible página de la historia con orgullo, y derramar una lágrima o dos por los niños pobres destruidos por estos monstruos airados. Los judíos pueden ser más modestos y dejar de llevar sus heridas históricas sobre la manga: sus antepasados prosperaron a pesar de estos terribles acciones cometidas por algunos de sus correligionarios, mientras que en el estado judío, los pecados de algunos palestinos recaen sobre todos ellos. También podemos descartar con un escalofrío las quejas de los amigos de Israel cuando quieren que no veamos la masacre de Jenín o la de Qana para – sí, exactamente, esto es como el “libelo de sangre”, es decir, ningún un libelo en absoluto.

Esperemos que el gran acto audaz del profesor Toaff se convierta en un punto de inflexión en la vida de la Iglesia. El cambio causado por la perestroika del Vaticano II fue demasiado lejos. Hay que recordar que la perestroika rusa terminó con el colapso de toda la estructura. Mientras que los anti-papistas temían un anticristo en la Sede de San Pedro, hay el peligro real de un Gorbachov.

En una ciudad italiana de Orvieto en la costa del Adriático, los Judios exigieron la retirada de una exposición de gran valor artístico y el cese de la procesión que conmemora el milagro de Trani. Allí, hace un milenio, una hostia consagrada fue robada de la iglesia por una judía, la ladrona decidió freír el cuerpo de Cristo en aceite, pero milagrosamente el anfitrión se convirtió en carne y empezó a sangrar profusamente por lo que la santa sangre se derramó por toda la casa. De hecho estos casos de profanación de la hostia están bien atendidos por toda Europa; fueron bien descritos por Yuval, Horowitz y Toaff; ocurrieron efectivamente, y sólo el infame descaro judío infame llevó a la Asociación Romana de Amigos de Israel a escribir una carta al Papa pidiendo el fin de una costumbre de mil años de antigüedad. Y lo consiguieron. La Iglesia se inclinó, los paneles fueron desmantelados, la procesión cancelada y se publicaron profundas disculpas a los judíos, para la gran satisfacción de los embajadores de Israel, Gideon Meir (en Roma) y Oded Ben Hur (en el Vaticano) que dictaron la capitulación.

“Un extraño mundo el nuestro, en verdad”. -escribió Domenico Savino en la excelente revista de la red Effedieffe. El delito se traslada a la fe cristiana y el perdón se pide a los que lo habían perpetrado.” Savino reflexiona si era posible simplemente ignorar cortesmente la demanda de los Amigos de Israel, y cita extensamente las palabras del cardenal Walter Kasper, el representante del Vaticano en esta capitulación. Kasper está haciendo un Full Monty: niega que la Iglesia es el verdadero y único escogido Israel, afirma la posición igualitaria de los judíos como “hermanos mayores“, niega la necesidad de Cristo y pide perdón a los judíos mientras promete “una nueva primavera de la Iglesia y el mundo“.

“¡¿Primavera de la Iglesia?!” -exclama Savino.- ¡”Áh, pero eso ya lo hemos oído! El Papa dijo después del Vaticano II «Esperábamos la primavera y ha llegado la tormenta». Esa primavera ha sido suficiente para nosotros y después de esta reconciliación en Orvieto no quiero oír más la palabra «primavera» y ver la amplia sonrisa de satisfacción de los «hermanos mayores» Gideon Meir y Oded Ben Hur!”

La perestroika no llegó sólo a Italia, y no sólo dentro de la Iglesia Católica. En Alemania se está preparando un nuevo sacrilegio: una “Biblia políticamente correcta” con la historia de la Pasión cambiada para no causar molestias a los judíos. El título es engañoso: no pueden llamar a su producto bastardo “nueva traducción al alemán de la Biblia libre de sesgos de género y antisemitismo“, al igual que no se puede llamar a las aguas residuales, “vino libre de tóxicos”. Cambiar una letra en la Biblia es como arruinar el mundo, dice el Talmud, y aporta un ejemplo de un rollo de la Torá en la que se cambió una palabra, de “meod” (muy) a “mavet” (muerte). Tal Torá celebrando la muerte seguramente causará que perezca nuestro mundo. Las escrituras “Libres de antisemitismo” probablemente se centrarán en el sufrimiento judío, mientras que la Iglesia va a interpretar el papel de malo de la película. Será ensalzar a Judas y rechazar a Cristo. Del mismo modo, la eliminación de la “discriminación de género”, también eliminará la Anunciación, esta gran brecha entre la monocausalidad estéril de los judíos y la reunión cristiana del Cielo y de la Tierra. De hecho, el modelo cristiano tuvo tanto éxito que incluso los judíos lo adoptaron en su Cábala, y al parecer decidieron volcar la vieja y redundante monocausalidad en los alemanes.

En Inglaterra, un viejo semanal liberal, el Observador, mudó de plumaje y se convirtió en el nido neocon al apoyar la guerra y la alianza Bush-Blair. En un perfecto y lógico sequitur el diario también renunció a Cristo y prefirió a los judíos, como en esta crítica de un nuevo libro en inglés. Adam Mars-Jones prefiere Oscar Schindler al general Adam von Trott, que fue ejecutado por su participación en el complot de los Generales de 1944: “Eso es lo que hizo la lista de Schindler una película tan sorprendente: que siguió la ética judía, mostrando un viaje externo del héroe, por una vez, en lugar de uno interior. El tipo era un corrupto – ¿y qué? Era problema suyo, siempre y cuando salvara judíos. Sus mitzvot le ganaron un lugar entre los Justos entre las Naciones, y en ausencia de una vida futura (que no es realmente una característica de las creencias judías) eso es todo lo que se puede decir. Tengamos más de ese tipo y menos de un culto al martirio. La veneración del sacrificio, de la victoria puramente simbólica, puede distorsionar la empresa más bien intencionada, y tiene el riesgo de insultar a los muertos, que no tenían opciones“.

El crítico del Observador dejó clara su elección para Judas o Caifás (“aunque es un corrupto, quería salvar Judios”) y en contra de Jesucristo, que era el sacrificio . Su llamamiento a “menos culto al martirio, menos veneración del sacrificio, por una victoria puramente simbólica” haría que el Gólgota fuera la última palabra, sin resurrección a la vista. ¿Quién necesita virtudes cristianas? Los defectos y vicios del hombre son “asunto suyo, siempre y cuando salvara judíos”, y lo mejor que un goy puede esperar es un “lugar entre los Justos entre las Naciones”. Desde este punto de vista, San Simón y otros niños no murieron en vano; ayudaron a los judíos a clamar venganza de Dios, y eso es lo mejor que podrían desear. Del mismo modo, los soldados británicos no podrían esperar mejor destino que morir por Israel en las calles de Basora , o Teherán, o cualquier otro lugar.

Por lo tanto, en Roma, Berlín o Londres, los judíos ganaron uno o dos asaltos en su combate con la Iglesia. Aferrándose tenazmente, sin lamentarse ni disculparse jamás, trabajando siempre en contra del cristianismo, consiguieron reemplazar en muchas mentes simples la imagen de la Vía Dolorosa, el Gólgota y la Resurrección con su burda tergiversación de la historia humana como una larga fila de inocentes judíos sufriendo, libelos de sangre, holocaustos y la redención sionista en Tierra Santa. Aunque la gente razonablemente rechazó la idea de la culpabilidad judía en la muerte de Cristo, instalaron en su lugar una idea aún más absurda de la culpabilidad de la Iglesia en la muerte de los judíos.

Las consecuencias no son puramente teológicas. Gran Bretaña, Italia y Alemania consienten el estrangulamiento judío de la Palestina cristiana, el bloqueo de Gaza, el robo de las tierras de la Iglesia en Belén y Jerusalén. Apoyan el estadounidense Drang nach Osten. Peor aún: pierden su conexión con Dios, su empatía con los demás seres humanos se seca, como si los alcanzara el espíritu de la venganza ciega conjurada por la sangre inocente.

La publicación del libro de Dr. Toaff podría convertirse en un punto de inflexión en el momento justo de la historia de Occidente, desde la apología de Judas a la adoración de Cristo. Sí, su narración sobre niños asesinados abre tan sólo una pequeña grieta en el inmenso edificio de la excepcionalidad judía construida en la mente de los europeos. Pero los grandes edificios pueden caer en un momento, como hemos aprendido en el 9 de septiembre.

Al parecer los judíos lo advirtieron y atacaron a Toaff como un enjambre enloquecido. Un renombrado historiador judío, rabino e hijo de rabino, escribió acerca de unos acontecimientos ocurridos hace unos 500 años – ¿que necesidad había de agitarse ? En la Edad Media, el uso de la sangre, la nigromancia, la magia negra no era un reino exclusivo de los judíos. Las brujas y los magos de origen gentil también lo hicieron. Así que simplemente uníos a la raza humana, ¡con verrugas y todo! Pero esto es demasiado degradante para los arrogantes chosenitas.

Es increíble que nadie, y mucho menos un historiador israelí, pueda legitimar la acusación sin base del libelo de sangre, que ha sido históricamente la fuente de mucho sufrimiento y ataques contra los judíos,” dijo el director nacional de la ADL Abe Foxman. La Liga Anti -Difamación calificó el libro como “sin fundamento, poniéndose en las manos de los antisemitas por todas partes.”

No hay mucho de historiador, ni mucho de rabino. Foxman tiene un conocimiento a priori, basado en la fe y la convicción, de que “no tiene fundamento”. Pero es que dijo lo mismo de la masacre de Jenín.

En un comunicado de prensa, la Universidad Bar-Ilan “expresa gran ira y disgusto extremo con Toaff, por su falta de sensibilidad al publicar su libro sobre libelos de sangre en Italia. Su elección de una editorial privada en Italia, el provocador título del libro y las interpretaciones dadas por los medios de comunicación de su contenido han ofendido las sensibilidades de los judíos en todo el mundo y perjudicado el delicado tejido de las relaciones entre los judíos y los cristianos. La Universidad Bar-Ilan condena enérgicamente y repudia lo que está aparentemente implícito en el libro de Toaff y por los informes en los medios de comunicación relativos a su contenido, como si hubiera base para los libelos de sangre que condujeron a la muerte de millones de judíos inocentes” .

Son palabras incendiarias. Toaff fue objeto de una fuerte presión de la comunidad: estaba a punto de cumplir los 65 años, en la calle, probablemente sin pensión, sin viejos amigos y estudiantes, víctima del ostracismo y excomulgado. Probablemente también recibió amenazas de muerte: los judíos emplean asesinos secretos profesionales para hacer frente a ese tipo de molestias. En los viejos tiempos los llamaban rodef, ahora se los llaman kidon, tan eficientes como los otros, y se les interceptaba con menos frecuencia que a los maníacos sedientos de sangre. Su reputación iba a ser aniquilada: una tal Sue Blackwell “consultaría a sus amigos judíos” y lo llamaría nazi, un Searchlight * patrocinado por la ADL descubriría, invadiría o inventaría su vida privada, muchos judíos del montón en la Web lo denigrarían en sus blogs y en su buque insignia, la Wikipedia. ¿Quién querría ser su amigo? Probablemente ni un sólo judío, y no muchos cristianos.

* Página web “antifascista y antirracista”. http://www.searchlightmagazine.com/

Al comenzar los ataques, trató de resistir: ” No voy a renunciar a mi dedicación a la verdad y la libertad académica, incluso si el mundo me crucifica.” Toaff declaró a Haaretz al comienzo de esta semana que mantenía la tesis de su libro, que existe una base objetiva para algunas de las acusaciones de sangre medievales contra los judíos.

Pero Toaff no era lo suficientemente duro. Al igual que Winston Smith , el protagonista de 1984 de Orwell, se vino abajo en un calabozo mental de la inquisición judía. Publicó una completa disculpa, detuvo la distribución de su libro, se comprometió a enviarlo a la censura judía, y “también prometió donar todos los fondos futuros de la venta de su libro a la Liga Anti- Difamatoria” del bueno de Abe Foxman.

Sus últimas palabras fueron tan conmovedoras como las de Galileo al retractarse de su herejía : “Nunca voy a permitir que cualquiera que odie a los judíos me utilice a mi o a mi investigación como instrumento para avivar las llamas, una vez más, del odio que condujo al asesinato de millones de judíos. Hago extensivas mis más sinceras disculpas a todos los que se sintieron ofendidos por los artículos y por los hechos mal interpretados que se atribuyeron a mi y a mi libro.”

Por tanto, Ariel Toaff se rindió a la presión de la comunidad. No es que importe lo que dice ahora. No sabemos que torturas mentales le tenían preparadas en la Gestapo judía de la ADL, cómo se vio obligado a retractarse. Lo que nos ofrecio es suficiente. Pero ¿qué nos ha dado? En cierto modo, su contribución es similar a la de Benny Morris y otros nuevos historiadores israelíes: se repiten los datos que conocíamos provinientes de fuentes palestinas, de Abu Lughud y Edward Said. Sin embargo, las fuentes palestinas no eran de confianza -sólo las fuentes judías se consideran dignas de confianza en nuestro universo judeo-céntrico. Así que Morris y compañía ayudaron a millones a liberarse de la narrativa sionista obligatoria. Esto no sería necesario si fuéramos capaces de creer a un goy ante un judío, un árabe acerca de la expulsión de 1948, un italiano sobre San Simón, tal vez incluso a un alemán sobre las deportaciones de guerra. Ahora Ariel Toaff ha liberado a muchas mentes cautivas repitiendo lo que ya sabíamos de múltiples fuentes, inglesas, alemanas, rusas, italianas. Si el “libelo de sangre” resultó no ser una calumnia sino un caso penal ordinario, ¿es posible que otras reivindicaciones judías se vengan abajo también? ¿Tal vez los rusos no eran culpables de los pogromos? ¿Tal vez Ahmadinejad no es un nuevo Hitler empeñado en la destrucción? ¿Tal vez los musulmanes no son unos diabólicos odiadores de judíos?

Ariel Toaff nos dio también una ventana para ver los procesos dentro de la comunidad judía, con el fin de aprender cómo se mantiene esta increíble disciplina de enjambre, cómo se castiga a los disidentes, como se logra la uniformidad de las mentes. La judería es desde luego excepcional desde este punto de vista: un científico cristiano (o musulmán) que descubre una mancha en la larga historia de la Iglesia no va a ocultarla, no es probable que se le aterrorice hasta que obedezca; no será condenado al ostracismo si se abraza la vista más vil; incluso si es excomulgado, el científico o el escritor encontrará apoyo suficiente, como descubrieron Salman Rushdee, Voltaire y Tolstoi. Tampoco la Iglesia ni la Ummah comandan este tipo de disciplina ciega, y ni el Papa ni el Imam tienen el poder que ejerce Abe Foxman sobre sus correligionarios. Y Foxman no se preocupa por la verdad, sino por lo que es (en su opinión) bueno para los judíos. Ninguna cantidad de testigos, ni siquiera una transmisión en directo de un sacrificio de sangre judío le obligaría a aceptar la desagradable verdad: ya encontrará un pretexto. Lo vimos en el caso del bombardeo de Qana, cuando los aviones israelíes destruyeron un edificio y mataron a unos cincuenta niños, seguramente más que los hechiceros de Umbría. Por lo tanto no esperen que el libro de Toaff convencerá a los judíos – nada puede.

No envidien esta unidad judía de corazones y mentes; la otra cara de esta unidad es que Ningún Judío Es Libre. Un hombre se ve obligado a convertirse en judío por sus padres; no tiene la libertad de pensamiento bajo ningún supuesto; tiene que seguir las órdenes. Mi lector judío, si comprendieras que eres un esclavo, no has leído hasta aquí en vano. Hasta que puedas responder a la pregunta retórica “¿No eres judío?” con un simple “no“, seguirás siendo un preso en libertad condicional, un cautivo encadenado. Tarde o temprano van a tirar de la cuerda. Tarde o temprano vas a tener que mentir, buscar palabras engañosas, para negar lo que sabes es correcto y verdadero. La libertad está a tu puerta; alarga el brazo y tómala. Al igual que el reino de los cielos, la libertad es tuya por preguntar. La libertad es Cristo, porque un hombre escoge a Cristo con el corazón, no con su prepucio. Eres libre cuando aceptas a Cristo y puedes responder como dice el el Evangelio (Mateo 5,37) “Que vuestra palabra «Sí» signifique «Sí, soy cristiano» y vuestro «No» signifique «No, no soy judío.»” Afortunadamente, es posible. Toaff podía haberlo conseguido; ¡qué pena que no tuviera el coraje suficiente!

Su destino me recuerda al de Uriel (¡casi el mismo nombre!) Acosta. Un noble precursor de Spinoza, Acosta (nacido en 1585 en Oporto, Portugal – muerto en abril de 1640, en Amsterdam) atacó el judaísmo rabínico y fue excomulgado. “Por la sensibilidad de su alma, Acosta no pudo soportar el aislamiento de la excomunión, y se retractó”, escribe la Enciclopedia Británica. “Excomulgado de nuevo después de ser acusado de disuadir a los cristianos de convertirse al judaísmo, hizo una retractación pública después de soportar años de ostracismo. Esta humillación destrozó su autoestima, y se pegó un tiro.” El error de Acosta es que llegó lejos, pero no lo suficiente.

Cenefa Separadora

Fuentes:

  1. Bar-Ilan to Order Professor to Explain Research Behind Blood Libel Book: http://www.haaretz.com/news/bar-ilan-to-order-professor-to-explain-research-behind-blood-libel-book-1.212579http://www.haaretz.com/news/bar-ilan-to-order-professor-to-explain-research-behind-blood-libel-book-1.212579
  2. The bloody passovers of Dr. Toaff: http://www.israelshamir.net/English/Eng11.htm