Alcàsser. Miguel Ricart, el hombre que todo lo barre.

Barrendero

Parece que hay una pequeña controversia sobre si Miguel Ricart Tárrega había trabajado como barrendero en Alcàsser o no. Tenemos, al menos, dos fuentes. Y una de ellas ofrece dos versiones distintas. Veamos:

Las Provincias, 25 de noviembre de 2013
Nadie espera a Miguel Ricart

“… Ricart nunca fue un ‘hacha’ para el trabajo. Quizás tomo el ejemplo del ebanista Miguel, su padre. De su madre tiene pocos recuerdos. Encarnación murió de un ataque epiléptico cuando él tenía cuatro años. El progenitor acabó prejubilado por invalidez y el mismo Ricart da fe de que raro era el día en que no andaba borracho. Muchas veces lo pagó con él a golpes. Y ‘El Rubio’ siguió su camino. 18 meses es el tiempo máximo que aguantó en un mismo oficio: como legionario en Málaga, cuando tenía 20 años de edad y ya se hinchaba a hachís y alcohol. En ese tiempo dejó embarazada a su novia y nació su hija. Les envió durante un tiempo la mitad de las 60.000 pesetas que ganaba. Hasta que sus vicios pudieron más que el amor.

Antes que legionario fue ‘collidor’ en la Ribera. Demasiado duro, acabó diciendo. Como barrendero aguantó un verano en Alcàsser. Después trabajó como mecánico en un concesionario. «Era un chollo», como reconoció a los psicólogos, porque «no hacía nada y ganaba bastante dinero». Se jactaba de lo poco que se manchaba de grasa su mono azul. A los seis meses se le terminó el ‘chollo’, según él porque su jefe le cogió manía. Su siguiente destino laboral, la fábrica de hielo de Mercavalencia. Ni tres meses pasó allí. «Muy duro y mal pagado», reconoció en la cárcel. Poco después se separó de María Dolores. Y en los brazos de Antonio Anglés, su camello, añadió la cocaína y el ‘rohipnol’ a su dieta estupefaciente y se entregó en cuerpo y alma al mundo delictivo…”

Las Provincias, 11 de diciembre de 2015
Miguel Ricart, dos años en el anonimato

“… La madre de Ricart murió cuando él tenía cuatro años, y las relaciones con su padre se fueron deteriorando por los castigos físicos a los que le sometía. Compartió pupitre con los niños huérfanos del colegio San Juan Bautista de Valencia, donde tuvo un buen comportamiento con sus compañeros y las religiosas, hasta que consiguió una beca para estudiar en la Universidad Laboral de Cheste. Tras ser expulsado de este centro, Ricart fue también alumno del instituto de Catarroja.

A los 16 años abandonó los estudios y se puso a trabajar en tareas agrícolas. En esta época comenzó también a coquetear con las drogas, que moldearon su conducta junto con las malas compañías. Con su mayoría de edad recién estrenada, se marchó de casa para vivir con su pareja y sus dos cuñadas. Las tres hermanas compartían vivienda con un joven de 18 años que apenas aportaba dinero para los gastos domésticos.

Trabajó de barrendero en Catarroja, un concesionario de automóviles y la fábrica de hielo de Mercavalencia. A los 20 años se enroló en la Legión y fue destinado a Málaga. Poco después su novia se quedó embarazada y dio a la luz a la hija de ambos. Durante una entrevista clínica con un forense, el preso dijo que su hija era lo más importante de su vida, negó haber mantenido relaciones homosexuales en su juventud y rechazó las conductas de tipo sádico.

Tras su paso por el Ejército, Ricart volvió con su pareja, pero la relación se rompió debido a discusiones por su holgazanería y a problemas de convivencia. Entonces se fue a vivir a la casa de Antonio Anglés, su habitual proveedor de droga, y entró en un círculo de delincuencia y drogas con participación en atracos, robo de vehículos y un ingreso en el centro penitenciario de Picassent, concretamente el 19 de agosto de 1992. Tres meses después, Anglés y Ricart violaron y asesinaron a las niñas de Alcàsser tras ofrecerse a llevarlas en el coche de este último a la discoteca Coolor, que fue derribada en enero del año pasado…”

¿Cuál es, entonces, el veredicto? ¿Barría Miguel Ricart todo lo que se le ponía por delante? ¿Alcàsser, Catarroja o ninguno de los dos sitios?

Sabemos que el sumario no es una fuente muy digna de crédito, pero en los folios 1786-1797 se recoge el contenido del Informe Médico-Forense realizado por Francisco Ros Plaza y Manuel Fenollosa González, que, entre otras cosas, indican lo siguiente:

“… A los 15 años escapó durante una noche del domicilio paterno. Acudió al patio de la casa de un amigo, quien le dio un bocadillo para cenar. Esa noche durmió en el patio y recuerda que pasó mucho frío: al día siguiente regresó a su casa. El informado explica este comportamiento por las continuas broncas que recibía de su padre.

A los 16 años abandona los estudios y se pone a trabajar en tareas agrícolas, sobre todo de recolección de frutas y hortalizas. Durante un verano trabaja de barrendero en Catarroja. El dinero que gana lo entrega en casa y su padre le asigna una pequeña cantidad para sus gastos. En el periodo que transcurre durante los 16 y los 17 años comparte las tareas domésticas con su padre, quien se encuentra sin trabajo. El padre se ocupa de las labores del hogar de Lunes a Viernes y él las realiza los fines de semana…”

Si nos fiamos del sumario, la cosa parece clara. Fue en Catarroja y no en Alcàsser. Algo lógico, además, porque Ricart vivía en Catarroja. De modo que el diario “Las Provincias” se equivocó en 2013 y rectificó en 2015. Punto final, que diría Pérez Abellán.

Los Khazars.

Fuentes:

  1. Las Provincias, 25/11/2013. Nadie espera a Miguel Ricart: http://www.lasprovincias.es/v/20131125/comunitat/nadie-espera-miguel-ricart-20131125.html
  2. Las Provincias, 11/12/2015. Miguel Ricart, dos años en el anonimato: http://www.lasprovincias.es/sucesos/201512/10/miguel-ricart-anos-anonimato-20151210121807.html
  3. Sumario 1-93. Folios 1786-1797.