Alcàsser. Antonio Anglés, la huida que nunca existió #2.

Antonio Anglés 04
Si la huida del domicilio familiar en Catarroja había sido surrealista, a partir de entonces iba a serlo mucho más. Antonio Anglés, ese genio del mal capaz de burlar a la Guardia Civil, a la Policía, a la Interpol y a quien se le pusiera por delante, iba dejando pistas por todas partes como las miguitas de pan de Pulgarcito o las piedrecitas blancas del cuento, para que todo el mundo pudiera seguir su rastro. Era una vieja costumbre que había iniciado cuando rompió en mil pedazos el volante de la Seguridad Social de su hermano Enrique y los dejó caer a pocos pasos de la fosa de La Romana.

De acuerdo a su plan de mimetizarse con el entorno, Antonio cogió un taxi a la entrada de Masanassa e indicó al conductor que lo llevara a Turís. Lo dejó a la salida del pueblo, después de introducirse por un descampado y un barranco. El taxista, Juan Antón López, declararía más tarde que Anglés le había pagado con dinero del bolsillo, en donde llevaba gran cantidad de efectivo, para que los devofos pudieran alegar que el pasajero no podía ser otro que Antonio Anglés ya que el dinero era, sin duda alguna, lo que le quedaba de los dos millones que le había sacado a su madre Neusa. Según Antón, iba vestido con ropa deportiva y el pelo tintado de rubio. Un dato importante, porque el siguiente paso de “Antonio” iba a ser buscar alojamiento y, a continuación, cambiarse el color del pelo.

Taxi 01

Para seguirle la pista tenemos la declaración de José Luis Covisa Serrano, que testificó haberlo visto sobre las ocho y media de la tarde del día 28 en las inmediaciones de la estación de Renfe de Valencia. Antonio, que seguía teniendo el pelo rubio oxigenado, le dijo que si podía dormir en su casa. Ante la negativa de Covisa, Anglés se marchó, indicando que probablemente se acercaría al barrio chino. Otra astuta añagaza para ocultar su rastro a la policía.

A la mañana siguiente, Antonio se presentó en una peluquería. Nada de comprarse un tinte en una perfumería y aplicárselo en los baños del primer sitio que se encuentre. No, fue a la peluquería de Juanjo Balaguer Fernández, en Gran Vía Fernando El Católico. Con todos los testigos posibles: el propio peluquero, sus dos empleadas, Inma Dalmau Ferrer y Amaya Berga García, los clientes y quizás hasta la mismísima mujer del peluquero, Suzanne Kohn Bluvol. Lo primero que hizo fue identificarse como Francisco Partera Zafra (decir que era Antonio Anglés ya hubiera sido el colmo) y sacar el dinero. Le dijeron que pagara a la salida.

La Peluqueria 03

Nada más sentarse se puso a contarle su vida a todo el mundo. Pensaba ir a Madrid para “hacerse un aumento de pómulos”. También bromeó con todo el que se le puso a tiro, para pasar inadvertido. Es más, siguiendo con su astuto plan de camuflaje, se intentó enrollar con una de las peluqueras para tomar unas copas. Todo esto con el diabólico objetivo de que nadie pudiera recordar que había estado allí. Por si fuera poco, un individuo mal encarado y con la cabeza casi rapada que le acompañaba entró en dos ocasiones en el establecimiento para preguntar que cuánto faltaba para terminar: date prisa, que llevas mucho tiempo aquí dentro.

Cuando terminaron de atenderle, sacó un fajo de billetes para pagar las 3.500 pesetas que le cobraron. Le habían aplicado un tinte para recobrar su tono castaño natural, cubriendo el color rubio oxigenado que llevaba al entrar. Dinero más tinte más el documento de Partera… No podía tratarse de nadie más que de Antonio Anglés.

Antonio Anglés 05

Ahora tenía que buscar alojamiento, y así lo hizo. Se dirigió hacia la pensión “Boluda“, en las inmediaciones de la Estación del Norte, e intentó alquilar una habitación para pasar la noche. El encargado se la negó, porque el aspirante a cliente se identificó mediante un permiso de conducir, pero no llevaba el documento de identidad. Mala suerte, porque si lo hubiera admitido habrían detenido a Antonio casi de inmediato, ya que pocos minutos después, a las nueve y media de la noche, llegaba la policía con una fotografía del fugitivo que habían estado paseando por todos los hostales y pensiones de las calles Bailén y Pelayo. El hombre lo reconoció instantáneamente. Según declararía a Levante-EMV, “… Llevaba una cazadora acolchada de color azul con dos franjas rojas en los brazos, pantalones claros, zapatillas de deporte y pelo desaliñado y peinado hacia atrás… Estaba muy nervioso y asustado… se marchó corriendo… Si llego a saber en ese momento que era él le dejo hecho hamburguesas…” Nadie preguntó al valeroso gerente del hostal que cómo era posible que un individuo que acababa de salir de una peluquería llevara el pelo desaliñado. Pero Levante-EMV insiste que llevaba el pelo alborotado aunque peinado con gomina hacia atrás, según habían declarado dos toxicómanos que lo habían visto en las inmediaciones de la estación del Norte.

Hostal Boluda 02

Según Levante-EMV, la secuencia de los hechos en torno a la huida y persecución de Antonio Anglés durante los días 29 y 30 de enero había sido más o menos la siguiente:

  • 29/01/1993: Búsqueda en Valencia, zona de Malvarrosa; barrio de Nazaret; estación del Norte, calles adyacentes; visita a los hosteleros de la calles Bailén y Pelayo, calle Matías Perelló dirección Luis Santángel; Pie de la Cruz, cerca del mercado Central; plaza Diputado Luis Lucia, esquina Valle de la Ballestera y Avenida del Campanar; calla Buenos Aires; controles policiales en diversas calles (Peret Aleixandre, Barón de Cárcer, Xátiva); búsqueda en la playa de Tavernes de la Valldigna y almacenes de naranja cercanos; búsqueda en Mislata.
  • 30/01/1993: Según el diario Levante-EMV, edición del día 31, “La Guardia civil toma Vilamarxant después de que Antonio Anglés irrumpiera en una casa del pueblo“. La vivienda en cuestión era la famosa caseta situada enfrente de la antigua estación de tren, que había sido utilizada como refugio por los hermanos Anglés y Miguel Ricart. Los que entonces la ocupaban, Juan “el Gitano” y su familia, reconocieron a Antonio Anglés sin dudarlo, en base a las fotografías que les mostró la Guardia Civil. La historia que contaron era completamente ridícula. “Antonio” se había presentado a las dos de la mañana del día 30, les despertó, les dijo que era “hermano de los otros” (de los otros Anglés) y después se marchó. Probablemente “a dormir entre los naranjos” (!) A las doce del mediodía volvió y les dijo que quería un coche y que se lo pagaría en efectivo. Juan “el Gitano” le dijo que sí, que le buscaría uno. Un Seat Ritmo de color gris, que le iba a costar 130.000 PTA. y que tenía que recoger a las nueve de la noche del sábado día 30. En cuanto Antonio se marchó, el hombre acudió a la Guardia Civil a denunciar los hechos. Versión oficial. Pero Antonio no cayó en la trampa. Escapó cuando vio cómo los guardias civiles de paisano se llevaban esposado a Mauricio, su hermano pequeño, pero volvió tres horas después, pistola en mano, “sembrando el pánico”. Se avisó a la policía, pero volvió a escapar.

Caseta Alborache 01

Levante también entrevista a la madre de Antonio, que declara que su hijo se pegaría un tiro antes que ir a la cárcel. Naturalmente, por eso había raptado, torturado, violado y asesinado a tres niñas, porque no quería ir a la cárcel y porque “la libertad es muy bonita”. Si de verdad lo hubiera hecho él ¿pensaba que el triple crimen iba a quedar impune?

Los hechos relatados por la prensa no cuadran demasiado bien. Porque si Antonio iba a recoger un Seat Ritmo a las nueve de la noche, no lo consiguió, y volvió a las doce de la noche al mismo lugar (tres horas después) ¿cómo es que Levante-EMV dice que un policía de Buñol lo vio ese mismo día 30 con un Opel blanco robado, matrícula de Valencia CH?

Sea como fuere, el cinco de febrero el diario informaba que “Las fuerzas de seguridad han perdido la pista sobre el paradero de Antonio Anglés“, prueba más que convincente de su absoluta destreza a la hora de eludir la acción policial. Y es que estamos hablando nada más y nada menos que de uno de los criminales más crueles, sádicos, despiadados, inteligentes, diestros, audaces e implacables de la historia criminal española.

Cenefa Separadora

Sumario 1/93
Folio 2085

311ª COMANDANCIA DE LA GUARDIA CIVIL.- (Valencia) -UNIDAD ORGÁNICA DE POLICÍA JUDICIAL. DILIGENCIAS DE PRACTICA DE GESTIONES.-

En Valencia siendo el día QUINCE de noviembre de mil novecientos noventa y tres, como continuación a las gestiones que se vienen practicando como motivo de las Diligencias 21/93 (Caso de las Niñas de Alcácer), de las que el Juzgado de Instrucción número SEIS de Alcira tiene abierto el Sumario 1/93, el Instructor acuerda desplazarse a la Peluquería propiedad de Don JUANJO BALAGUER FERNÁNDEZ, sita en la calle Gran Vía Fernando El Católico número 63, al objeto de mostrar fotografías de personas apodadas “NANO“, individuo que es implicado en el caso en declaración del detenido por estos hechos MIGUEL RICART TÁRREGA.

Y para que conste se extiende la presente diligencia, que es firmada por el Instructor y de mi, el Secretario que CERTIFICO, en lugar y fecha al principio consignada.

Sumario 1/93
Folio 2086

311ª COMANDANCIA DE LA GUARDIA CIVIL.- (Valencia) -UNIDAD ORGÁNICA DE POLICÍA JUDICIAL. DILIGENCIA DE GESTIONES PRACTICADAS PARA LA IDENTIFICACIÓN DEL TAL “NANO.

En Valencia, siendo el día QUINCE de noviembre de mil novecientos noventa y tres, se procede a realizar visita a la Peluquería sita en la calle Gran Vía Fernando El Católico número 63, de Valencia, propiedad de JUANJO BALAGUER FERNÁNDEZ, al objeto de mostrar fotografías al citado y a las empleadas de este INMA DALMAU FERRER y AMAYA BERGA GARCÍA, al objeto si pudieran identificar al individuo que pudiera ser el tal “NANO” y que penetró en dos ocasiones en dicho establecimiento, mientras el presunto autor de las Violaciones y Asesinatos de las NIÑAS DE ALCÁCER, ANTONIO ANGLÉS MARTÍNS, se le cortaba y tintaba el pelo, para cual se les muestran las fotografías de ÁNGEL PARTERA ZAFRA, JUAN POZO VILCHES, ANTONIO POZO VILCHES, JOSÉ EDUARDO MONTILLA QUESADA y JUAN ANTONIO GARCÍA ORTEGA. Vistas detalladamente por los citados anteriormente, manifestaron a los actuante que NO reconocían a ninguno de ellos como el individuo que penetró y estuvo esperando en el exterior del establecimiento a ANTONIO ANGLÉS MARTÍNS, mientras a este le cortaban y tenían el pelo.

Y para que conste se extiende la presente diligencia, que es firmada por el Instructor y de mi, el Secretario que CERTIFICO.

Cenefa Separadora

Fuentes:

  1. ¿Qué pasó en Alcàcer? Juan Ignacio Blanco Durán.
  2. Sumario 1/93.
  3. Vista del Sumario 1/93.
  4. Levante-EMV. 30/01/1993, 31/01/1993.
  5. Las Provincias. 11/02/1993.