Alcàsser. La cruz de Caravaca.

Uno de los muchos misterios sin resolver del caso Alcàsser es la presencia de la famosa cruz de Lorena/Caravaca y sus posibles vínculos con la casa de Anjou, amuletos satánicos, rituales esotéricos, torturas, mensajes ocultos, etc.

Cruces de Caravaca (izquierda) y Lorena o Anjou (derecha)

La cruz aparecería durante la realización de las segundas autopsias. El profesor Frontela la localizó sobre la cara anterior de las 3ª-4ª vértebras lumbares de Desirée, por lo que la creencia generalizada de que estaba incrustada en las vértebras es falsa.

Pero la prensa, en el mismo día en que Frontela se disponía a practicar la autopsia, ya dejaba constancia de la existencia de la cruz, aunque afirmaba que se había encontrado colgada al cuello de Miriam y que había servido, entre otros objetos personales, para identificarla, ya que se la habían comprado sus padres, extremo que negaría Fernando García años después en uno de los programas del Juì d’Alcàsser.

A continuación se detallan las referencias que he encontrado relativas a la cruz de Caravaca. También incluyo parte del testimonio que prestó en la vista oral del caso el testigo José Manuel Carbacos Sacristán, afirmando haber encontrado en el entorno de la fosa un estuche que contenía “una medalla con una cruz, tres vírgenes y el Cristo en medio”. Un hallazgo realizado el 28 de octubre de 1993, después de haber ocurrido un incendio en la zona. La Guardia Civil no le prestó demasiada atención al descubrimiento. Como los padres no habían citado nada parecido al redactar la lista de los objetos personales que llevaban las niñas el día de su desaparición, se estimó que no era de ellas y que, por tanto, no tenía relación con el caso. ¿Otro mensaje oculto o una simple coincidencia? Igualmente incluyo otra cita que dejó caer como si tal cosa el testigo José Carboneres, el famoso funerario de Alberique, cuando describió la posición de los cuerpos en la fosa usando la cruz de Santiago como referencia.

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Referencias a la cruz de Caravaca. Judiciales, en medios de comunicación y en libros sobre el caso.

Prensa

La página 20 de la edición del viernes 29 de enero de 1993 del diario “Las Provincias” contenía un artículo titulado “Todo Alcácer está seguro de que los asesinos eran conocidos de las tres jóvenes halladas muertas”. En una columna cuyo encabezado rezaba “Han sido cuatro golfos”, nos encontramos con la siguiente perla:

“… Lean, el novio de Miriam, comparte esta opinión. Había participado durante 4 jornadas en la búsqueda de las menores, y la falta de éxito le hizo pensar desde el primer momento lo peor. Ayer por la tarde fue a visitar a los padres de su novia. Entre los objetos que permitieron la identificación del cadáver de Miriam se encontraba un corazón que le había regalado meses atrás. También llevaba al cuello la cruz de Caravaca que sus padres le compraron. Los autores del triple asesinato no quitaron de los cuerpos los objetos de valor…”

Televisión

Jui d’Alcasser. F. Garcia, J. I. Blanco, F. Verdú, Gabriel Carrión, Amalia Garrigós. Las manos que desaparecen. Canal 9. 20/06/1997.

[…]

Fernando Verdú: Pues teniendo una cruz de Caravaca que está perfectamente cogida, se produce la putrefacción, se movilizan los cuerpos, va descendiendo; con el putrílago y con la movilización de los cuerpos y luego queda sobre el abdomen –que no está incrustada en ninguna vértebra- sino que está sobre el abdomen y está perfectamente atada y puesta allí.

Amalia Garrigós: Pero, según las familias, esa cruz de Caravaca no pertenece a ninguna de las niñas.

Fernando Verdú: Yo… la pertenencia…

Gabriel Carrión: Perdón ¿está perfectamente atada?

Fernando Verdú: Perfectamente atada.

Gabriel Carrión: ¿Cómo se puede atar una cruz…?

Fernando Verdú: Perdón, perdón, perdón. Quiero decir “pasada”, con el pasador, está puesto, está puesto, es la niña a la que le falta la mayor parte del cuerpo… del… del cuello, y entonces explica perfectamente que haya caído; no está incrustada, ni tocada, ni nada, está simplemente caída junto al putrílago.

J. I. Blanco: Incrustada está porque esa es la palabra que consta en el informe del profesor Frontela, y ustedes no la vieron. Como no la vieron durante la realización de su autopsia, lo lógico es que hay que dar toda la confianza plena al informe de la segunda autopsia que es el profesor Frontela quien descubre esa cruz que ustedes no vieron durante la realización de la primera autopsia. Si el profesor Frontela dice que está incrustada, está incrustada. Vamos a no poner en duda los informes cuando en un hecho tan claro y tan patente como este, a ustedes se les pasa completamente el hecho de que haya una cruz de metal con una cadena, que yo me imagino que es un elemento lo suficientemente grande como para ser detectado durante la realización de una autopsia, pese a que ustedes consideraron que no era oportuno hacer radiografías, pues ahora lo único que tenemos, desgraciada o afortunadamente, es el informe del profesor Frontela, y si el profesor Frontela dice “incrustado en la cuarta vértebra lumbar”, pues tiene que estar ahí.

Fernando Verdú: Bien, no hay que poner en duda las palabras que dice el profesor Frontela, tampoco habrá que ponerlas en duda las palabras que dicen los otros médicos forenses. De todas maneras, un segundito solamente, en el acto del juicio se habló de la cruz de Caravaca y efectivamente, la cruz de Caravaca el mismo profesor Frontela habló de que había quedado sobre la columna vertebral, en la zona de la columna vertebral, no incrustada en la columna vertebral.

J. I. Blanco: Eso no se dijo en el juicio…

El patético intento de Verdú para explicar la presencia de la cruz en el cadáver da vergüenza ajena. Pero Blanco se equivoca por dos veces. Frontela dijo en su informe: “… Una cadena con colgante de Cruz de Lorena, está situada sobre cara anterior de las 3ª-4ª vértebras lumbares…”, y en el juicio dijo: “… Ahí en el transcurso de la realización de la segunda autopsia, se halló una cadena con una cruz, claro, nosotros la hemos hallado en la columna vertebral…”

[…]

Amalia Garrigós: Juan Ignacio ha comentado en alguna ocasión que podría no ser una cruz de Caravaca, sino una cruz de Lorena.

Juan Ignacio Blanco: La cruz es de Caravaca sin ninguna duda, lo que pasa es que el informe del profesor Frontela, volviendo a lo mismo, cuando el, él habla de una cruz de Lorena. La diferencia entre la cruz de Lorena y la cruz de Caravaca, como cruz es similar, no idéntica, pero la aparición de dos ángeles que lleva justo en lo que es el travesaño más largo de la… de la cruz, eso únicamente lo lleva la cruz de Caravaca, porque representa el… el milagro de la aparición de esa cruz de Caravaca que, por contar la anécdota, que ya que me he enterado me gusta contar las cosas, por lo visto iban a oficiar misa en Caravaca… no había cruz y entonces, en un momento determinado, dos ángeles entran por una de las ventanas de la iglesia portando esa cruz y por eso aparecen esos dos ángeles sujetando la cruz que son el símbolo de la cruz de Caravaca y que es lo que la diferencia básicamente de la cruz de Lorena. Pero habíamos hablado siempre de cruz de Lorena porque el profesor Frontela pone “cruz de Lorena” en su informe de autopsias. Luego hemos comprobado que es de Caravaca.

Fernando García: Lo que pasa es que no es de ninguna de las tres niñas. Entonces ¿cómo llega allí? No es de ninguna de las tres.

Sumario

La única referencia sumarial a la cruz se halla en su tomo 14, en el llamado “Informe Frontela”, folios 2457 a 2749.

Luis Frontela Carreras y Luis Antonio Montes Palma, con fecha 29 de enero de 1993 procedieron a realizar las autopsias de los cadáveres de las tres niñas. Al realizar la de Desirée Hernández Folch, Frontela encuentra un objeto que describe así:

“Una cadena con colgante de Cruz de Lorena, está situada sobre cara anterior de las 3ª-4ª vértebras lumbares (figuras números 2.53 y 2.54)”.

El informe fue enviado por la agencia de paquetería urgente “Seur”, y el juez Bort Ruiz levantó acta de su recepción con fecha 6 de septiembre de 1994. Por tanto, fue remitido más de año y medio después de realizadas las autopsias.

Juicio

José Antonio Cano Llacer. 28/05/1997

“…. Que con anterioridad esa cadena y esa cruz posiblemente la haya visto, pero en estos momentos la verdad es que no lo recuerdo. Que cuando digo posiblemente creo que si he visto que la llevaba alguna de las niñas. Que no puedo asegurar si alguna de las niñas llevaba una cruz de Caravaca…”

Esther Díez Martínez. 28/05/1997

Exhibición de la pieza 322

“Que no me acuerdo si alguna de ellas llevaba esa cadena y esa cruz. Que creo que Desirée no llevaba eso. Creo que Desirée llevaba plata. Llevaba cadenitas. No me acuerdo bien.”

Luis Frontela. Prueba pericial. 09/06/1997. Respondiendo a la Acción Popular 1. (Virgilio Latorre Latorre).

“… Ahí en el transcurso de la realización de la segunda autopsia, se halló una cadena con una cruz, claro, nosotros la hemos hallado en la columna vertebral. ¿Qué pinta una cadena con una cruz en la columna vertebral?, posiblemente nada. ¿Cómo se ha introducido, por dónde se ha introducido? Antes ha habido una primera autopsia, ha habido las técnicas y las manipulaciones o las ejecuciones propias de la primera autopsia. Esta cadena envuelta en sangre, en magma, ha podido desplazarse de un lado a otro. ¿Quién garantiza que esa cruz y esa cadena no estaba en otro lugar? Si se hubiesen hecho radiografías desde el primer momento se hubiese sabido cuál era la localización exacta de ese elemento. Que pudiera o no pudiera ser de interés criminalístico, eso es otra cuestión…”

“… No es lo mismo realizar las radiografías por primera vez en la primera autopsia que en la segunda. Ahí hay una bala que se ha movilizado, si hubiésemos realizado las radiografías antes de la movilización de esa bala, hubiésemos podido dar cumplida explicación de la localización de esa bala, y podíamos haber dado explicación de la localización de esa cruz…”

“… Segunda, sí hay resultados, claro que si, primero no se sabe dónde estaba esa bala, de donde procedía, era del cráneo o era otra. No se sabe eso, no se sabe la localización primaria de la cruz, como no va a tener importancia, claro que la tiene…”

Defensa. Prueba pericial. 10/06/1997. Detallando las omisiones en las autopsias. (Manuel López-Almansa López).

“…En tercer lugar una cruz de Caravaca o de lo que sea, pero una cruz, y cadena…”

Perito. Prueba pericial. 10/06/1997.

“… Respecto a la cruz han puesto de manifiesto la extraordinaria utilidad que ha tenido la práctica de radiografías en el presente procedimiento…”

José Manuel Carbacos Sacristán. 16/06/1997.

“… Que el 28 de Octubre del 93 llamé por teléfono a la unidad de la guardia civil para comunicar que había encontrado unas cosas precisamente al lado de la fosa. Que ese día lo que ocurrió es que vinieron, unos señores de la televisión querían grabar aquella zona me pidieron si les podía acompañar, y fuimos un concejal, la prensa, creo que iba uno de los colmeneros también, y yo. Y ahí y cuando estaban grabando la fosa me aparte hacia atrás, hacia el desnivel un metro o así, y a mi izquierda vi algo que brillaba entre los matorrales, y me dijo el concejal, mira a ver qué es esto, una moneda de veinte duros y un estuche y dentro una medalla con unas bolitas semiderretidas, y en esta medalla había una cruz y 3 vírgenes y el Cristo en medio, llamé a la guardia civil a la policía judicial vinieron dos policías y les hice entrega de todo el tema este. Que comentamos un poco por encima lo que era eso, y lo que ellos me dijeron que en la descripción que habían dado los padres de las chicas no habían dicho nada de esto, o sea que probablemente no sería de ellas…”

Exhibición de las piezas 344, 345, 346

“Que eso debía estar ahí antes del incendio. Ahí en el 93, en el verano del 93 hubo un incendio que venía de la zona de Buñol – Alborache, casi Tous, esa zona se quemó toda, incluso hacia dentro del pueblo, vino el incendio y no llegó a lo que es el pueblo”.

Exhibición de la pieza 344

“Que esa es la cajita que yo encontré”.

Exhibición de la pieza 345.

“Que es una cruz, que esa es la cruz que encontré”.

Exhibición de la pieza 346.

“Que es un trozo de metal fundido, son las 3 cosas que yo encontré ahí. Que esa cruz que acabo de ver, en Catadau que yo sepa no ha tenido significación. Que en el pueblo la existencia de la cruz y de estos símbolos al lado la fosa, no ha extrañado. Que en la zona de Catadau, con síntomas de decapitación, lo único que recuerdo así es un señor mayor que desapareció del pueblo, y apareció meses después en un estado de esqueletización, y se comentó que las manos estaban separadas y la cabeza también, eso fue bastante antes de ocurrir lo de las niñas.

Que relativo a dos niñas y un niño, lo que ocurrió fue, habían dos chicas y un chaval de unos 14 años o así, y estaban por la zona de Catadau, y curiosamente desaparecieron de ahí, y aparecieron el chico y una de las chicas en Macastre en una caseta muertos, y la otra de las chicas que era de por ahí de Catadau, o había estado viviendo en Catadau su familia, no. Aparecía, se comentaba si había aparecido una mano, o un pie, pero el cadáver de la chica no apareció…”

José Carboneres Álvarez. 17 de junio.

“… Que el tercero estaba al revés la parte derecha abajo, si miramos los 3 cadáveres de una foto superior. La cruz de Santiago por ejemplo, la primera a la derecha, mirando la cruz por arriba, la segunda casi a la izquierda y la tercera chiquita completamente a la izquierda, pero siempre la cabeza a la parte contraria a la caseta de la romana, al este, como si dijéramos…”

Irregularidades y deficiencias en la práctica de las autopsias. 22/07/1997. (Manuel López-Almansa López).

“… Durante la práctica de las autopsias pasaron desapercibidos detalles tales como la existencia de una cruz y cadena entre las vértebras del cadáver 2, localizada por el Profesor Frontela en la 2ª autopsia, (S.5.06.97, f.88 y 89)…”

Luisa Isabel Álvarez de Toledo. La ilustre degeneración.

Capítulo 11.

“Cuando pasaba delante de un mendigo, Lola Laínez Dávalos se santiguaba. Sus padres le enseñaron que no debía tratar con amigos arruinados, porque la ruina se pegaba. Adulta, concluyó que el pobre contagiaba su miseria. Al no conocer amuleto más eficaz, que el mímico de la señal de la cruz, repetía el gesto, en público y en privado. Tanta era la costumbre, que en cierta ocasión lo ejecutó en presencia de Satanás, librándose de la reprimenda, porque pasó inexplicablemente inadvertido. Que la materialización del Dios del mal no se diluyese, no le hizo temer que fuese más fuerte que la cruz, ni sospechar que la presencia del rey de los infiernos, quedase en efecto de alucinación colectiva. Segura de que el acto de santiguarse, neutralizaba las maldiciones del más allá, concluyó que la cruz de Caravaca, siempre pendiente de su cuello, alejaba las del más acá…”

Capítulo 17.

“… Se procedió a vestir a los muertos. El rostro maltratado de Maribel, reflejaba la paz de la inocencia. Lola, que ayudaba a Inés, no pudo resistirlo. Arrancando la cruz de Caravaca, que llevaba al cuello, la puso sobre el pecho de la niña. Antes de embalar los cuerpos en las bolsas de plástico, los envolvieron en un trozo de moqueta. Empapaban la sangre. Cerrado el fardo, graparon en los fardos etiquetas, con nombre de grandes almacenes conocidos, que identificaban el contenido como alfombras…”

Magdalena del Amo Freixedo. El asesinato de las niñas de Alcácer.

“… La cruz de Caravaca (que no pertenecía a ninguna de las víctimas) apunta a que al menos esta niña fue inmolada en algún ritual de tipo religioso o esotérico…”

“… Una de las niñas tiene lesiones que indican que pudo haber sido empalada. No se tiene la certeza absoluta, pero existe una lesión en la espalda que, unido a las dilataciones anales que presentaban los cuerpos, apunta a este tipo de tortura. En este mismo cuerpo se encontró la cruz de Caravaca…”

“… Nosotros, en vista de las lesiones sádicas, el ensañamiento, la falta de las dos manos, la ausencia de sangre, el cuero cabelludo arrancado, la piel de la cara arrancada, las cuencas de los ojos sin restos de tejido, las dos piedras encontradas en el cráneo de una de las niñas, la separación de las cabezas de los cuerpos, las lesiones de un “posible” empalamiento, las puntadas y restos de hilo blanco encontradas en una de las manos y la cruz de Caravaca incrustada entre dos vértebras, nos lleva a pensar, más bien a saber, que existió un ritual de tipo mixto: una orgía de sexo, sangre y muerte, posiblemente con algunos elementos religiosos…”

“… En relación a la cruz de Caravaca alojada en la cara interior de la columna, entre las vértebras 4ª y 5ª lumbares que el profesor Frontela encontró en uno de los cuerpos, se pidieron explicaciones durante el juicio. La respuesta fue que posiblemente la niña la llevara al cuello y que con los movimientos había ido a parar allí. Ya hemos dicho que la cruz no pertenecía a ninguna de las niñas, pero de ser así, ¿cómo fue a parar a la parte interna de la columna vertebral?…”

Fernando Martínez Laínez. Sin piedad.

Matilde

“… En cuanto llegaron a casa les hice muchas preguntas, y hubo una respuesta que me convenció de que tú eras la muerta; fue cuando les pregunté si les habían enseñado el corazoncito nacarado y la cruz de Caravaca, esa cruz plateada símbolo de la salud que te regalamos y que tanto te gustaba llevar al cuello como un amuleto…




Un vez más, dejamos el veredicto en manos de los lectores. ¿Pertenecía la cruz a alguna de las niñas? ¿Por qué aparece en la segunda autopsia? ¿Por qué no la vieron los forenses valencianos al realizar la primera? ¿Era de Lorena o de Caravaca? ¿Cuál era su significado?

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Francisco Larrosa Cullelle
Compendio cabalístico angélico
Capítulo 13

… Otra figura que fue estructurada talismánicamente es la denominada cruz de Caravaca. Se trata de una cruz patriarcal a la que se le incorporaron dos ángeles a los lados de la base.

En su origen —antes de la inclusión angélica— era el símbolo del patriarca de Jerusalén. Existe una leyenda de como le fue arrebatada la cruz al patriarca, por un buen motivo, y apareció soportada por dos ángeles en la población de Caravaca, actual provincia de Murcia, en España. Leyendas aparte, Caravaca fue un importante enclave templario y todo hace suponer que fueron estos monjes guerreros los creadores del símbolo. Es bien conocida la simpatía que la Orden del Temple sentía por musulmanes y judíos, y sobre todo en lo concerniente al aspecto gnóstico de ambas religiones: Sufismo y Cábala.

El hermetismo con que actuaba la Orden, aunado a una campaña posterior dirigida a eliminar todo vestigio templario, han ayudado a que cualquier conocimiento que se tenga al respecto sea mínimo; no obstante han sido realizados algunos buenos —y arduos— trabajos de investigación y entre las diversas conclusiones está la importante influencia que tanto el sufismo como la Cábala ejercieron sobre los freires.

La cruz de Caravaca sale a la luz —leyenda incluida— en el Siglo XIII, la época en que los templarios poseían el señorío de dicha población y, como se dice arriba, todo hace suponer que fueron ellos sus creadores, ya que muestra una simbiosis esotérica que muy bien correspondería al aglutinante pensamiento gnóstico de la Orden. El símbolo, en si, es extraordinario pues, si la cruz patriarcal ya encierra un contenido de cierta relevancia, las diversas modificaciones que se le efectuaron lo lleva a un nivel sobresaliente. No nos extenderemos en explicaciones sobre esta joya talismánica, porque en general escapa a la pauta trazada para este libro, pero si debemos de resaltar la inclusión del Árbol Sefirótico en la cruz de Caravaca. En la figura 12 se puede observar la secuencia sefirótica dispuesta sobre la cruz en la forma tradicional, incluyendo un toque de genialidad, por parte de el o los artífices, al hacer coincidir a los ángeles con Netzah y Hod. La sola correspondencia con el Árbol ya la hace atractiva a la Cábala; si además consideramos que encierra un conocimiento trascendente, debemos de meditar sobre ella.

Figura 12

Y aquí una advertencia: meditación no significa veneración. Por extraño que parezca muchas personas comienzan meditando sobre un objeto y, si contiene algún ingrediente espiritual, concluyen venerándolo. Los símbolos no se veneran, se utilizan para lograr un mayor desarrollo…

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Fuentes:

  1. Las Provincias. Viernes 29 de enero de 1993.
  2. Sumario del caso Alcàsser.
  3. Vista oral del caso Alcàsser.
  4. Luisa Isabel Álvarez de Toledo. La ilustre degeneración.
  5. Magdalena del Amo Freixedo. El asesinato de las niñas de Alcácer.
  6. Fernando Martínez Laínez. Sin piedad.
  7. http://lawebdelassombras.blogspot.com.es/2015/05/alcasser-las-primeras-autopsias-34.html
    Jui d’Alcasser. F. Garcia, J. I. Blanco, F. Verdú. Las manos que desaparecen. Canal 9: https://www.youtube.com/watch?v=uLudZqDT9R0
  8. El libro de San Cipriano: libro completo de verdadera magia, o sea, tesoro del hechicero.
  9. Juan Ignacio Blanco Durán. ¿Qué pasó en Alcácer?
  10. http://www.larazon.es/espana/la-dinastia-de-los-borbones-en-espana-HX6536229#.Ttt147BlnrGR98e
  11. http://www.cervantesvirtual.com/bib/historia/monarquia/felipe5.shtml
  12. Francisco Larrosa Cullelle. Compendio cabalístico angélico.
  13. La Santa Cruz de Caravaca. Nuevo tesoro de oraciones.